Cuando no hay plan de facilidades que alcance

El gobierno anunció una serie de medidas fiscales que buscan llevar alivio a un sector importante de la población . Pese a ello, siguen sin solucionarse las causas primarias de la fragilidad, principalmente la sobredimensión del estado en todos sus niveles.



Por Cr. Mariano Ramello (Chinni, Seleme, Bugner y Asoc.)

Con los ya conocidos e hiper comentados resultados de las PASO, desde el Poder Ejecutivo nacional anunciaron una serie de medidas tendientes a alivianar la carga fiscal de distintos sectores de la economía.
A saber, el Decreto 561 publicado el pasado 15 de agosto, insta a la Administración Federal de Ingresos Públicos (Afip), a reducir la base de cálculo de las retenciones de cuarta categoría del Impuesto a las Ganancias, en un importe equivalente al 20% del mínimo no imponible y la deducción especial del período fiscal en curso.
Además, se exime del ingreso del aporte personal al SIPA, a las remuneraciones de hasta $60.000, para los meses de agosto y septiembre, limitando el beneficio a $ 2.000 por mes.
La norma, también dispuso la reducción al 50%, de los anticipos del Impuesto a las Ganancias con vencimiento en los meses de octubre y diciembre de 2019 para los autónomos, y la bonificación del impuesto integrado de setiembre de 2019 para los monotributistas que hayan ingresado las cuotas de enero a agosto de 2019.
Se espera, además, un amplio plan de facilidades de pago para pequeñas y medianas empresas (Pymes).

“Sintieron que lo que les pedí era mucho. Fue como trepar el Aconcagua. Mi intención de hacer, de construir, es sana y verdadera”

Mauricio Macri
Presidente de la Nación


No obstante, y pese a que todo beneficio siempre debería ser bien recibido, las medidas son parches, alivios temporales que han sido utilizados una y otra vez por las distintas administraciones, y que no resuelven el verdadero problema, la enorme presión fiscal que sufren los contribuyentes, ya sea empresas, asalariados, o autónomos.
El costo de mantener un desproporcionado Estado, mayoritariamente se financia con los impuestos recaudados, que difícilmente puedan ser reducidos si el gasto continua, como hasta ahora, en alza.
Provincias y municipios, también participan en el engrosamiento de la estructura impositiva que deben enfrentar los actores de la economía que deciden -por motu propio o de oficio-, salir de la marginalidad.
Ingresos brutos, tasa de seguridad e higiene, aduanas interiores, son algunos de los ejemplos que muestran que no solo a nivel nacional los impuestos y las contribuciones resultan desproporcionados, y en algunos casos incluso rozan la doble imposición.
Solo por citar un ejemplo, cabe preguntarse, si podrán las empresas tomar más personal cuando desde el vamos, deben afrontar un importe de contribuciones y ART cercano al 30%, en el mejor de los casos.
En definitiva, casi nadie menciona el obstáculo enorme que atenta contra cualquier reducción de los impuestos, el déficit que genera la enorme estructura del estado en todas sus esferas y la creciente necesidad de recaudación para sostenerlo.
Con este panorama, difícilmente una moratoria, o un conjunto de beneficios temporales puedan traducirse en un escenario de mediano o largo plazo con genuino horizonte de crecimiento.
Solo una verdadera reforma de fondo, podría dar el puntapié inicial para encarar un verdadero desarrrollo en base al aumento de la productividad del sector privado.

En números

20%
La reducción anunciada para la base de cálculo de las retenciones de Impuesto a las Ganancias, cuarta categoría.
$2.000
El ingreso extra que recibirán los empleados registrados del sector privado.

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Cuando no hay plan de facilidades que alcance