¿Cuánto saben las mujeres sobre sus mamas?

Un estudio local reveló por qué las mujeres no van al médico a hacerse el control mamográfico, que es en realidad la única prevención verdaderamente eficaz contra el cáncer de mama. Con la detección precoz las chances de éxito son muy altas, sin necesidad de mastectomía. Para casos ya muy avanzados, hoy se intenta con drogas de última generación que prolongan la sobrevida.



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Si se trata a tiempo, el cáncer de mama tiene un 90% de posibilidades de curarse. Por eso la importancia de la consulta médica.

De acuerdo a una investigación realizada por la Sociedad Argentina de Mastología este año, sobre un total de 1.125 mujeres entre 40 y 70 años con el objetivo de producir un diagnóstico sobre el conocimiento, actitudes y percepción de la opinión pública respecto del cáncer de mama, existe en principio un 5% de mujeres que no concurre regularmente a ningún médico en ninguna de sus especialidades. Los principales motivos aducidos: que se consideran sanas; porque no tienen cobertura médica, que tienen miedo a que le encuentren alguna enfermedad, que no tienen dinero para movilizarse y que no tienen médico de cabecera.

Pero, ¿qué ocurre con el control mamario en las que sí van al médico? Cuando se les preguntó si al concurrir al médico éste les revisaba las mamas un 34 por ciento respondió que no. Al ser consultadas respecto de si se habían hecho alguna vez una mamografía el 32% afirmó que nunca la había realizado.

Luego de los 50 años, el porcentaje descendía al 29%. De las que sí se realizaban el estudio, aquellas ubicadas en niveles socioeconómicos más elevados eran las que acudían anualmente a efectuar este examen.

En tanto, cuando los investigadores preguntaron por qué nunca se habían hecho una mamografía el 43% respondió que nadie le dijo que debía realizársela.

Respecto del autoexamen de mamas, el 75% de las mujeres contestó que lo efectuaba. Y dentro de este porcentaje, el 45% lo hacía de manera regular.

Entre las que no lo hacían, el motivo parece ser que no saben cómo.

Por otra parte, el 95% de las mujeres considera de suma importancia la detección precoz de la enfermedad. Independientemente de su nivel socioeconómico reconocen este aspecto como fundamental, y el 80% lo estimó vital para prevenir, curar y evitar el riesgo de muerte.

 

Las señales para estar atentas

 

El cáncer de mama en su estadio temprano por lo general no causa ningún dolor, incluso en su primera etapa de desarrollo es posible que no presente síntoma alguno. Sin embargo, conforme avanza, puede causar cambios a los que las mujeres deben estar atentas, como por ejemplo la aparición de una masa o engrosamiento en el seno, cerca de éste o en el área de la axila; un cambio en el tamaño o forma del seno; secreción del pezón o sensibilidad, o un pezón umbilicado hacia dentro del seno; pliegues u hoyuelos en el seno (la piel se parece a la de una naranja); o un cambio en la forma como se ve o se siente la piel del seno, de la areola o del pezón (por ejemplo, caliente, hinchada, roja o escamosa).

Existen ciertas conductas que según se estima podrían ayudar a reducir el riesgo de cáncer de mama, entre éstas el consumo de alimentos con fibra, ya que contribuye a reducir la circulación de estrógenos. Las frutas y vegetales ricos en vitaminas, minerales y antioxidantes también actuarían como protectores

frente a la enfermedad. Por otra parte, limitar la ingesta de grasa, de alcohol y tabaco y desarrollar actividad física disminuirían las posibilidades de aparición de la afección.

 

Nuevos tratamientos inhiben la angiogénesis

 

La generación de nuevos vasos sanguíneos -angiogénesis- es un proceso natural en todos los seres humanos. Se activa en determinadas circunstancias de la vida: en el desarrollo fetal o la cicatrización de heridas, en el ciclo menstrual y también -aunque ya no se pueda decir “naturalmente”-, en el desarrollo de tumores. Una proteína llamada factor de crecimiento endoteliar vascular (VEGF) es la que estimula ese crecimiento.

Los anticuerpos monoclonales -descubrimiento revolucionario del científico argentino César Milstein- son creados en laboratorio para reconocer específicamente un solo antígeno, un elemento extraño que ataca al cuerpo. Al ser inyectados en el ser humano, los anticuerpos monoclonales podrían llegar a vencer un antígeno tumoral sin dañar las células sanas.

Un anticuerpo monoclonal -llamado bevacizumab, que ya se utilizaba en pacientes con cáncer colorrectal metastático y también de pulmón- acaba de ser aprobado para el tratamiento del cáncer de mama metastático por la autoridad sanitaria local (ANMAT). Su principio de acción es inhibir la angiogénesis, para cortar el suministro de oxígeno a los tejidos cancerosos. En los pacientes con cáncer, la droga -que es un anticuerpo monoclonal- actúa contra esta proteína natural e impide el acceso de sangre hacia el tumor, evitando su crecimiento y la diseminación de las células cancerosas por el organismo. Al bloquear la angiogénesis se evita que el tumor se desarrolle e incluso se favorece su achicamiento.

 

Drogas dirigidas a un blanco

 

Según explicó el consultor del hospital José de San Martín y ex presidente de la Sociedad Argentina de Mastología, Jorge Itala, “la droga ya se conocía desde hace un tiempo y se utilizaba en cánceres avanzados, en estadio 4”. Ahora, explicó, “se aprobó su utilización para el cáncer de mama metastático, pero además está indicada en pacientes que poseen el oncogen denominado HER-2-Neu- sobreexpresado, porque son las que tienen un pronóstico más desalentador”. El HER-2-Neu es un gen localizado en el cromosoma 17 que está sobreexpresado en aproximadamente el 30% de las pacientes con cáncer de mama.

Lo que los estudios clínicos realizados con la droga en Europa demostraron, en una muestra de 722 mujeres con cáncer de mama metastático (es decir, en estado avanzado), fue que las pacientes pasaban el doble de tiempo sin que regresara su enfermedad. La sobrevida fue de 13 meses contra 7 de quienes sólo fueron tratadas con quimioterapia.

El médico señala que esa diferencia, sobrevivir unos pocos meses más, “es mucho para una paciente, se mejora su calidad de vida”.

 

CAROLINA STEGMAN

 


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