Cuatro pabellones quedaron arrasados

Parte de la cárcel cipoleña sigue sin luz ni calefacción.



1
#

Los montículos de material combustible quedaron como evidencia del motín.

2
#

El tablero eléctrico que administra la energía al penal, destruido.

Laura Frank

CIPOLLETTI (AC).- Los cuatro pabellones que fueron escenario de un motín el sábado y del crimen de Víctor Hugo Tapia el domingo están ahora prácticamente vacíos. Allí no hay iluminación ni calefacción y todavía persiste el olor a quemado. El tablero eléctrico que suministra energía en toda esa zona se consumió con las llamas y hasta ayer no se habían podido reparar los daños en las rejas y esclusas.

Las autoridades de la quinta penitenciaria de la provincia estiman que los daños en los pabellones demandarán una inversión de dinero superior a los 40.000 pesos. “Sólo el tablero eléctrico cuesta más de 30.000”, explicó uno de los celadores. Ayer, todo el personal que trabaja en la cárcel del paraje El Treinta estuvo dedicado a poner en condiciones las instalaciones. Los presos fueron trasladados de una celda a otra mientras se limpiaban y se reparaban los cuatro pabellones donde se produjo el conflicto.

Plásticos, guantes de látex, diarios y revistas quedaron amontonados en el ingreso a las celdas. Las telarañas de los rincones absorbieron todo el hollín y las calderas terminaron destruidas, al igual que los sistemas de iluminación y los elementos para prevenir incendios.

Los pabellones a oscuras, los cables de electricidad colgando del techo y los ruidos de las rejas que eran constantemente golpeadas conformaron una atmósfera de descontrol y zozobra. La situación de caos alcanzó el sábado su nivel máximo de complicación cuando los funcionarios judiciales no conseguían convencer a los reclusos de que desistan y liberen a un grupo de rehenes. Después, el juez de Ejecución Penal Juan Pablo Chirinos persuadió a los internos y se realizó una minuciosa inspección para poder asistir a los heridos.

Un hombre ya mayor de edad debió ser retirado por el estado de conmoción en el que se encontraba a raíz de la tensa situación que se vivió durante el motín del sábado.

Finalmente se consiguió la calma en el penal, pero el domingo a la mañana cuando los reclusos se preparaban para recibir la visita de sus familiares, un grupo de presos atacó a uno de sus compañeros de celda y en medio de la pelea la víctima terminó herida con un arma blanca de fabricación casera. Murió en el hospital de Cipolletti 20 minutos después de la agresión.

Crisis penitenciaria


Comentarios


Cuatro pabellones quedaron arrasados