Cuatro refugios, una prueba espectacular

Terminó la edición 2014 de la tradicional carrera de Bariloche, con buen clima y el desafío de realizar por primera vez la travesía en el día.



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El refugio Frey, uno de los escenarios de la competencia. Fotos: Toncek Arko

ANDINISMO

Por Toncek Arko

La edición 2014 de la carrera 4 Refugios sin dudas será recordada como una de las más espectaculares de su historia: por el clima que tuvo, por la cantidad y calidad de sus participantes y por haberse realizado por primera vez la travesía integral entre los cuatro refugios, en el día, como lo indica la génesis de su nombre.

“La carrera más hermosa y dura de mi vida” afirmó en la llegada Dakota Jones, el estadounidense ganador, un deportista profesional quien participó representando al main sponsor de la carrera. Jones cronometró 7 horas 18 minutos para recorrer los 42 kilómetros y más de 4.000 metros de desnivel que tiene la prueba. Ese registro, es desde la fecha, la marca a batir.

La carrera 4 Refugios del CAB tiene todos los ingredientes para convertirse en un clásico entre las competencias de aventura a nivel mundial. En primer lugar, tiene lugar en un marco de gran belleza natural, junto a una ciudad turística como Bariloche y en un terreno que tiene una infraestructura de montaña ideal para este tipo de pruebas. Los cuatro refugios de montaña, la largada en la base del cerro Catedral y la llegada en Colonia Suiza, son un complemento poco habitual en estas competencias.

La organización que emana del club andino logró perfeccionarse a lo largo de las ediciones y suma tres pilares: el CAB, una institución de gran prestigio en el mundo de la montaña, con más de 80 años de trayectoria y una sólida administración y secretaría; la Subcomisión de Carreras de Aventura del CAB, integrada por expertos en competencias de aventura y la comisión de Auxilio del CAB, que aporta la seguridad y logística durante la competencia.

La competencia es asimismo un factor de marketing para la ciudad y un atractivo más en el extenso calendario anual de eventos deportivos y recreativos que tienen lugar en Bariloche. Es también, hay que decirlo, un muy buen negocio para al CAB, que no solo le genera ingresos a los que trabajan en la prueba, permite un superávit, que se destina aobras institucionales, como entidad sin fines de lucro.

En la actualidad un número muy importante de participantes en las carreras de aventura proviene de las grandes ciudades, cuyos habitantes se entrenan durante todo el año para participar en ellas. Así, el promedio de competidores se caracteriza por tener un muy buen estado físico y en general un equipamiento óptimo. También se caracterizan por ser “sigue marcas”, lo que significa que en el terreno, su principal guía son las señales colocadas por los corredores.

En las competencias, a excepción del lote de punta, la mayoría de los participantes solo se concentra en seguir las marcas. No miran el terreno y tampoco analizan la montaña. No tienen tiempo para ello… Buscan con desesperación la próxima marca y corren hacia ella… Esto hace que muchas veces no elijan el camino más adecuado y consuman mucha energía, que podrían haber optimizado. Los ejemplos sobran. En la subida por “Italianos” a Laguna Negra, no pocos se enredaban en los pequeños pasajes de escalada en roca, de mínima dificultad, con momentos de tensión y angustia, por no mirar cual es el camino más lógico; o en la subida a Punta Negra, en el López, que realizaban por la huella de bajada, entre miles de piedras sueltas, bajo los rayos del sol, y no optaban por el lateral norte, junto a una pared de piedra, con firmes apoyos y sombra en horas de la tarde.

Este fenómeno, obliga a los organizadores a colocar un gran número de auxiliares y asistentes en el terreno, en todos los pasos medianamente complicados. Así se pudo, por ejemplo, encontrar a un control desde las 4 de la mañana en la intersección de las picadas al Frey y Eslovenos, otro en el arroyo Van Titter, en Rucaco y una gran cantidad en el valle del Navidad, donde cada paso “difícil” contaba con un guía, que debía velar por el tránsito de los participantes.

Esto hizo que la organización sume un centenar de personas. Si bien en algunos puestos los asistentes eran chicos jóvenes, que no tenían demasiada experiencia en montaña, justo es señalar que en los lugares importantes había expertos. La organización reunió en su conjunto un grupo de líderes indiscutidos: Andrés Martínez Infante, Ivan Bonacalza, Alvar Puente, Lucas Olivera, Claudio Fidani, Ramón Chiocconi, Seppi Raffo, “Topo” Deza, “Chiqui” Baratta, “Tano” Pantano… imposible enumerar toda la lista.

Otro fenómeno de esta carrera es que una gran cantidad de participantes no conoce el recorrido y muchos nunca corrieron en montaña. Tampoco se anotan en las pruebas menores, “2 Refugios” o “4 Refugios Classic”, van directamente a la categoría mayor.

“Para mi estas carreras son una cable a tierra, una escapada de la gran ciudad y algo que me permite estar en buen estado físico durante todo el año”, explicó un licenciado en sistemas informáticos, de Mar del Plata, mientras bajaba por los pedreros del Navidad. “Acá estamos, cansadas pero felices”, señalaron dos chicas de Buenos Aires, en el refugio Jakob, antes de emprender el ascenso al Pico Refugio. Superaron todo el valle Rucaco a la carrera, pero sufrieron al bajar desde la Cancha de Futbol y el Brecha Negra. “Pensamos que sería más fácil, no imaginamos un terreno con tanta piedra y pendiente”, aclararon. Los tres, y otros consultados, manifestaron que esta prueba, en la modalidad non stop, es la más difícil del calendario nacional.

“¿A ver, como le dirías vos a alguien que no está capacitado para correr la 4 Refugios Non Stop?”, respondió uno de los organizadores al ser consultado por el ingreso irrestricto a la competencia. Y en la práctica, la única que puede dar esta respuesta es la montaña. Por ello, los organizadores, establecen tiempos máximos en los tramos iniciales, y en particular en el filo del Bailley Willis, un lugar desde el cual no hay retorno ni vías de escape.

El hecho de que en el recorrido haya cuatro refugios, con servicios, permite que cualquier participante, pueda quedarse a descansar allí y hasta dormir. Asimismo, puede optar por bajar por las picadas del Jakob y Laguna Negra, lo que en la práctica decenas de participantes hicieron. Los refugios permiten asimismo armar las meses de asistencia, con bebida y comida, y lugares de convergencias para la gente que trabaja en la carrera y hasta para los periodistas.

Un acierto de los organizadores fue colocar un tiempo límite riguroso para la travesía por él Navidad y el ascenso por Italianos. Fitro clave para desprenderse de los rezagados. A nadie le gusta volverse sobre sus pasos, por ello, subir por Italianos y bajar por el Caracol constituye una medida sicológicamente muy bien pensada.

No obstante, los demorados y cansados siempre aparecen. Y así sucedió antes del pedrero de ascenso al López, con una pareja de General Roca, y en el mismo filo, con un corredor descompuesto por haberse tomado un energizante.

En las carreras de aventura está prohibido “tirar los sobrecitos” de los gel, pero no consumirlos. Esto hace que muchos participantes los tomen (algunos inclusive tiran los sobrecitos) y algunos sufren las consecuencias. Prueba de ello es un participante “muerto” en la cima del López, quién explicó que “el gel me cayó mal”. Para su alivio, en ese lugar se encontraba el doctor Chiocconi.

Los demorados y los “falopeados” constituyen un problema importante para los organizadores, que deben disponer de personal capacitado para asistirlos. En general son guías de montaña, habituados a lidiar con turistas inexpertos, caprichosos y cansados. Pues la mayoría de los seres humanos son reacios a reconocer sus errores.

Bajando del López, se escuchó en un grupo que hizo la Classic, decir a un participante: “ahora que conozco el recorrido, voy a correrla”. No obstante, verlo bajar, a las patinadas y tropezones, totalmente agotado y en penoso estado, indicaba que primeramente debería aprender a caminar en la montaña, para luego intentar correr por ella.

Claudio Fidani, guía de montaña y jefe de la CAX, reconoció que tenía intención de “dar la vuelta” y unir los 4 refugios. Algo sin problemas para su experiencia. No obstante, su trabajo consistió en cerrar la carrera non stop hasta el ascenso a Laguna Negra, y ello lo demoro tanto, que luego no dispuso del tiempo para seguir. No es que Claudio se demoró en el tramo Pico Refugio-Navidad, eso sería atendible, ya se demoró en el tramo Frey-Jakob, considerado en más fácil, donde numerosos inscriptos no llegaron en el tiempo estipulado, 5 horas, que se hace a buen ritmo caminando.

Otro plus que tiene la presente prueba es que al último refugio, el López, se llega en automóvil 4×4, lo que permite, en caso de emergencia, bajar a los rezagados y agotados en vehículo. Así sucedió ayer, donde no hubo ningún serio accidente, más allá de los tradicionales accidentes y hasta algún perdido.

La 4 Refugios 2014 Mountain Heard Wear fue una gran fiesta. En ello, influyó decididamente en muy buen tiempo. A lo largo de las nueve ediciones, el número de participantes y el formato de la carrera creció. La sub-comisión de Carreras de Aventura del CAB ya piensa en la 10º edición, donde se extremarán los esfuerzos para que vuelva a ser la mejor de todas.

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