Cuentan la vida del caballo cuadrero “Cebollita”

También narra reglamentos, costumbres y apuestas.



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Néstor Rubiano, la persona que durante años investigó y editó varios libros sobre la vida del bandido rural Juan Bautista Vairoleto, acaba de publicar “Cebollita, un elegido de la historia. Vida y leyenda de un cuadrero”. “Cebollita…” es la historia de un caballo que en los años 60 y 70 llegó a convocar a miles de asistentes a las carreras de las que participaba, en la provincia de La Pampa y también en Río Negro. Rubiano narra decenas de historias de caballos, describe el modo en que se corrían las cuadreras desde el siglo XIX en la pampa argentina, los reglamentos y costumbres, el modo de apostar y la trayectoria y muerte de varios de los más famosos caballos de su época. Picardías de los jockey y de los dueños de caballos, penosos accidentes, desencantos de caballos hermosos que no corrían nada y de otros que, de mal aspecto, sorprendían por su velocidad, son relatadas en un entretenido discurrir, mientras se conoce la historia de “Cebollita” desde su nacimiento y su incorporación a las pistas. Gran número de las familias de La Pampa y del oeste bonaerense podrán reconocer también a sus abuelos en el pormenorizado relato que Rubiano realiza de los encuentros hípicos, de la vida en las estancias y en los pueblos. Como era habitual, la venta de un caballo muchas veces motivaba que el nuevo propietario le cambiara de nombre. Así, “Cebollita” fue luego “Chaparral” en Valcheta y en el balnenario “El Cóndor” cuando fue comprado por los hermanos Héctor e Isidro Appiolazza. Y en la zona siguió ganando carreras – también en Bariloche, Beltrán Lamarque y Los Menucos-, algunas de gran fama en su tiempo. Más tarde, los dueños se trasladaron a San Rafael, en Mendoza, y el caballo siguió corriendo con el nombre de “Reserito” en esa provincia y en San Luis. Ya grande, sus dueños lo llevaron al campo de Lucero, para que tuviera una vida tranquila, donde “Cebollita” murió a los 33 años. El libro fue publicado por la editorial Corregidor y, para escribirlo, Rubiano consultó una gran cantidad de fuentes documentales y testimoniales que multiplican el valor de su trabajo de indagación y rescate.


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Cuentan la vida del caballo cuadrero “Cebollita”