Cuidado con el alcohol

por: ENRIQUE CAMINO

rnredaccionviedma@yahoo.com.ar

Una gran pérdida de fe, en las vísperas del festejo navideño, sufrieron quienes desde diversos estamentos del Estado municipal y la comunidad hospitalaria se preocupan cotidianamente por la lucha contra las adicciones y los menores en riesgo a partir del consumo de alcohol, que le hace perder la cabeza a más de un adolescente en esta ciudad.

El «bajón» anímico apareció de repente cuando la Cámara Civil de esta capital rehabilitó a dos locales nocturnos. Estos habían sido clausurados por la comuna al encontrar a menores de edad consumiendo bebidas alcohólicas.

Sus propietarios pidieron dar por tierra con la medida sancionatoria alegando perjuicios económicos en esta coyuntura de mayor concurrencia con motivo de las fiestas de fin de año.

Más allá de que se pudiese interpretar que la enmienda tribunalicia pueda acarrear algún sesgo mercantilista, convengamos que este proceso de carácter preventivo nació con cierta desnaturalización.

El acta original por la que inspectores de la Dirección de Seguridad e Higiene hicieron la infracción data de abril pasado, tras lo cual -en tiempo y forma- el Juzgado de Faltas confirmó las actuaciones. Por costumbre existe en esta ciudad un procedimiento administrativo que permite a los infractores recurrir al Concejo Deliberante como tribunal de alzada pidiendo su revisión. Los ediles se tomaron casi nueve meses para ratificar lo actuado, con lo cual la faja de inhabilitación llegó cuando faltaban pocos días para brindar.

Lo supremo es que pegado a esta modorra, dentro del propio Estado comunal, está de por medio el silencioso trabajo de quienes se preocupan por las adicciones y el riesgo juvenil.

Con las medidas precautorias, los inspectores se sintieron desautorizados y atados de pies y manos en su cotidiano proceder. La pregunta que se hacen es de qué vale salir a realizar inspecciones y constatar infracciones, si después otra instancia cambia las reglas de juego aunque se haya comprobado la causa. El intendente, Jorge Ferreira, no se quedó quieto y dio la orden de apelarlas para que no se caiga todo el andamiaje fiscalizador.

La idea es que no quede basura bajo la alfombra. Basta circular por sus calles y durante la noche para tener un escalofriante panorama. Desde poco más de los 12 ó 13 años se suele observar a pre adolescentes o mayorcitos utilizar como «parada» de fin de semana la céntrica calle Buenos Aires o la avenida costanera, donde la cerveza, bebidas energizantes u otros cócteles están al alcance de la mano.

Personal del hospital Zatti puede dar muestra de ello porque no ha faltado más de una ocasión en que sus «ambulancieros» tuvieron que salir de recorrida en las madrugadas invernales a juntar muchachitos para evitar que la embriaguez en ellos pueda tener características fatales.

Sin ir más lejos, este fin de semana pasado, en las afueras de uno de los locales habilitados se montó improvisadamente un ring. Allí, se multiplicaron las escenas de pugilato por ingesta de alcohol, debiendo recurrir a calmar los ánimos la Policía y una ambulancia hospitalaria, obviamente con gastos que corren por parte del propio Estado.

Esta comedia de enredos debiera dejar una sola enseñanza: juntarse todos los actores para que la película termine bien.


por: ENRIQUE CAMINO

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