Deadpool 2: el antihéroe volvió peor que antes (y no es una mala noticia)

17 may 2018 - 15:28

“Deadpool 2” regresó a la pantalla grande como una cinta que incrementa la comicidad de la primera y una trama zigzagueante que atrapa por su acción, en esta nueva entrega del antihéroe de Marvel que se mofa de las películas del género.

Para quienes vieron la primera cinta, la historia y la construcción de Wade Wilson (Ryan Reynolds), el hombre debajo de la máscara, ya es conocida: acosado por un cáncer terminal, acepta ser conejillo de indias en un experimento que lo transforma en mutante.

Sin embargo, esta transformación en sus genes más que ser una bendición son una carga que debe llevar ante la imposibilidad de morir, al mejor estilo Wolverine en “Logan” (James Mangold, 2017).

Cargada de humor, ironía, innumerables referencias a otras películas y el ya establecido traspaso de la cuarta pared (el diálogo entre los personajes con el público), “‘Deadpool’ es “una manzana entre naranjas, cuando se trata de superhéroes”, como la calificó Rhett Rees uno de los guionistas, en una de las notas de producción del filme.

“Es muchas cosas que no son los otros superhéroes, y ni siquiera es un superhéroe. Es como una especie de antihéroe en un traje de superhéroe”, agregó Rees, quien compartió la escritura del filme con Paul Wernick y Reynolds.

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En esta oportunidad, como era de esperar, a Deadpool lo persigue la desgracia personal y en ese camino decide cuidar a un niño y armar la “X-Force”, un bizarro grupo de mutantes por fuera de los “X-Men”, aunque con algunos de ellos, como Negasonic Teenage Warhead y Coloso, ya presente en la primera entrega.

A ellos se le suman Cable (Josh Brolin), Domino (Zazie Beetz) y los bizarros humanos Weasel (T.J. Miller) y Dopinder (Karan Soni), armando una desopilante pandilla que le pelean mano a mano el protagonismo en la comedia al personaje principal.

“Deadpool”, originada en el comic de Stan Lee de 1965, vio la luz en las salas en 2016, creando un boom en el cine de superhérores para adultos, con escenas de sexo, insultos y violencia sin sentido.

Este estrellato poco esperado, según dijeron los guionistas, hizo que para la segunda se pensara en celebridades como Brad Pitt para formar parte del elenco, algo que finalmente no sucedió porque, según trascendió, 20th Century Fox rechazó triplicar el presupuesto a 150 millones de dólares.

De todas formas, los propios guionistas sostuvieron que no necesitaban para nada semejante cantidad de dinero y que, por el contrario, seguirían trabajando con la cifra inicial porque de eso también dependía la identidad del personaje.

Deadpool 2: el antihéroe volvió peor que antes (y no es una mala noticia)

“Deadpool no se toma al género en serio, y tampoco se toma en serio a sí mismo”, comentó Reese y afirmó que la frescura del personaje radica, también, en el intérprete del mismo: “Ryan es en gran medida Deadpool en cuanto a que su sentido del humor está en la misma línea. En esta película, Ryan se burla de sí mismo”.

En un filme en el que no hay un villano principal, la trama también tiene vericuetos, variantes y cambios de eje, que a la vez no desentonan ni desequilibran al espectador. Así, el malvado del final es el ser menos pensado y que en un principio parecía inofensivo.

A Deadpool se lo puede ubicar en el mismo universo que a los X-Men. De hecho, al igual que en la uno, está la mansión, el avión y hasta los uniformes, con la aparición de otros mutantes.

Sin embargo, poco tiene que ver con el tono tanto de los Hombres X como los Avengers, otro universo originado en Marvel, pero que fue llevado al cine por Marvel Studios y Studios Disney.

En esto tiene mucho que ver la idea original de los directores, Reynolds y los guionistas: según varios medios, en la negociación por el presupuesto se incluyó la necesidad de calificar al filme como para mayores de 18 años (”Rated R”, en Estados Unidos).

Sin bien esto quizá no hubiera cambiado los números, esta puja sirvió para que “Deadpool” se convirtiera en el filme para adultos con mejor taquilla de la historia con 783 millones de dólares de recaudación.

“La mejor versión es la que han hecho con estas películas, ya que le han dedicado el mayor cuidado y cariño a ellas, y no han traicionado el cómic”, dijo el creador del cómic Rob Liefeld con una declaración que deja tranquilos tanto a quienes buscan un rato de entretenimiento como para siempre críticos y exigentes fanáticos de la historieta.

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