Del sintetizador al bandoneón: el punk berlinés se pasa al tango

Se define como punk, coqueteó con el glam rock en su adolescencia y frecuentó la escena gay y travesti del Berlín de los 80. Pero sólo ahora, al filo de los 50 años, el músico y productor alemán NHOAH descubrió dónde se unían todas esas influencias: en el tango argentino.

17 jun 2011 - 00:00

Su nuevo disco “Tangowerk” es un cóctel de sintetizadores, bandoneones, beats electrónicos y sonidos pastosos de gramófono, condimentado con la característica “lluvia de brillo” ochentosa y la voz de algunas de las figuras más prestigiosas del tango actual.

“Soy un compositor de música electrónica. Y eso atravesado por mis momentos de ira, porque vengo de una época punk y creo que el mundo no está bien y hay cosas en las que trabajar, con intensidad y Ñya, ya, ya! Y todo eso lo sentí muy representado en el tango”.

NHOAH, de 49 años, lo cuenta a la agencia dpa en su estudio del barrio berlinés de Prenzlauer Berg. Lleva el pelo cuidadosamente despeinado y lacado, la cara pálida y los ojos rodeados de una sombra violeta. Pero se enternece al recordar el modo en que descubrió el tango.

“Fui a Buenos Aires en 2004. Era un momento muy duro para mí, porque venía de un desengaño amoroso. En el segundo día, un amigo me llevó a La Viruta (un popular sitio para bailar tango). Me pareció maravilloso. Esa música dramática sonando en la oscuridad... Me atrapó totalmente y supe que tenía que hacer algo con el tango”.

NHOAH inició un largo camino que sólo dio su fruto después de cinco años (”Hacer tango es muy difícil. Mis primeras composiciones eran para reírse”) y varios viajes entre Berlín y Buenos Aires.

“Hay una conexión energética increíble entre las dos ciudades. Un miembro de mi equipo está pensando en consultar a brujas y ocultistas para averiguar en qué consiste”, se divierte.

“Viajo mucho, conozco muchas ciudades, pero por ninguna tengo el sentimiento que tuve desde el primer momento por Buenos Aires. Cuando no la visito por unos meses se me encoge el corazón y tengo que volver. Es una nostalgia increíble, nunca me había pasado”.

Todo ese entusiasmo lo condujo hasta la grabación de “Tangowerk” en los legendarios estudios ION de Buenos Aires y logró contagiar a figuras como Adriana Varela y Walter “Chino” Laborde, dos de las principales voces actuales de la música porteña.

Varela interpreta el tema “Hijo de puta”. “Es un texto en el que insultaba a alguien porque estaba muy enfadado”, cuenta NHOAH. El agente de la cantante no estaba convencido hasta que leyó la letra de la canción: “Se rió y me dijo: ‘Adriana esto lo hace seguro’”.

“Pasamos una tarde maravillosa, es una persona muy agradable. Conversamos en la cocina y tomamos mate. Me parece un gesto grandioso”.

El “Chino” Laborde (voz de “Tuyo soy”) canta una aventura sexual. “Llegó una hora tarde. Creímos que no vendría. Cuando entró se recostó en el suelo y leyó el texto. Todos notaron que necesitaba estar solo y se marcharon. Cuando empezó a cantar, se me puso la piel de gallina”.

“Tangowerk” cuenta también con la voz del rapero “El Topo” o la cantante Karina Beorlegui y la participación de ocho músicos de la Orquesta Típica Fernández Fierro, otro referente del género. También con la alemana Mieze Katz o el ensamble vocal Berlin Comedian Harmonists.

El resultado de la mezcla de voces y estilos puede ser difícil de digerir para un público con fama de conservador, que en sus extremos puristas sigue sosteniendo que “Piazzolla no es tango”, baila grabaciones de los años 40 y 50 y aún es reticente al ritmo electrónico de Gotan Project o Bajofondo Tango Club.

Pero el propio NHOAH cuestiona el tópico. “Conocí mucha gente del ambiente, todos escucharon el disco muy atentantemente y dijeron: ‘bien, es arriesgado’. Pero se entusiasmaron. También por Internet llegaron mensajes casi todos positivos”, asegura. “Me dijeron que en el tango son conservadores. Yo no puedo corroborarlo”.

Y lo cierto es que las reflexiones de NHOAH, salidas de la época más agitada del Berlín reciente, arrojan una luz extraña pero certera sobre algunos aspectos clave de la música de Buenos Aires.

¿Qué es, en realidad, el tango? NHOAH abandona su locuacidad natural y hace por primera vez una larga pausa antes de responder.

“No es triste, es melancólico. Está lleno de fuerza. Los hombres lloran y no dan la sensación de debilidad. De fondo transmiten un mensaje de superación”, dice pensativo.

“Yo amo la vida, pero es difícil de manejar. La melancolía y la rabia surgen de ahí. El tango me da fuerza de un modo que me parece nuevo e invencible. Tengo la impresión de haber podido plasmar los mundos que quería: melancólicos, iracundos”, reflexiona.

Y al escucharlo hablar parece menos extraño que un punk se enamore del tango.

En Internet: www.tangowerk.com

NEWSLETTER

Suscribite a “Noticias del día”Recibí todas las mañanas un correo con toda la información.