El arte pop, la política y los años 60 de Brasil y Argentina, en Proa

Por Oscar Smoljan,Director Museo Nacional de Bellas Artes Neuquén

22 ago 2012 - 00:00

En los años sesenta, tanto Argentina como Brasil protagonizaron sendos procesos de explosión creativa y convulsión política. Los vasos comunicantes entre los dos países más grandes de América del Sur llevaron y trajeron mutuas influencias y permitieron que se gestaran movimientos artísticos a ambos lados de la frontera con diferencias culturales pero también con muchos puntos en común.

Para comprender hasta qué punto se entrelazaron las corrientes estéticas de aquellos años en los dos países, la Fundación Proa presenta “Arte de Contradicciones – Pop, Realismos y Política. Brasil - Argentina 1960”, una muestra conformada por más de un centenar de obras de 58 artistas pertenecientes a las dos naciones.

La exhibición, curada por el brasileño Paulo Herkenhoff y el argentino Rodrigo Alonso, nos pasea por los años sesenta y su impronta provocadora y creativa pero también por los cambios y urgencias políticas de esa década de utopías y violencia social.

Llama la atención el análisis del propio Herkenhoff, quien señala dos hechos que marcaron a fuego el arte brasileño de aquellos años: la exhibición en Brasil de obras de la Otra Figuración (Noé, Macció, Deira y De la Vega) y de Antonio Berni, idea que fue punto de partida de esta muestra que atraviesa una de las décadas más innovadoras y revolucionarias en el arte latinoamericano.

Impactados por el arte Pop, los artistas de ambas naciones, sometidas por dictaduras, cursaron aguas comunes y experimentaron vivencia similares, tanto desde lo personal como desde lo estético e ideológico plasmando sus visiones en sus obras. Es más, la mayoría de esos creadores -argentinos y brasileños- cultivaron recíproca amistad.

Hay en esta exposición trabajos de Berni y Waldemar Cordeiro, de León Ferrari y de Cildo Meireles y de muchos otros.

Iconos emblemáticos aunque dispares de los sesenta como Coca-Cola o el Che Guevara, los happenings y memorias de la participación colectiva en los procesos políticos y sociales, conviven en esta muestra a través de pinturas, dibujos, esculturas, fotografìas, instalaciones, performances, películas y variados documentos.

Herkenhoff apunta en su guión curatorial que “la Otra Figuración argentina fue una zambullida crítica impetuosa sobre la condición del sujeto moderno en el torbellino social del anonimato urbano, la soledad de la multitud, la violencia, las fantasmagorías individuales, el desgarramiento de la subjetividad, el déficit social, la desesperanza política y la utopía”.

Por su parte, Alonso recuerda que “la mayoría de los artistas autodenominados pops persiguen metas similares. Sus trabajos están rodeados por la polémica y el escándalo, echan por tierra las convenciones disciplinares, se desentienden de las formas, apuntan a no dejar indiferente al espectador. La multiplicación de happenings, desfiles, intervenciones urbanas, apariciones en las más variadas fiestas y revistas (de noticias, políticas, interés general, femeninas, etc.) los tornan protagonistas de una verdadera revolución en los modos de vestir, comportarse e interactuar socialmente”.

Una muestra para entender una época de cambios y mucha osadía donde la experimentación marcó el camino y se sentaron las bases sobre las cuales se apoya buena parte del arte que hoy nos deslumbra.

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