ENTREVISTA - DANTE SPINETTA: “Me encantaría rapear en guaraní”

El ritmo lo eligió y Dante Spinetta volvió al disco con “El apagón”, una placa en la que con mucho hip hop y reggaetón refleja la locura urbana y lo que ve en la sociedad argentina. El músico habló con “Río Negro” y contó que a la hora de componer no piensa en la poesía, va de frente usando las palabras que siente, aunque sean fuertes.

02 nov 2007 - 00:00

Tras integrar Illya Kuryaki & The Valderramas (IKV) junto a Emmanuel Horvilleur, banda que pasó a nuestra lengua el hip hop, el funk, el soul y el rhythm & blues, Dante Spinetta Salazar (hijo de Luis Alberto) comenzó su carrera solista con el compacto "Elevado" (02). Volcado hacia el reggaetón y el hip hop, cinco años después acaba de grabar "El apagón" íntegramente compuesto, arreglado y producido por Dante, con colaboraciones de Julieta Venegas y Tony Touch.

En el disco de Dante conviven la expresión "mujer igual a perra", su hermano Valentino -rapero de Geo Ramma- con el celebrado guitarrista Luis Salinas, más Nico Cota, Ana Alvarez Toledo, Claudio Cardone, Guillermo Vadalá, Francisco Fattoruso, y la obertura "Para María", dedicada a la mujer que lo convirtió en esposo y padre. El encuentro con "Río Negro" se abrió al grito de ¿cómo andás, hermano? Saludo para agradecer, porque habitualmente, en la calle se escuchan insultos de todo tipo. "Hay mucha paranoia" (sonreímos).

- ¿Tu música refleja esta locura urbana?

- Por momentos, creo que sí. Por ejemplo, en "El apagón", hay un par de temas sociales, "Mis presidentes muertos", habla un poco de cómo está la calle, cómo está la gente, cómo estamos... Parados frente a ya no querer aguantar más. Y otras canciones, en parte, abordan cosas de la sociedad, como "Seas quién seas", en su segunda estrofa. Hay muchos donde se plasma sólo un momento de la realidad, porque es infinita...

- ¿Como en una foto?

- Exactamente. Como una foto y alguna en movimiento; hasta serían pequeñas filmaciones. Creo que la música es como el soundtrack (pista de sonido) de los días y eso se representa. También en el compacto conviven cosas felices con menos placenteras, como en la vida real. Hay un día que llueve y en otro sale el sol y eso se aplica en una grabación, en el concepto de honestidad para concretarla. Yo no haría un disco monotemático, sino abarcando muchas situaciones, siempre dentro de un espectro cercano y personal.

- Con tanta música para hacer y escuchar, ¿por qué elegís géneros tan incisivos rítmicamente como el reggaetón, el hip hop; tanta percusión y tan potente?

- Creo que uno no elige la música, sino al revés. La música nos elige. La hacemos con el corazón. No se puede elegir de quién enamorarse. Bueno, pasa lo mismo con la música, te pega, te toca y no hay más que hacer. Desde que tengo uso de razón, la flasheé con esa mano, con el ritmo. Se ve que tenía una misión con eso, y le sigo dando con lo que me gusta, con lo que me hace vibrar. Es eso, también, autoabastecerse de energía. La música me genera no sólo mi forma de vivir económicamente hablando, sino mi modo de vida emocional. A través de mi carrera, yo vivo, y la música me permite exorcizarme bastante. Justamente, el hip hop me permite expresar muchas cosas que en estos tiempos tenía ganas de decir. La diferencia, capaz, con otros estilos de canción más clásicos, no sé...

- ¿Más serenos, tal vez?

- Claro, no me permiten sacarme de encima todas las cuestiones que tengo ganas de expresar. Así que el hip hop pasa por eso, es una necesidad.

- Tenés dos hijos... ¿Cómo medís su relación con tu música, con las palabras que usás?

- Se recopan. Son chiquitos. Aunque algunas palabras son medio equis, equis, equis; dicen muchos términos que no quiero que repitan tan chiquitos. Pero, hice una versión del disco sin malas palabras, para mis hijos. Una versión clean (limpia) en realidad, para algunos países donde las radios no pasan insultos. Entonces, tengo todos los temas con seudo malas palabras, o dadas vueltas. Porque si no te ponen el biip y con él no lo difunden. Por una cuestión profesional lo hice, pero vino bien para mis hijos. Igual, nada, yo no creo en las malas palabras.

Sí que hay conceptos que un chico no tiene que escuchar a determinada edad, obvio. Pero, capaz ni se dan cuentan. Mi hijo mayor tiene cinco años y está todo el día escuchando Calle 13, que tiene malas palabras. Pero, está recopado, es lo que le gusta. Prefiero eso a que escuche los Teletubbies...

- El uso de términos que te han caracterizado desde los temas que hacías con Emmanuel, ¿es expresivamente útil, coincidente con esto de la locura urbana?

- Realmente la representa. La gente habla así, yo hablo así. En el disco no cambio mi forma de decir, excepto cuando mando algunas frutas; por ejemplo, pelagatos, palabras que me gustan cómo suenan y no las formulo todo el día. Cuando digo comeagua, me da risa, como ahora. Lo hago con mis amigos y está bueno. Me gusta usar la lírica como una postura, como lo que siento. A la hora de componer no veo por qué debo darle un velo de poesía. Si yo fuera poeta, escribiría libros. O sea, hago música que represente lo que siento y hoy mis sentimientos son de frente.

Si tengo que decir, vamos a romper todo, no uso la expresión, cayó un cascote del cielo de Neptuno. Las cosas como son, con la dureza que tienen. Siento que, por lo menos yo, debo decirlo así. Es lo que me sale. También, me encanta cuando puedo, como en "El día que morí" meterme más poéticamente y flashear otras cosas... Pero, ciertos temas, hay que hablarlos como son y me gusta romper un poco el lenguaje, usar palabras que no están en la Real Academia Española. Y la calle brinda unos términos increíbles que ayudan a que la cultura evolucione de otra manera. Es como cuando llegó el inmigrante y quedó morfar, morfamos como una palabra argentina.

- Y laburo, de lavoro en italiano.

- Tal cual. Eso es importante, la evolución del lenguaje. Para algunos será involución, para mí, no. Es lo que nos toca y me gusta alterar el lenguaje y mandar fruta.

- ¿Qué sucede cuando lo proponés a públicos que no hablan así? Habría que traducir esas palabras...

- (Estalla en risa) He estado con gente que no las entiende, pero me pasa con un artista de Puerto Rico cuando bate cosas muy locales que no comprendo; si suena bien, ¡está buenísimo loco! Inclusive puede llegar a convertirse en algo propio si la canción se hace muy grande. La palabra extraña pasa a ser local, capaz usada de un modo distinto al original... Vas a México y cajeta es dulce de leche, ¿entendés? Somos tantos latinoamericanos, aún dentro de un país hay tan diferentes léxicos que está buenísimo jugar con ellos. Me encantaría saber rapear en guaraní... Siempre pensé que el día que aparezca uno que rapée así, va a estar muy groso, porque el idioma tiene un flow (fluir) increíble. Me gustaría escuchar un rapero de Neuquén... Hay una movida grande en esa ciudad. Está el Imperio Sur. Escuché cosas muy buenas. Justamente el año pasado tuve un programa de radio en X4 que estuvo número uno todo el año en la estación, sin promoción, y pasamos muchos demos de bandas neuquinas, regrosas, con términos propios. Me encanta el crossover (por cruce) cultural que hay cuando los cosas empiezan a fluir y la música une gente.

 

EDUARDO ROUILLET

NEWSLETTER

Suscribite a “Noticias del día”Recibí todas las mañanas un correo con toda la información.