Gustavo Giannini, con el tiempo a favor

El bajista roquense toca con Nebbia, Gabis y Willy Crook.

Pasado y presente de un músico que elige rodearse de amigos.

07 abr 2013 - 00:00

En el principio de todo hubo un fracaso: Gustavo Giannini, el inquieto bajista roquense que esta misma tarde participará del homenaje a uno de los músicos fundacionales del rock nacional, Claudio Gabis, en Avellaneda, quiso ser cantante.

Pero no hubo caso. Se probó en la banda Electrodos y parece que todos se le rieron en la cara. Al menos así recuerda él aquel momento, unos veinte años atrás.

“Ahí me di cuenta de que cantar no podía. Y entonces pensé: ¿qué hago? ¿Qué es lo más fácil? El bajo, que tiene cuatro cuerdas”, se dijo este músico que ahora es justamente el bajista de por lo menos cuatro bandas locales; que el mes que viene va a grabar un disco con su quinteto en los estudios de Litto Nebbia en Buenos Aires, para el sello Melopea, y que suele salir de la gira, por la región, con Willy Crook.

Él cree que todo es obra del destino.

Cuenta con naturalidad que hace un par de semanas, el mismísimo Gabis lo llamó desde España para invitarlo a formar parte de su banda en el homenaje que le harán hoy a él, el creador de “Avellaneda blues”.

Dice que tiene suerte cuando cuenta que mandaba discos a Buenos Aires, y a Litto Nebbia le gustó su trabajo. No se pone nervioso cuando descuenta los días para entrar a estudios a grabar su disco en Buenos Aires.

En el principio de todo, entonces, quizás haya habido hubo un fracaso. Pero Giannini hizo del defecto virtud. Y a su decisión le sumó horas de esfuerzo y por sobre todas las cosas, una inquietud que todavía hoy lo acompaña, a los 34 años.

En aquel entonces, veinte años atrás, estudió bajo durante un año con el músico roquense Pato Frank y después empezó a despuntar el vicio del punk rock. Tal como hace ahora con la computadora y los mensajes de texto, en aquel momento escribía cartas a cuanta banda de punk rock había en el país.

“Mi vieja tiene guardadas todas las cartas que recibía”, se sonríe ahora, con un poco de pudor. Y en esos primeros intercambios obtuvo su primer logro: la banda Flemita (formada por Ricky Espinosa, Hongo, y Pablo Martínez) grabó uno de los temas de Giannini en el disco “Under punk”, de 1997.

Ahora él se ríe de esa compulsión que tiene por las cartas, los mails, los contactos (según pasan los años). Pero lo cierto es que dieron frutos. “Algunas cosas se dieron por casualidad, el destino”, asegura él, restándole y restándose importancia. “En una época mandaba discos a todos lados. Así salió la onda con Litto Nebbia. Fue hace diez años: le mandé un disco, y me respondió. Recién el año pasado empezamos a barajar la posibilidad de que venga por acá, y se dio. Y después, Lito dice: ‘Che, podría traer a un amigo: Ricardo Soulé, que vino este fin de semana. Con Willy Crook, fue distinto. Vino de gira con un grupo de bossa nova. Y yo sé que la gente se fue un poco decepcionada porque quería verlo a él y lo vio haciendo bossa nova, pero fue la puerta de entrada. Esa vez pararon todos en mi casa. Yo soy muy tano, entonces quiero llevar a todos a mi casa, cocinarles, que se queden. Y a ellos les encantó. Willy ya vino tres veces y este mes vuelve”, cuenta él.

“Son gente muy copada. Yo disfruto mucho cuando vienen”.

Para que no queden dudas de lo que habla, agrega: “Willy es un personaje: no quiere parar en hotel cuando viene; quiere parar en mi casa. Y el me arregla las puertas, me cambia los foquitos. El otro día, vi que le hacían una entrevista en el canal Quiero, y andaba en la tele con unos guantes que se había comprado acá en Bulonera Patagónica, por dos pesos. Y ahora Willy va a participar de nuestro disco. Va a cantar un tema de Jaco Pastorius, ‘Come on, come over’, que siempre lo imaginé cantado por él”.

Suerte o destino, se le dio. “Yo siempre me dediqué a esto, y siento que voy por buen camino. Hay cosas en las que todavía no caigo, como que se dan todas juntas. Pero yo me dejo llevar por lo que viene. Además, también hay mucho esfuerzo nuestro. Con la productora Partamos de la base (que surgió de un programa de radio que hacía en AM 640, junto a Mauro Liciotti y Julián Cabaza), hacemos de todo: organizamos giras, traemos músicos, nos movemos mucho”.

Es cierto. Además de organizar giras y traer agrupaciones como Agarrate Catalina, se mueven. Cada verano, junto a los dueños del Club de Arte El Biombo arman una agenda para el verano que le suma variedad a las noches roquenses.

–Una de las cosas que sorprenden es que tu nombre aparece en muchas bandas locales, de distintos ritmos incluso...

–Es que yo no estoy casado con ningún ritmo. En mi adolescencia hacía punk rock, con el grupo Prisión preventiva. Y ahora toco música instrumental, pero no jazz. No me gustan los temas largos. Me gusta el formato canción, temas de cuatro minutos.... Que abunde la canción por sobre la improvisación. Y con las bandas yo siempre trato de rodearme de amigos. No podría dejar ninguna de las bandas porque son todas de amigos. Quizás no debería sumar más. Pero está Rebel Music, una banda de amigos donde mi mujer toca la guitarra; Torito Freak, que son amigos de toda la vida; Canabislito, donde toco con el Tincho Zarraga que es como un hermano; el quinteto que se volvió a juntar ahora y con el que vamos a grabar el disco y además, empecé a acompañar a Marcela Laría, una cantante de jazz.

–¿Qué imaginás o querés a futuro?

–Tenemos el disco del quinteto que son 15 temas. A mí me gustaría aprovechar eso. Aunque no compren el disco, es un orgullo estar ahí. Además me gustaría seguir con las producciones y las muchas bandas. Aunque no me dé el tiempo, me lo buscaría: no dejaría ninguna de esas bandas. Mantener este presente sería un buen proyecto a futuro. A mí me gusta así como está.

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