“La Casa de las Flores”: te contamos por qué es éxito la última novela de Verónica Castro

Con trece capítulos disponibles en Netflix, esta comedia negra se permite replantear cuáles son los límites para el amor y lo que queda de la familia tradicional.

26 ago 2018 - 15:18

Con expectativas superadas, “La Casa de las Flores” en dos semanas se volvió serie de culto para los seguidores de las historias en línea. Sucede que la nueva novela en Netflix, que tiene como protagonista a Verónica Castro, se metió con temas que todavía son tabú para la televisión latinoamericana.

El éxito es tan rotundo que esta nueva comedia negra tiene numerosas listas musicales en Spotify, donde se encuentran las cortinas musicales. Además, ha ganado adherentes en redes sociales y también repetidores de sus frases más resonantes.

¿Por qué?

La matriarca de la familia De la Mora está lejos de ser una heroína blandita. Verónica Castro, que retorna a la pantalla chica después de diez años de ausencia, sorprendió con su personaje quien, a pesar de descubrir que es engañada por su marido y que su negocio se va a la quiebra, explotará todas las opciones para cuidar el buen nombre y honor de los suyos. Incluso, cometiendo algunos ilícitos.
Una hija mayor sin prejuicios y con una particular forma de hablar. Paulina (interpretada por la mexicana Cecilia Sánchez) tiene una tonada que se le ha pegado a más de un fanático; que podría estar vinculado con el consumo de ansiolíticos. Pero además de su seña particular, ella es quien toma el toro por las astas muy a pesar de los secretos familiares, que incluyen relaciones diversas.
Los tabúes de la diversidad sexual se rompen, a pesar del alcance de esas astillas. Un cabaret de mujeres trans es parte de esta trama, que quiebra con todas las estructuras familiares. Además, de una u otra manera las relaciones interpersonales son atravesadas por la visibilidad lésbica - gay - trans que es toda una reivindicación a la diversidad y al amor por encima del qué dirán.
La música. Propio del devenir de la historia, el relato está atravesado por una banda sonora kisch que (aunque nos dé un poco de vergüenza) todos los conocemos. Así pasamos por canciones de Yuri, Selena, Gloria Trevi y la mismísima Verónica Castro.
La fotografía. Digna de una literal casa de las flores, los colores de cada uno de los escenarios coinciden con explosiones de colores especialmente elegidos. Desde los vestuarios hasta los escenarios principales, todo está retocado por una paleta particular propia.
Los guiños. La serie juega todo el tiempo con el pasado de Verónica Castro y su actualidad, al punto de que hay lugar para su hijo Cristian, frases resonantes en entrevistas y otros etcéteras.
Redacción central

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