La magia viva en las fotografías antiguas

Abel Alexander es un erudito en materia de fotografías antiguas. El viernes y sábado estará en Roca para mostrar un audiovisual y dictar un seminario en el Museo de Bellas Artes.

01 dic 2004 - 00:00

BUENOS AIRES.- Llega a Roca para hablar sobre un legendario fotógrafo Christiano Junior, y dar un seminario sobre fotografía de los siglos XIX y XX. Abel Alexander tiene una gran trayectoria en el rescate de la fotografía antigua a la que considera un patrimonio de identidad y de vida. Su vocación nació al descubrir que sus antepasados fueron pioneros en el tema. En ese camino movilizó muestras, ponencias y asociaciones convirtiéndose en un erudito y un concientizador. "No destruir las fotos de familia" es uno de sus mandatos a favor de la preservación de estas historias en imagen.

Define su vocación como "una novela". Desde joven fue fotógrafo, pero sin saber que sus antepasados también lo eran, y no sólo eso, investigando su historia descubrió que habían sido pioneros en el tema. "Eso fue el inicio, no solamente me interesaba la historia de mi familia sino la figura de esos fotógrafos, primero mi bisabuelo, figura interesantísima, sino la gran sorpresa de enterarme que mi tatarabuelo, Adolfo Alexander había sido una daguerrotipista, el primer proceso fotográfico del mundo. Esto marcó mi vida",dice .

- ¿Cómo fue eso de encarar la fotografía de otros tiempos?

- Partiendo de mis antepasados (escoceses de origen establecidos en Hamburgo y luego en Argentina) me puse a investigar la historia de la fotografía sorprendido de que en nuestro país no se había hecho nada respecto de ese tema. Como Alexander había tenido estudios fotográficos en Mendoza y Buenos Aires empecé una búsqueda de lo hecho en el país. Esto me llevó a contactarme con gente (los fotógrafos Cuarterolo y Gómez) y por mi iniciativa se formó en l985 un Centro de Investigaciones que fue muy fructífero durante cinco años, y luego fue reemplazado en l992 por los Congresos de Historia de la fotografía que se vienen realizando cada uno o dos años hasta el día de hoy. Hemos hecho ocho congresos nacionales y tres latinoamericanos. Pero la sorpresa fue descubrir que eran los únicos en el país en esa temática, tan abarcadora de toda la sociedad y sus manifestaciones. No hay nada que no se haya fotografiado en este país a partir de l843. Además resultaron los únicos congresos de historia de la fotografía de América Latina. Todo eso nos potenció más a seguir en esta ruta, incluso en los países de la región.

- ¿Cómo se desarrolló esa verdadera cruzada en pos de las imágenes antiguas?

- No solo fueron los congresos, también estaban las ponencias seleccionadas que se editan en libros. Llevamos editados siete libros y vamos luchando por el octavo. El tema también me inspiró mi propio museo en mi casa de San Miguel y escribir sobre el tema, investigar, dar cursos, asesorar a coleccionistas y ser curador. Incluso en el diario "Clarín" me contrataron por el mismo tema y en este momento soy editor fotográfico de una nueva editorial del grupo "Clarín" que se llama "Tinta Fresca".

- ¿Cómo se siente la fotografía antigua?

- La fotografía es mágica. Primero atesora nuestros recuerdos y el de nuestros seres queridos. En el pasado se hacían con mucho cuidado, como toda obra de la época, se realizaban para que duren muchas vidas. Estaban en manos de profesionales que trabajaban con grandes cámaras, negativos de vidrio, copias que se hacían a conciencia y se colocaban en carpetas lujosas. Son documentos visuales del ayer de enorme importancia, tanto por la trayectoria familiar como también como documento de la historia del país, que está representada por ese inmenso acerbo fotográfico que tenemos en pequeñas cajas de zapatos de millones de familias y no tanto en archivos y museos.

Julio Pagani

Tesoros en imágenes

BUENOS AIRES.- Para Abel Alexander las fotos antiguas son como un tesoro de leyendas en imágenes. "Tengan conciencia de las fotos de familia" destaca él, que hace una incansable campaña para capturar cuanto material haya en fotografías de familia, legendario legado que el maestro fotográfico tomó como campaña de concientización. "Siempre hay algún idiota que a veces las destruye, porque son cosas viejas", advierte.

Así logró hacer una gran muestra( entre otras) en la foto-galería del San Martin de l00 fotos de bodas que abarcan otros tantos años. Esas temáticas para él nunca de agotan, con más razón, cuando para sorpresa de todos, esas fotos provienen en su mayoría de la basura.

Llama sus "agentes culturales "a los ex botelleros venidos a cartoneros que, aunque más no sea por cuestiones económicas, juntan fotos de la basura y las venden, convirtiéndose en guardianes del patrimonio.

También valoriza a los fotógrafos de plaza, donde acudían aquellos que no accedían a un estudio de los años 50 o 60, y se fotografiaban con éstos, en su mayoría extranjeros, llamados "chaciretes" o "minuteros" y eran como los hacedores de recuerdos de conscriptos, humildes turistas y jóvenes parejas.

 

Una visión del mundo

 

Alexander, lleno de anécdotas y pasado viene a Roca por segunda vez. Esta vez viene invitado por Bellas Artes de Roca debido a un libro escrito con el investigador Príamo sobre el fotógrafo notable del siglo XIX cuyo nombre artístico es Christiano Junior.

El libro fue editado por La Fundación Antorchas y Proa se encargó de la muestra que lo acompaña.

También dictará un curso sobre conservación, e identificación de fotos antiguas de los siglos XIX y XX para una amplia audiencia de distintas disciplinas.

Abel Alexander tiene en su hijo Axel, fotógrafo de "Clarín", otro continuador de la saga familiar. También tiene un currículum inagotable en el tema porque en su trayectoria la base es el concepto de que la fotografía "siempre plasma la visión del mundo". (J.P.)

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