Pigna visita el Bicentenario

El historiador Felipe Pigna acaba de publicar “1810”, un repaso del pasado argentino.

19 abr 2010 - 00:00

El último libro del historiador Felipe Pigna, “1810”, se remonta a la llegada de Colón a América para dar cuenta de la resistencia al invasor desde un principio, una resistencia y un clima de “insolencia”, como decían los españoles, que continuó hasta los sucesos de mayo. “Sí, repaso las rebeliones de los pueblos originarios, de los mestizos, los afroamericanos, los criollos, algo que es anulado por nuestra cultura eurocéntrica”, dice Pigna en una entrevista con Télam. Uno de los hechos que el autor de “Los mitos de la historia argentina”, “Lo pasado pensado” y “Evita”, entre otros textos, rescata también es la revolución haitiana: “La primera gran derrota de Napoleón a manos de un ejército de esclavos y la primera revolución triunfante en América Latina en 1804”. En otro tramo del libro, recién publicado por Planeta, Pigna transcribe la parte esencial de un diálogo entre Fernando VII y Atahualpa, escrita por el tucumano Bernardo de Monteagudo: “una sátira política en la que los dos reyes se lamentan de sus reinos perdidos a manos de los invasores”. “En boca de Atahualpa, el último inca asesinado por los españoles, pone todo el argumento filosófico (Voltaire, Rousseau, Montesquieu) de la época contra la tiranía y la respuesta conservadora de toda la otra literatura está puesta en la boca de Fernando”. Y además menciona la revolución de Chuquisaca que nace en la universidad de San Francisco Javier y empieza con un planteo jurídico-intelectual: “Hay un rey francés en España, la donación papal corresponde a la persona del rey y no al reino, y al no estar el rey hay que plantear una nueva legitimidad”. Una idea que se plasma en la revolución del 25 de mayo de 1809. “Monteagudo es un personaje maravilloso, que primero va a acompañar a Castelli en aquella revolución del Alto Perú que nos hemos ocupado en Mitos I y será el hombre que continúa las ideas de Moreno en la Sociedad Patriótica. Junto a Tomás Guido le va a acercar a San Martín el ideario morenista”, desgrana Pigna. Para el historiador, “el tema de la circulación de las ideas es central frente al panorama tan fáctico que habitualmente se cuenta. A partir de la revolución francesa hay un crecimiento de la difusión a través de los pasquines, un género literario cortito y contundente”. Pigna va desagregando los hechos ocurridos las semanas anteriores al 25 de mayo de 1810 y coteja una serie de elementos contradictorios que hacen elogiar la locura a Belgrano, en un texto en el que parafrasea a Alberdi. “Había que estar un poco loco porque el panorama era sombrío: la capitanía de Chile en contra, Montevideo resistente, el inmenso imperio portugués que había sido trasladado a Río de Janeiro. Más todo el Alto Perú y la resistencia de Liniers en Córdoba”, remarca el conductor del ciclo de entrevistas “¿Qué fue de tu vida?”, por Canal 7- La TV Pública. En toda América Latina, subraya Pigna, “hay un acuerdo de jurarle fidelidad a un rey ausente como una salida para no jurarle fidelidad a ese consejo de regencia tan espantoso, que era donde residía la soberanía de Fernando VII, de carácter muy conservador de España que querían someter aún más a las colonias”. “A mí me pareció importante darle a la gente el contexto de la revolución que es muy diferente a esa idea de un tránsito tranquilo y ordenado entre un régimen y otro”, afirma Pigna y sostiene que es hora de socializar la historia de cara al Bicentenario. “Hay que dejar de lado el tono de alegoría política. No son ideas nostálgicas porque no fueron concretadas. Ideas como educación o justicia para todos tienen una enorme actualidad”. A su juicio, el Bicentenario hay que diferenciarlo del Centenario, “que fue una cosa horrorosa y me parece que define mucho a la gente que lo reivindica. Lo interesante, como dice Umberto Eco, es lo no dicho”. “Cuando uno dice añoramos aquel centenario donde el país estaba mejor no está diciendo que no había leyes sociales, que la gente no votaba -observa-. Cómo era ese país de doble cara: la avenida Alvear y su fasto parisino y a pocas cuadras la miseria de los conventillos y más adentro la miseria profunda del interior”. La semana del Centenario “se produce una reacción con más de 4.000 presos. Socialistas, anarquistas y sindicalistas que hacen una huelga para mostrarle al mundo que esto no era el paraíso que contaba el gobierno y que había hambre, desocupación y miseria”. En defensa de la memoria argentina de un siglo, recalca Pigna, decir que estamos igual es una falta de respeto, avanzamos muchísimo, hemos adquirido leyes sociales, incorporado minorías, tenemos una democracia de casi 30 años y nunca paso esta continuidad, por supuesto tenemos una deuda interna que hay que saldar pero añorar un país para pocos, reivindicarlo, es absurdo”. Por eso, “hay que aprovechar el interés por el Bicentenario y traer al presente las cosas que quedaron pendientes. Hay que pasar a la acción y dejar atrás los recortes maliciosos de la historia”, finaliza. (Télam)

NEWSLETTER

Suscribite a “Noticias del día”Recibí todas las mañanas un correo con toda la información.