Por qué amar la danza, según Mariana Sirote

La reconocida coreógrafa neuquina nos cuenta sobre sus inicios en las artes escénicas y qué la cautivó de la danza contemporánea. Protagonista de la compañía Locas Margaritas, describe el derrotero de la actividad en la región y su buen pasar.

19 ago 2018 - 00:00

Hace unos meses, Mariana Sirote fue noticia porque tuvo una buena idea que resolvió un asunto pendiente en la región: editó un libro, que funciona como un manual indispensable y que se explica en su propio título: “Apuntes sobre los recursos compositivos en la creación escénica”.

Por estos días, esta coreógrafa radicada en Neuquén desde hace más de tres décadas, se encuentra traduciendo material sobre análisis del movimiento, uno de sus temas de investigación en la actualidad. También da talleres en Neuquén y otras ciudades sobre Exploración y análisis del movimiento, Procesos creativos, Improvisación y composición, Danza y literatura. Dirige una creación colectiva del Elenco Patagónico de Danza Contemporánea que se estrenará en octubre. Además, sigue presentando “Las Puertas del Laberinto”, publicado con el apoyo del Instituto Nacional del Teatro .

Si es cierto que, como ella misma dice, baila desde los siete años, quiere decir que lleva 55 años pista de baile. Casi toda una vida. Casi toda la suya. En un encuentro electrónica vía mail, dialogamos con ella acerca de qué significa la danza en la vida de las personas y en la suya, claro. También nos ofreció un panorama, absolutamente alentador por cierto, de la danza actual en la región.

P- ¿Cómo llegaste a la danza?

R- Mi madre me mandó a un programa llamado Iniciación estética infantil y luego a la Escuela de danza del Teatro Argentino en la ciudad de La Plata. Allí cursé y terminé el profesorado de danza clásica.

P- ¿Qué género es tu favorito?

R- A los 19 años me presenté a una beca que otorgaba la Embajada de Francia para un año de perfeccionamiento en el Instituto Rosella Hightower en Cannes. Allí conocí la danza contemporánea y la elegí para mi carrera.

P- ¿A qué tipo de danza te dedicas?

R- Desde ese momento me dedico a la danza contemporánea, la danza teatro y dentro de ello al análisis del movimiento, la improvisación, la investigación y la composición.

P- ¿Cuánto tiempo paso desde “Locas Margaritas”?

R- La compañía se creó en 1993 y se disolvió en 2008. Fueron casi 15 años de trabajo ininterrumpido. Con unas 15 obras estrenadas y unos 18 bailarines que pasaron por el grupo y la organización de 6 ediciones del festival nacional e internacional de danza teatro en la Conrado.

P- ¿“Locas Margaritas” fue un antes y un después en tu carrera?

R- Definitivamente, sí. Fue una experiencia de trabajo con la energía al 100% puesta en el arte independiente, lo que me proporcionó un modo de gestionar y encarar los proyectos demandando lo que corresponde a los organismos estatales, pero avanzando sin esperar las respuestas. Con esa impronta se generó la idea de la Escuela experimental de danza contemporánea que hoy ya tiene 17 años de existencia.

P- ¿A qué edad crees que es recomendable empezar?

R- No hay una edad igual para todas las personas, depende por qué y para qué estudian danza y de qué técnicas hablamos. Algunas, como el clásico o la acrobacia, es mejor si las aprendes en la niñez. Mucha gente que se dedica profesionalmente a la danza contemporánea comenzó sus estudios en la adolescencia y a veces un poco más tarde. Y si lo haces por placer, todas las edades son buenas.

P- ¿Cómo y cuánto cambió el panorama de la danza en la región?

R- ¡Cambió enormemente! Hace 30 años, cuando llegué a Neuquén, recuerdo algunas academias de clásico, español y árabe, así como numerosos los grupos de folklore. El único espacio de formación pública y terciaria era el INSA en Roca. Si ves la foto de hoy es increíble cómo se generaron otros espacios: escuelas con carreras terciarias y universitarias específicamente de danza contemporánea. Festivales como “Primavera en Danza”, que ya va por la V edición, el programa “Esto es Ritmo” por el que han pasado miles de estudiantes secundarios desde hace 11 años. Cantidad de profesores de danza insertos en Institutos de formación docente, en talleres de colegios primarios y secundarios.

Por otro lado, se abrió un campo para la investigación, la misma Universidad Nacional del Comahue tiene varios trabajos de investigación sobre la danza. Un avance importantísimo es la forma de concebir a la danza como un trabajo físico e intelectual que produce arte y conocimiento. Gracias a ello, hoy se entiende que el lenguaje del cuerpo y del movimiento es uno, y que, por ello a pesar de las especificidades de cada forma, se pueden trabajar conceptos, estéticas y producciones comunes, dentro de la danza y el teatro y junto a los distintos campos del conocimiento, enriqueciendo de ese modo el terreno del arte en general.

P- ¿La danza se mantiene como un ejercicio colectivo?

R- Podemos pensar que la danza como el teatro son un ejercicio colectivo. Tanto para estudiar, como para crear y producir necesitamos de los otros. Existen técnicas para las cuales es indispensable de otros cuerpos para trabajar determinados movimientos. El aprendizaje se realiza con la escucha del propio cuerpo y el de los otros. El coreógrafo necesita de los bailarines para crear. Incluso si se crea un solo, se necesita de otro que haga el seguimiento, las correcciones y otros que se ocupan de las luces, el vestuario y todo aquello que requiere una producción.

P- ¿Qué importancia tiene ser “solista” en la danza?

R- En el ballet tiene una importancia histórica que aún hoy se replica, porque el primer bailarín y el solista son lugares destacados y jerárquicos a los que algunos han llegado por sus aptitudes. En la danza contemporánea no está contemplado ese rol, no existe por sí mismo. Si existiera una parte de la obra que es bailada por una sola persona, será porque la obra lo requiere, tendrá la importancia que le dé el coreógrafo en el sentido general de la misma. Me gusta resaltar ese aspecto “democrático” de la danza contemporánea que no privilegia por anticipado ni a los espacios ni a las personas en la composición de una obra.

P- ¿De qué manera es posible expresarse a través de la danza?

R- La danza como posibilidad expresiva es tan milenaria como vigente para todos los seres humanos y ¡hasta para los animales! Es el modo más directo de expresión, ya que es el propio cuerpo quien habla a partir de lo que piensa y siente. En tanto forma artística, puedo hablar de la danza contemporánea y decir que su concepción de la expresión, de la manifestación de sacar afuera lo que está oculto a los ojos del público la encuentra en el cruzamiento de sus recursos compositivos con el cuerpo del bailarín. Recursos entre los que Ana Itelman, creadora de la danza teatro en Argentina, destaca: el corte, los cambios bruscos de energías, la ruptura de la ilusión de unidad, la caída, la disociación, la yuxtaposición, la repetición, la redefinición del espacio escénico, y la multiplicidad de direcciones, no solo desde una búsqueda narrativa sino también desde una cosmovisión de la imagen del cuerpo. Los bailarines no son simples ejecutantes sino creadores de mundo con su propio mundo.

P- ¿Es la danza una “terapia alternativa”?

R- Como decíamos antes, la danza es un canal expresivo. Puede provocar placer, emoción, sensaciones, puede significar una descarga energética importante, puede generar infinitas asociaciones y fantasías, tanto en el bailarín como en el público. Si todo eso tiene algún efecto “sanador” porque las personas puedan acceder a ciertos estados de sensibilidad y placer, no quiere decir que la podamos definir como una terapia, porque no se propone ni tiene el objetivo de tratar o curar una enfermedad.

Últimas noticias
de la danza
Comienza “Ciclo de creadores locales contemporáneos”. La entrada es libre y gratuita. El primer encuentro es el miércoles 22 a las 18 en la Escuela de danza (Planas 165) y se proyectará la obra “Existenciarios”.
El 24 y 25 de agosto en la Escuela Experimental de Danza Contemporánea se llevará a cabo el Taller de exploración “El movimiento del espacio en los cuerpos” dictado por la Prof. Mariana Sirote. Está dirigido a bailarines, egresados y estudiantes de artes escénicas interesados en los procesos creativos a partir del movimiento. Cupo 25 personas. Inscripciones en la EEDC (Planas 165) de 9 a 15 hs.
El martes 28 a las 19 en el Museo de Ciencias Naturales de Roca, el IUPA organiza la presentación del libro “Las puertas del laberinto”, con entrada libre y gratuita.
El sábado 31 de agosto, a las 20, en la Feria del Libro de Neuquén, Sirote presentará el libro “Las puertas del laberinto”, junto a la profesora de literatura María Carrió.

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