Una mujer que no merece el olvido 09-12-03

Cristina Mucci finalizó con la edición de "La gran burguesa", dedicado a Silvina Bullrich, su trilogía que abarca también a Marta Lynch y Beatriz Guido

09 dic 2003 - 00:00

BUENOS AIRES, (Télam).- La escritora Silvina Bullrich hizo de su profesión de escritora un negocio redituable, que la alejó de "la literatura cultivada por Borges o Bioy" para convertirla en un bestseller, una figura "auténtica" y "profesional" potenciada por los medios de la época, y que ahora es desmenuzada por Cristina Mucci en su libro "La gran burguesa".

"Con 'La gran burguesa' -publicada por Grupo Editorial Norma-, terminó una trilogía que se completa con las biografías de Marta Lynch y de Beatriz Guido. Silvina es la más talentosa, vendedora y -por qué no decirlo- la figura más antipática de estas tres mujeres, protagonistas de un momento de la literatura argentina", consideró la autora.

Refiriéndose a su escritura, Mucci destaca en el prólogo que Bullrich hablaba de lo que conocía bien. "Las viejas casonas tradicionales, los pisos de barrio Norte, las estancias, las herencias, los viajes a Europa. Y por supuesto de los amantes, las traiciones, la indiferencia de los hijos, lo difícil que resulta vivir y crecer para una mujer".

"Otro gran best-seller de la época, Arturo Jauretche describió a Silvina, como parte de nuestra 'intelligentzia', cuyo origen se remonta 'al esquema inicial de `Civilización y barbarie'. En su libro 'Prosa de hacha y tiza' le dedica un capítulo que titula 'Una variante de la tilinguería".

Al contrario de Lynch y Guido "que se construyeron como personajes de una clase a la que no pertenecían de origen, Silvina era una aristócrata y estaba orgullosa de serlo".

Con una producción que llegó a vender un libro por año, Bullrich se convirtió de inmediato en un bestseller. "Títulos como 'Los burgueses', 'Los salvadores de la patria', 'Bodas de cristal', 'La creciente', 'Los pasajeros del jardín' y 'Mañana digo basta', aparecían para Navidad, y desaparecían para ser leídos y comentados en la playa", aseguró Mucci.

Simultáneamente, en ese tiempo, Marta Lynch publicaba "La alfombra roja" y "La señora Ordóñez" y Beatriz Guido "Fin de fiesta" y "El incendio y las vísperas".

Admiradoras de Simone de Beauvoir, "el trío más mentado jugó un papel en la literatura, que hasta ahora no se volvió a repetir. Eran como una marca registrada, con un éxito de lectores, pero también mediático. Ya que las invitaban a todos lados, hablaban, discutían, sentaban opiniones. Y salían todos los días en diarios y revistas", destacó Mucci.

Aunque en un primer momento, "Silvina pudo llegar a ser una muy buena escritora, el hecho de haber ganado mucha plata desde un principio, le hizo empezar a multiplicar sus entregas y la calidad de su escritura no fue la misma. Pero a la distancia, uno observa como muchas de sus novelas muestran que conocía bien su oficio".

De todas maneras, "no estamos hablando de que ganaba millones, pero pudo vivir de sus libros, comprarse una casa en Punta del Este y viajar que era lo que más le gustaba. Ya que haya vivido de su trabajo no es un dato menor", subrayó Mucci.

El libro aborda también aspectos de su vida personal, como la relación conflictiva que siempre tuvo con su único hijo, Daniel Palenque Bullrich y su relación con Marcelo Dupont, "un hombre casado que pronto se fue a vivir con ella y fue el gran amor de su vida".

Mucci define a Silvina Bullrich como agresiva, egoísta, antipática y sobre todo provocadora, "pero también valiente y en cierto modo feminista. Una mujer que no pasó desapercibida y que no merece el olvido".

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