Cultura y pasión de un pueblo

Ni aun los más memoriosos recuerdan exactamente desde cuándo hay corsos en Corrientes. Algunos dicen que existen desde siempre y que forman parte de la cultura y de la idiosincrasia de este pueblo, que suele volcar cada año en esta fiesta todas sus pasiones.

A lo largo y a lo ancho de la provincia, desde los pequeños pueblos hasta las grandes urbes, una avenida se constituye durante casi un mes, cada fin de semana, en el centro de atención de lugareños y visitantes.

Pero la actividad en torno de los carnavales abarca todo el año y constituye en sí misma una tarea abnegada y muchas veces silenciosa, que culmina con una explosión de colores que se vuelca finalmente sobre el cemento del corsódromo.

Vividos con gran intensidad, los carnavales correntinos dividen los sentimientos de la gente a un punto de rivalidad tal que solamente la actividad política podría llegar a superarla, aunque ambas expresiones parecen estar fusionadas a la hora de analizar esta genuina expresión popular. Basta ver la eterna e irreconciliable rivalidad entre las comparsas capitalinas “Copacabana” y “Ará Berá”, que se mantiene a pesar de la aparición, hace algún tiempo, de una tercera en discordia: “Sapucay”.

Ser de “Copacabana” o de “Ará Berá” impone una pertenencia que se traslada de generación en generación, que se manifiesta a flor de piel y que establece reglas no escritas en cuanto a la fidelidad de los sentimientos.

No obstante, si bien “Copacabana” y “Ará Berá” constituyen la expresión máxima, esta manera especial y particular de vivir y sentir el Carnaval se traslada a todas las otras comparsas, agrupaciones musicales y murgas barriales. El recuerdo de los festejos de Carnaval en la provincia se remonta para algunos a los corsos de la década del ’20, pero otros simplemente afirman que “los corsos existieron siempre”, como una manera de consolidar la cultura carnavalera de los correntinos.

Se habla de los carnavales capitalinos de los años ’40 como los de máximo esplendor, cuando las carrozas y los coches adornados eran la atracción principal de los corsos que se realizaban en el Parque Mitre o sobre la avenida Costanera.

Luego, tal vez por el agravamiento de la crisis económica, las carrozas fueron desapareciendo y dejaron lugar a las agrupaciones barriales, mucho más austeras e informales, lo que llevó los corsos a las angostas calles céntricas. Recién en 1961 se produce la aparición de las comparsas ensayando bailes preparados previamente, con trajes vistosos y espectaculares. Precisamente “Ará Berá”, también llamada la comparsa de “El Rayo”, cumple ahora 40 años, habiendo participado en 28 carnavales y obtenido 21 primeros premios en su historia.

Una historia que guarda con dolor la muerte, en septiembre de 1978, de un directivo y siete comparseros en Las Flores, provincia de Buenos Aires, cuando se dirigían a realizar una presentación de su espectáculo. Fue por entonces, en los años ’70, cuando las comparsas comenzaron a desarrollar shows, que luego eran expuestos en la avenida del corso. Una especie de representación teatral de un tema determinado, que se concretaba mientras los comparseros desfilaban por el corsódromo.

Los carnavales se desarrollaron en forma ininterrumpida hasta 1981, cuando por distintas razones, entre otras económicas, se apagó la llama de este fervor, dejando un vacío que se mantuvo hasta 1984. En ese momento, con la gestión y la autofinanciación de las propias comparsas, revivió el Carnaval.

A comienzos de la década del ’90 se produjo otra pausa que coincidió con las intervenciones federales en la provincia y en 1994 se reanudaron los corsos, pero sin la intervención de las comparsas capitalinas. Al año siguiente los festejos retornaron a la Avenida Pedro Ferré, la más ancha de la ciudad, donde la fiesta volvió a desplegar todo su esplendor.

El año pasado Corrientes vivió una de las crisis políticas, sociales y económicas más graves de su historia, lo que derivó en una nueva intervención federal. En ese momento, las autoridades resolvieron privatizar la organización de los carnavales.

La empresa concesionaria, que tiene a su cargo los carnavales por los próximos cinco años, sostiene que puso todos sus esfuerzos para que este año el espectáculo logre el brillo que tuvo en sus épocas de mejor esplendor.

Mientras tanto, los carnavales siguen siendo una pasión incontenible, ligada al más puro sentimiento de los correntinos. (Télam)

Claudio Benites


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