Los Espíritus en Neuquén: todos estos años de psicodelia
La banda regresa a Neuquén para ofrecer una retrospectiva de sus seis discos, pero con el foco puesto principalmente en su primer trabajo, el homónimo editado en 2013. El show será este sábado en Mood Live.
Los Espíritus llegan a Neuquén, este sábado en Mood Live. (Foto: @agustindusserre)
Los Espíritus sube la montaña sin sentir la pendiente. Siguen subiendo como si lo hicieran sobre el llano hasta que sí, caen en la cuenta de la pendiente cuando miran atrás. Es curioso (o no) que Maxi Prietto haya metaforizado el paso del tiempo con una montaña porque La montaña es como se llama su último disco editado.
Darse cuenta del paso del tiempo, que para Los Espíritus son trece años si se toma como punto de partida su homónimo debut discográfico de 2013, los llevó a pensar que era un buen momento para mirar hacia atrás y ver el camino recorrido.
Fue entonces que pensaron en que no sería mala idea revisitar su propia música a modo de retrospectiva. Y es en ese plan que este sábado, a las 21, tocarán en Mood Live de Neuquén.
“Estamos haciendo una retrospectiva, son más de 15 años de grabaciones, de canciones, del sonido de Los Espíritus, así que estamos poniendo énfasis en el primer álbum en la lista de temas, celebrando ahí el origen de nuestro sonido. Hay canciones que hace rato que no tocamos que están teniendo más lugar en la nueva lista”, adelanta Maxi Prietto en su diálogo con Río Negro.
El EP Camina es lo más reciente editado por Los Espíritus, anticipo del séptimo disco de la banda.
Fue ahora que se dieron cuenta del tiempo transcurrido. Entonces aparece la metáfora de la montaña: “A mí me hace acordar cuando estás subiendo una montaña, que por un momento parece que estás caminando sobre el llano, y después de unas horas de pronto mirás y te das cuenta del camino que recorriste. Si bien ya nos preguntan hace años, yo no lograba dimensionar ese tiempo. Y recién ahora se dio como algo grupal”,
También un modo bastante menos metafórico y más realista: “Podemos medir el tiempo también por la edad de nuestros hijos, porque eran de bebés en las primeras grabaciones y ahora ya están enormes (risas)”, describe el guitarrista y cantante.
Y el sonido, por supuesto. En la evolución del sonido de Los Espíritus también puede verse camino recorrido. “Creo que La Montaña fue un disco clave”, destaca Prietto. “Haber trabajado con Joe Blaney fue una experiencia importante para nosotros y ese sonido fue un momento importante. Ahora estamos produciendo este nuevo disco nosotros, en nuestro estudio, y trabajando con mucha más paciencia”, dice en referencia al próximo disco del que ya se conoce una parte, Camina, un EP de tres canciones editado a fines del año pasado.

“Antes trabajamos con un poco más de ansiedad de grabar y que salga, y ahora es lo contrario. Le damos la importancia al lanzamiento que está por salir y no lo queremos soltar, le damos vuelta de tuerca entre una parte y la otra, que se diferencien tanto las letras como la estética, el sonido. Queremos que tenga cosas novedosas para la gente, pero principalmente para nosotros, para sentir que estamos haciendo un disco distinto para nosotros”.
Prietto se reconoce fanático de los primeros discos de las bandas, incluida su propia banda. De ahí, en parte, su interés por enfocarse en aquel primer disco. “Yo primero me considero escucha y después músico. Y siempre fui muy fanático de los primeros discos de los grupos. Siempre me gustó mucho el primer disco, que es cuando todavía no dominan lo que después con los años se convierte en el sonido clásico, ese que ya ha trabajado, pulido. Hay un salvajismo y una desprolijidad, pero que ya viene con un sello. Yo creo que ese sello ya estaba ahí antes de que nosotros supiéramos cómo hacer eso”.
“Si bien después vos podés trabajar ese sonido y pulirlo, en el primer disco para mí está el germen, y siempre hay que respetar eso”, apunta. “Y cuando volvés a interpretar esas canciones, vas puliendo cosas, pero la esencia de las canciones y el salvajismo con el que fluyeron, con el que se dieron, creo que eso sí es irrepetible y está buenísimo poder combinar esa espontaneidad con el trabajo de los años”.
El momento bisagra en Los Espíritus Prietto lo encuentra en Agua Ardiente (2017), el tercer disco. “Los dos primeros discos los hicimos en nuestro estudio, este disco homónimo y Gratitud (2015), y para el tercer disco yo les planteé que teníamos que ir a un estudio de grabación, solamente dedicarnos a ensayar y que eso que lo grabe otra persona, o sea, delegar esa tarea. No era algo fácil porque nos gustaba tener el control de ese sonido, y para mí fue un momento clave porque, bueno, todos aceptaron el desafío, que era un poco profesionalizarse, y fuimos a El Attic a grabar con Patricio Claypole, que es un estudio que está equipado con cintas, o sea, que te graba el sonido analógico y que lo que grabás queda ahí retratado, pero con una calidad de audio muy profesional. Ahí grabamos Agua Ardiente, que después lo mezcló Mario Breuer. Ese disco hasta el día de hoy lo escucho y el sonido me parece que perdura”.

P: Esa etapa previa termina en Agua Ardiente donde empieza el otro camino, donde sus primeros discos fueron los dos discos, los dos primeros de Los Espíritus.
R: Y un poco, en un momento los separé en mi mente como dos trilogías, porque después de ahí viene Caldero, donde el sonido se pone un poco más latino y psicodélico, y siento que ahí cambiamos la dirección del sonido, o fuimos más a fondo en algo que ya lo veníamos pensando, pero hay sonidos que son difíciles de pegar el volantazo de una, y creo que ahí fue como el primer disco de una dirección que sería equiparable, por ejemplo, al homónimo. Después viene Sancocho Estéreo, que para mí sería Gratitud, que es como más experimental y más loco.
Y después viene La Montaña, que sería el equivalente a Agua Ardiente, que es el que consolida ese sonido que se gestó en esos últimos dos discos de manera más profesional, o sea, los otros son más experimentales y después toman una forma definitiva, que creo que son Aguardiente y después La Montaña. Así que ahora estaríamos empezando otra trilogía, con esa lógica que se me ocurrió analizándola.
P: Hay como un paralelismo. Agua Ardiente es el principio del fin de esa etapa, es el final de la primera parte, y es la que abre la puerta a Caldero.
R: Hay un salvajismo, hay una desprolijidad que es necesaria en la experimentación. Si no hay riesgo y si no hay pérdida, no hay experimentación. La experimentación tiene que ser eso.
Y yo creo que tanto el primer disco como Gratitud forman parte de esa experimentación que se consolida en Aguardiente. Y lo mismo diría de Caldero y de Sancocho Estéreo con respecto a La Montaña. Tarda un tiempo de maduración que aparentemente en nuestro ciclo son tres discos.

P: ¿De qué se está tratando hoy el sonido de Los Espíritus?
R: “Camina” quizás tiene un espíritu más de los 70, al estilo Totem, ese sonido más tipo Negro Rada de los 70, ese inicio de la psicodelia latina, digamos. Pero bueno, también fue una canción que salió así, no es que es la impronta del nuevo disco. De hecho, “Caro” y “Choppa al Hielo” no tienen la misma onda que ese tema, y los que van a salir ahora, hay uno que sí es más bluesero, más rock and roll, y el otro creo que es más hip hopero, en algún sentido.
Creo que también pasó eso, últimamente hubo mucho hip hop en la escucha de la banda y nos dimos cuenta en algunas producciones que estamos haciendo que nuestro sonido se llega muy bien también con ese tipo de audio, así que quizás eso es lo más novedoso dentro de lo que estamos haciendo.
Eso y también la parte, la interpretación Dub, que ya nació hace varios discos, pero cada vez se va puliendo más, quizás en la mezcla de pronto una parte, sacamos la batería entera, se van saliendo elementos y vuelven a aparecer ese tipo de cosas, dan aire y nos cambian la estructura de lo que normalmente saldría en la sala de ensayo, y después cuando volvemos a tocarlo con el arreglo que se hizo en el estudio, se siente la diferencia.
P: ¿Cómo se empieza a colar en el sonido de la banda?
R: Hay un disco que a nosotros siempre nos gustó, que es un disco de los Beastie Boys, In The Sound From Way Out ,que son como los lados B del Check Your Head (1992), y es un disco que es todo instrumental, esas bases, como son tocadas, no es un hip hop hecho puramente de baterías programadas, ni sampleos, es un trío tocando con un contrabajo, batería, y guitarras con Wah Wah, y Hammond. Ese disco siempre nos gustó y siempre lo tomamos como una inspiración, ese disco siempre formó parte de nuestro sonido.
Después fuimos pasando los años y fuimos escuchando otras cosas, yo ahora puntualmente soy muy fan de un productor que se llama Ras G, un beatmaker de Los Ángeles ya fallecido, que hacía una música que te diría que fusiona el hip hop con el free jazz.
Eso a mí me abrió la puerta, personalmente, a darme cuenta de que en el hip hop también había una locura, una psicodelia, una experimentación que yo desconocía. Cuando estuvimos de gira por Estados Unidos, en Los Ángeles, aproveché y me traje todos los discos que encontré de él. De hecho, él trabajaba en una disquería atendiendo al público, así que fui a esa disquería y ahí tenían todos sus discos, me traje todo, y no podía creer estar en el lugar donde él producía y donde él trabajaba. Recomiendo la escucha, por supuesto.
P: Siempre que se habla de los espíritus se parte, incluso en esta charla, de la cuestión de la psicodelia, y cuando uno escucha encuentra eso de distintas formas. ¿Cuál es el origen de la psicodelia en Los Espíritus?
R: Yo creo que debe ser porque estamos en una ciudad bastante gris a la que hay que ponerle color de alguna forma y esas grabaciones de Jimi Hendrix, de Los Doors, y estos discos de rock argentino de Pescado Rabioso, Manal, Pappo’s Blues… es como que le ponen color y vibraciones locas al día a día, te diría. Y escuchar esa música, no sé, forma parte de nuestra vida y lo que queríamos hacer cuando tocamos, cuando empezamos a armar este grupo era justamente tratar de evocar mínimamente algo de eso que básicamente nos hace sentir bien como oyentes de música.
Los Espíritus sube la montaña sin sentir la pendiente. Siguen subiendo como si lo hicieran sobre el llano hasta que sí, caen en la cuenta de la pendiente cuando miran atrás. Es curioso (o no) que Maxi Prietto haya metaforizado el paso del tiempo con una montaña porque La montaña es como se llama su último disco editado.
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora
Comentarios