Cura que “escrachó” casas de narcos no teme represalias

El padre Lucho fue nombrado oficialmente párroco de la iglesia de Itatí, en la localidad bonaerense de Pablo Nogués. Como se festejaba el día de la virgen, convocó a los fieles a realizar una procesión por el barrio. Durante el recorrido se realizó un “escrache” en el frente de todas las viviendas de la zona que comercializan drogas a niños y jóvenes.

Por Redacción

SOCIEDAD

Luis Luna, el sacerdote a cargo de la iglesia de Itatí de Pablo Nogués, en el partido bonaerense de Malvinas Argentinas, aseguró hoy no temer represalias por haber encabezado una procesión que “escrachó” casas donde se vende droga a jóvenes, al sostener que “es una cuestión de hacer el bien para todos” y combatir una actividad que “no es lícita”. “Decidimos rezar: que la Virgen nos acompañe, nos fortalezca y que a ellos pueda convertirles el corazón. Que sepan que están en juego sus vidas, sus familias, la sociedad, la comunidad, el barrio y el país”, indicó el cura, conocido como “padre Lucho”.

Consultado por el canal Todo Noticias sobre si teme represalias de los narcos, el sacerdote contestó: “No. Mi corazón me dice que estoy tranquilo porque es una cuestión de hacer el bien para todos: desde el que vende hasta el que consume”. “Estoy muy tranquilo, estoy en paz. No me preocupa porque, entre todos, tenemos que auto ayudarnos”, indicó Luna, quien ayer peregrinó junto a numerosos fieles por el barrio, y a lo largo de la marcha fue deteniéndose a rezar frente a las casas señaladas por los vecinos como puntos de venta de drogas. Manifestó que la procesión, realizada ayer en Pablo Nogués, tuvo como finalidad que la gente rezara “por la familia, en acción de gracia, por peticiones”, con “énfasis en la cuestión de las adicciones”. “En el barrio están muy flageladas las familias. Todos estamos con esta preocupación que destruye a las familias, a los jóvenes y a los niños”, prosiguió.

Según el cura, “todos estamos preocupados por este tema”, y subrayó que, si bien el narcotráfico genera un beneficio “económico grande que ayuda a sostenerse, a vivir en un estatus alto, en realidad, a la mirada de Dios y de los hombres, no es lícito”. “He acompañado la muerte de muchos jóvenes a causa de la droga, y he acompañado a muchas familias también a causa de la droga. Tenemos que hacer algo: oración, procesión, silencio. Decir ‘acá estamos, queremos hacer algo juntos, por todos’”, apuntó. Agregó que “el mensaje se dirige a todas las instituciones de la sociedad, para que se trabaje en red, trazando puentes, y de esa forma lograr que los chicos estén ocupados, en las escuelas, aprendiendo música y arte, deportes y otras actividades, lejos de los vendedores”. “Lo que hicimos ayer en la procesión fue proponerle a la gente pasar por el frente de las casas donde sabemos que venden drogas a nuestros chicos y enviar mensajes concretos, de que están colaborando a convertir las vidas de sus vecinos en infiernos. Es nuestra manera de que se interpelen. Porque seguro que en esas casas, la venta de drogas es un ingreso de dinero para afrontar la vida, pero se hace a costa de despedazar familias. Es tremendo lo que ocurre con cada caso de adicción”, dijo el religioso. Asimismo, Lucho manifestó que “una deuda pendiente de todos los que integramos esta sociedad es tomar conciencia de cómo estamos, y lo que podemos hacer para mejorar el modo en el que estamos conviviendo, y me hace muy feliz que cada vez mayor cantidad de ciudadanos participen y digan basta”. DyN


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