CURIOSIDADES PATAGÓNICAS: Aguas de Cipolletti y Ceferino en Río Negro y Roma





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" Cipolletti y los canales. La piedra basal de las obras de irrigación del valle del río Negro inaugurada en mayo de 1910 con bautismo laico (estallido de una botella de champaña) y memorable discurso del ministro de Obras Públicas, el masón Ezequiel Ramos Mexía: se ponía en marcha gran parte del plan esbozado y archivado en 1899. Es suficientemente sabido que el ingeniero italiano César Cipolletti murió de regreso a la Argentina después de una permanencia de nueve años en su patria. Llegaba invitado a reanudar el trunco proyecto basado en los estudios que encabezó con su equipo de ingenieros.

" Historia con registro británico. Para indagar el historial de las obras de irrigación valletanas existe una extensa pero desparramada documentación, proyectos e informes elevados al Congreso Nacional, Memorias del Ministerio de Obras Públicas y de la Dirección General de Irrigación, además diarios de la época. Pero no existen tantos trabajos y recopilaciones especiales sobre el tema como las parciales de Jaime Mac Donald (de 1933), Omar Correa Uranga (1973) o un manuscrito (1970) de Esther L. Maida, según lo ha citado César A. Vapñarsky, entonces inédito, pero prometía como bueno. Una síntesis del historial de proyectos y detalles del plan de irrigación se lo encuentra en la Historia del Ferrocarril Sud 1861-1936 de William Rögind.

" La muerte de Cipolletti. El ingeniero Cipolletti había nacido en Roma el 30 de noviembre de 1843. Fue el gobernador mendocino A. Benegas quien en 1888, aprovechando un viaje a Europa del ingeniero Guillermo Villanueva (ex director de Obras Públicas de la Nación) y ante la urgencia de construir un dique que contuviera los caprichos aluvionales del río Mendoza, le encargó la contratación de un eficaz ingeniero hidráulico. Así llegó César Cipolletti y en pocos meses de 1889 erigió el dique mendocino. Siguió con varias obras en la región cuyana hasta que lo contrató el gobierno nacional para la irrigación del río Negro. El decreto del 31/12/1898 habilitó a Cipolletti y su equipo de ingenieros (ver un homenaje gráfico a la gestión aparecida en el libro de Rögind) comenzar los trabajos de indagación para el informe de 1899. Paralizado el proyecto, Cipolletti se volvió a Italia reclamado para lograr la canalización y navegabilidad del Tíber. Reclamado en la Argentina, a principios de 1908 se embarcó en el vapor Tomaso di Savoia y murió a bordo a punto de arribar a Buenos Aires, el 23 de enero.

" El ingeniero quedó en Luján. Cipolletti fue enterrado en Buenos Aires, despedido con honores y la arenga luctuosa que en representación del ministro de Obras Públicas leyó Fernando Guerrico. Pero los restos de Cipolletti reposan junto a los de su compañera de toda la vida en Luján de Cuyo, Mendoza, donde un imponente monumento se yergue en mérito a su apreciada memoria.

" Cipolletti y Ceferino Namuncurá. Resulta una curiosidad mayor que dos ríos el Negro, en el norte patagónico, y el Tíber, en Roma hayan quedado vinculados al historial de dos personajes de gran notoriedad, aunque de generaciones, actividad y personalidad diferentes. Ceferino Namuncurá, se sabe, nació a orillas del río Negro, pero estaba en Buenos Aires el 14 de febrero de 1899, cuando el ingeniero César Cipolletti reunió en General Roca al equipo de ingenieros que comenzaron los relevamientos que servirían al futuro proyecto de irrigación del Alto Valle. Ese mismo año, Cipolletti, que durante una década había "armado" el regadío cuyano, volvió a Roma requerido para canalizar y dar segura navegabilidad al río Tíber y, por tanto, mucho acampó hasta 1908 en la Isla Tiberina (donde hoy una placa honra esos trabajos y los que emprendió en la Argentina). Por sus méritos fue nombrado Comendador. Lo curioso es que la placa está en una pared exterior del hospital pontificio Fatebenefratele, donde el 28 de marzo de 1905 murió el enfermo Nº 359 de la cama 24 y sala Amici. Se llamaba Ceferino Namuncurá.

 

FRANCISCO N. JUAREZ

fnjuarez@sion.com


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