Dale las gracias al francotirador de Regina

El escolta de River le metió 33 puntos a Boca y se acabó la mufa.



por CRISTIAN HELOU chelou@rionegro.com.ar

El verdadero clásico era 30 horas más tarde. Después del fiasco que significó el River-Boca futbolístico, había una esperanza de espectáculo en el duelo por la Liga Nacional de básquet y no defraudaron. De movida, porque no hay empate y segundo, porque el elenco millonario cortó una racha de 12 caídas en serie ante su rival de toda la vida y sigue en lo más alto de la zona Sur.

La gran figura en el microestadio de Núñez fue Julio Mázzaro, quien se despachó con una actuación colosal y terminó con 33 puntos, en la cómoda victoria por 97-81. El escolta de Villa Regina se “comió” la cancha, resultó incontrolable para la defensa “xeneize” y con los ecos del golpe en danza, charló con “Río Negro”.

– Te salieron todas (8-9 en dobles y 14-16 en libres)…

– La verdad que sí, anduve bien, tuve una buena noche. Pero lo más importante es que cortamos una racha que parecía interminable. Estábamos cansados de perder con Boca y por suerte se terminó.

– Jugaron a pocas horas del partido de fútbol, ¿hubo un clima especial?

– El marco de público fue muy bueno, pero no sé si tuvo que ver con el partido del domingo. Si te puedo decir que se escucharon unos cantitos relacionados con el fútbol (“Ponelo a Furchi” fue el más repetido).

– ¿Cómo festejaron?

– Normal, sabiendo que esto recién empieza, que van cuatro fechas y que lo más importante era cortar la racha.

– Da la sensación de que ganaron porque efectivamente tienen más equipo que Boca…

– No sé si más equipo, pero si contamos con un plantel más largo, con variantes y buenos extranjeros. Pero ojo que Boca está bien. Para mí va a luchar entre los de arriba, no tengo dudas.

Mázzaro es el único jugador que quedó de la plantilla del año anterior. El entrenador Mario Guzmán -el otro sobreviviente- apostó por s continuidad y lo rodeó con buenos refuerzos como Bruno Lábaque, el ex Roca, Leopoldo Ruiz Moreno y Alejandro Brugos, además de dos extranjeros que por ahora son rendidores: Maurice Spillers y Kevin Lyde.

– ¿Te sorprendió semejante cambio?

– No, era algo que se analizaba desde hace tiempo. La idea de la dirigencia era tener una liga de transición con los muchachos que habían logrado el ascenso desde el TNA. Hicimos una buena campaña y como el presupuesto fue superior, llegaron los refuerzos.

– ¿River es un club ordenado?

– En el básquet sí, está muy bien. En lo personal estoy muy cómodo, no me falta nada y siempre me cumplieron.

– Y encima sos un jugador de Selección…

– Si, la verdad es que estoy muy contento por todo lo que pasó en este año. Siempre es bueno estar en un proceso y más, en uno tan exitoso como el que construyó esta camada de jugadores.

– Claro que la tenés muy difícil para pelear un lugar en un puesto donde están Ginóbili y Delfino.

– Qué te parece. Igual, lo más importante es ser tenido en cuenta. Se que está complicado, pero nunca hay que perder las esperanzas.

 

No se fue a Italia por una “i”

Creer o reventar, Julio Mázzaro no pudo jugar en el básquet italiano por un error en su pasaporte.

En el nombre de pila le acertaron, pero en el apellido pusieron Mázzario y esa “i” le cortó la chance de ir a una de las ligas más competitivas del planeta.

– ¿Te quedaste con las ganas de ir a Europa?

– Más o menos, estuve entrenando tres meses en el Pavia, pero aparecieron esos problemas y me tuve que volver.

– ¿Pensás buscar una nueva oportunidad?

– Es una posibilidad, pero no me desespero. Estoy cómodo en River y el hecho de haber firmado por dos años, lo ratifica. Aparte tengo otros proyectos personales en el país y me siento muy bien en Argentina.

– Y cerca de la familia…

– Totalmente, siempre mantengo contacto con mis familiares y amigos que están en Villa Regina o en Allen. Además estoy cerca y cuando puedo me pego una vuelta.


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