De 400 metros bajo tierra al mundo: el camino del hierro de Sierra Grande

Cientos de trabajadores participan de la extracción y procesamiento del mineral.

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Martín Brunella(Foto: En plena perforación en la mina, para colocar los explosivos que fragmentarán la roca y proveerán el material base. )

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Una cinta transportadora lleva el material para luego tratarlo.

SIERRA GRANDE.- La oscuridad es inmensa y misteriosa a 400 metros bajo tierra, en la mina de hierro de Sierra Grande. Allí es donde nace el proceso que lleva en la actualidad miles de toneladas de este mineral desde la Patagonia al mundo.

Un equipo de “Río Negro” recorrió el yacimiento minero de hierro más grande de Sudamérica, ubicado 7 km al sur de Sierra Grande, para conocer cada una de las facetas y etapas que componen el proceso productivo de la MCC Minera Sierra Grande, ex Hipasam, donde intervienen cientos de trabajadores.

La empresa, está compuesta por todo un complejo industrial integrado por la mina subterránea, plantas de beneficiación de mineral a través de distintos procesos, transporte de concentrado de hierro en forma de lodo por un Ferroducto y un puerto para buques mineraleros ubicado en Punta Colorada, a 32 km de la mina.

La cuenca ferrífera de Sierra Grande, de origen sedimentario, esta compuesta por tres cuerpos que acorde a su ubicación son denominados Norte, Este y Sur, este último es el que está en explotación en la actualidad, explica el ingeniero en minas Julio Hernando.

Para este año la MCC la meta es producir 1.000.000 toneladas de hierro crudo y sacar de allí 450 mil toneladas de hierro concentrado.

La “Pecheca”, como le llaman al yacimiento los viejos mineros, dio vida a un pueblo que antes del descubrimiento del hierro era solo una colonia pastoril.

El yacimiento es un enorme manto de hierro inclinado, que se desplaza de norte a sur y aflora a lo largo de 3 kilómetros. En profundidad llega a los 800 metros y en promedio tiene unos 10 metros de espesor.

Para la vida de la mina fue importante la costosa y laboriosa tarea de la preparación de la misma. Claro, había que llegar al manto y sacar el mineral. Para eso se construyeron cientos de metros de galerías, niveles, subniveles y chimeneas.

El enorme laberinto subterráneo tiene como eje un “plano inclinado”, es como la avenida principal de la mina por donde transitan camiones mineraleros y personal.

Pero también hay una columna vertebral, el pique central: una increíble obra de ingeniería en la que dejó sudor e ingenio el ingeniero en minas Paco García Astorga, que ya no trabaja, pero a quien siempre se destaca por esa labor. Por este sistema se iza a superficie el mineral ya triturado bajo tierra.

El avance de las galerías y la explotación de hierro requieren de precisión. Muchas vidas quedaron bajo la mina a pesar de que ésta es una de las más seguras del país.

En las entrañas del yacimiento ya no se ven mineros con martillos neumáticos, ahora la tecnología permite que un minero trabaje con un sistema computarizado dentro de un habitáculo mientras las brocas rompen la piedra. Lejos están la pala y pico.

En superficie son varias las tareas que debe llevar adelante los trabajadores de las enormes plantas de Trituración, Preconcentración, Concentración y Ferroducto.

Separado en grande módulos, el complejo luce gigantesco.

Alberto Guerrero, jefe de turno, explicó que el hierro pasa de ser una roca a polvo a través de procesos de trituración, molienda en molinos de barras y separadores magnéticos que desprenden las impurezas del hierro.

Después por un ducto de 20 cm de diámetro –el Ferroducto– el hierro en forma de barro se desplaza por 32 km y llega al puerto de Punta Colorada. En este lugar será nuevamente filtrado y transformado en el material que se cargará en los buques.

Desde allí el hierro patagónico sale a China, Estados Unidos, Australia.

Martín Brunella


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