De colonia agrícola a pueblo petrolero

El hidrocarburo trajo aparejada una refundación.



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Si bien el petróleo es el potenciador, otras actividades como la comercial hacen una importante contribución a la economía local.

“Por donde pasó YPF dejó un pueblo”, reza un conocido dicho petrolero y Catriel no fue la excepción, tanto que resuena todavía al cumplirse el 53º aniversario del descubrimiento del crudo en la localidad y remonta a los catrielenses a aquella primera época en que la empresa estatal hizo pie en el lugar originando un desarrollo hasta entonces impensado.

De los 500 habitantes que había, con el surgimiento del primer pozo descubierto aquel 20 de noviembre de 1959 la población superó los 2.000 habitantes en menos de un año, hecho que significó prácticamente la refundación de la ciudad, que pasó de ser de una colonia pastoril a una localidad netamente petrolera.

Los comienzos

Informes arrojan que las incipientes exploraciones comenzaron a hacerse a mediados del 56, principios del 57; pero el trabajo más fuerte comenzó en el 58 cuando empezaron con el movimiento sísmico, la llegada de una avanzada del personal y los primeros equipos de montaje.

Esas cuadrillas fueron las que originaron el cambio de actividad desarrollada hasta entonces y la mutación del paisaje descripto como “una especie de selva desértica”, según relatan los primeros moradores.

En su mayoría los operarios llegaban desde Cutral Co, Plaza Huincul; era gente venida a abrir los caminos, a instalar las casillas o el comedor que conformaron el primer campamento en la hoy llamada calle Córdoba, cerca del acceso Sur a la ciudad.

Después arribaron los equipos que se montaron en pleno campo, con distancias kilométricas entre si, rodeando el valle.

Fue entonces, según refiere Roberto Campos, un antiguo poblador y petrolero, que el campamento se trasladó a lo que ahora es la avenida San Martín, donde se construyeron “los pabellones y comedores de YPF”, que aún permanecen como sedes de instituciones, “se montaron los equipos de comunicación, únicos en Catriel, y el servicio de salud dotado de un médico y 5 enfermeros ya que hasta entonces sólo estaba la salita de Speciale”.

Pero para instalarse allí hubo que comprar el terreno a Luis Vanderé y abrir calles, puesto que era una sola propiedad.

El barrio cerrado

Casi 10 años más tarde, en 1968, YPF comenzó la construcción de un barrio cerrado que en principio sería destinado al personal jerárquico aunque en realidad fue habitado por los trabajadores ya que la administración de la empresa permaneció en Plaza Huincul. Y el pueblo comenzó a desarrollarse. Se erigieron 120 casas que se entregaron en 1972; se construyó una moderna sede que funcionaba como subadministración al tiempo que 17 hectáreas de pastizal se transformaban en una estrella boscosa, con aires de ciudad.

Tres años más tarde se levantó “la proveeduría”, especie de hipermercado destinado a los ypefianos. Dispuesta una garita en ese sector, también se marcó la diferencia entre “la gente del pueblo y la gente del barrio”, dice Campos.

Sin embargo, la sectorización hasta cierto punto no fue más que geográfica debido a que la modalidad de la empresa instalada era la tercerización, por lo que descentralizaba por medio de la contratación de mano de obra local para ejecutar todo tipo de tareas y llamaba a licitaciones para realizarlas, hecho que benefició a muchos de los primeros pobladores que fueron dejando la actividad en sus chacras para dedicarse por completo al trabajo en el área del petróleo.

Textos Paula Fava; fotos, Paula Fava y Verónica Roig

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