De gamelas de YPF a albergue universitario

Las construyeron originalmente para ser lo más parecido a un refugio de trabajadores petroleros desarraigados. Hoy, con refacciones mediante, las ocupan estudiantes.

La motivación original de sus construcciones fue, en esencia, similar al destino que se le dio posteriormente: servir de refugio para aquellos que circunstancialmente han dejado sus hogares.

Las levantaron en la primera mitad del siglo pasado para servir de albergue de los técnicos de la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF).

Como muchos de sus trabajadores eran solteros y era necesario que permanecieran en la zona, la misma empresa les garantizaba un lugar para vivir, así como otros beneficios.

Entonces se construyeron las “gamelas”, un edificio que tenía habitaciones donde podían vivir cuando estaban de descanso después de varios días de intensa labor en el campo. Hoy, con las instalaciones refaccionadas, el lugar se convirtió en las residencias universitarias de la facultad Regional del Neuquén de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), con asiento en Plaza Huincul.

Las instalaciones están sobre la avenida Pedro Rotter, a pocos metros de la rotonda que separa el barrio Central -ex Campamento Central- del barrio Uno -ex Campamento Uno- en la ciudad.

En junio 2015 se habilitó allí la última Residencia Estudiantil, en este caso de Mujeres de la UTN. Antes había empezado a funcionar la destinada sólo para los varones.

Se trata de dos edificaciones que, aunque remodeladas y acondicionadas, guardan la misma estructura que tuvieron desde su origen.

Cuando YPF tenía firmemente decidido su horizonte de avanzar en la exploración y explotación de los hidrocarburos, entre otras iniciativas orientadas a retener el personal le destinaba esfuerzos y presupuesto no sólo para la tarea propia de su existencia, sino también beneficios a sus empleados.

Entre ellos un lugar con las mejores condiciones posible.

En este caso, eran las “gamellas de solteros”, pero también hubo para “técnicos” y la de “ingenieros”, que estaban situadas en el barrio Uno, más cerca de la sede de la administración de la compañía.

También estaban los dos barrios -Central y Uno- para aquellos trabajadores que ya tenían sus familias constituidas.

En las conocidas “gamelas”, los empleados tenían sus cuartos y para almorzar o cenar, contaban con el “comedor”, otro edificio destinado para tal fin.

Una vez que se puso en marcha el proceso privatizador en los comienzos de la década del ‘90, la empresa comenzó a desprenderse de la mayoría de los edificios. Con variantes, entre venta y comodatos a instituciones como el municipio huinculense, o como en este caso la UTN.

Estas residencias permiten a los estudiantes de ingeniería acceder, por becas, al alojamiento.

Habitaciones para dormitorios, salas de estar, cocinas y comedores son las comodidades que ofrece la residencia.

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