De goles y amigos
por: JUAN MOCCIARO
jmocciaro@rionegro.com.ar
Una noche cualquiera, mientras un asado se cuece en la parrilla, una discusión sobre fútbol se dispara alrededor del mesón del quincho de Darío.
Que con enganche o sin enganche, que si tres en el fondo y doble cinco o cuatro defensores y tres volantes. Modernistas o de la vieja escuela, tacticistas o líricos. Bilardistas o menottistas (el Negro Walter y yo debemos ser hoy los únicos defensores del Flaco en muchas cuadras a la redonda…). Que Pekerman sí, que Pekerman no. Discusiones, diferencias. Pero donde todo se funde es en la figura de Maradona. Todos amamos a Diego.
Es sólo fútbol, pero nos gusta. Más aún, nos apasiona. Por eso lo vemos hasta en repeticiones de madrugada, lo discutimos a toda hora, lo escribimos, y lo jugamos… Veo el «triángulo mágico» que tira paredes y juega corto y de primera, entonces lo veo al Mojer, el de 'la zurda de oro'; al Sopa, 'el otro barrilete cósmico'; y al Huevo, 'el gran capitán'. Veo a Santiago y Sebastián, las 'torres mellizas'. A Miguel, una saeta enfundada en la verdiblanca del Deportivo Huergo. A Edu y Yakaré, zagueros de una aduana por donde no pasan ni pelota ni rival… veo a mis amigos jugando al fútbol hasta que alguien nos avisa que el asado está listo. La cancha vuelve al mesón y otra vez el fútbol es el tema. Y del mesón a está página.
Aquellas charlas con amigos fueron el combustible del motorcito que movió esta columna futbolera con torpes pretensiones intelectuales.
Y ahora que el año se está yendo algo mareado de tanta vuelta olímpica teñida de azul y amarillo, es el momento de saludar a todos los futboleros que se arrimaron hasta esta orilla 'gloriosa' (sí, somos de Instituto).
Son horas de copas levantadas. Entonces levantemos bien alto nuestro fútbol, que se viene 2006 con un Mundial bajo el brazo. Felicidades y un abrazo de gol, amigos.
por: JUAN MOCCIARO
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