De la Rúa pidió baja de tasas y anunció reconversión del PAMI y Anses

Al igual que Cavallo, el presidente pidió al sector financiero que ayude a la reactivación con una baja de tasas. Le contestaron que lo harán cuando el gobierno "dé confianza a la sociedad".





El presidente Fernando de la Rúa ratificó el pedido a los bancos para que bajen las tasas de interés, tal como ayer lo hizo el ministro de Economía, Domingo Cavallo, al clausurar anoche la Reunión Anual 2001 de la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA).

A la hora de los anuncios frente al establishment financiero, dijo que «el próximo paso del gobierno será profundizar la reconversión del PAMI y la ANSES en un plazo de seis meses».

Aseguró que ese proceso no implicará para ambos organismos «ni desguazarlos, ni privatizarlos, ni desnaturalizarlos».

«Río Negro» anticipó hace dos semanas que el recorte en esos dos organismos rondaría los 2.000 millones de pesos. La mayor poda incluiría ahorros en la reducción de las jubilaciones de privilegio y una fuerte depuración de las pensiones graciables.

Tras admitir que «la situación es difícil, y quizá más grave de lo que muchos pensábamos», el Presidente coincidió en su discurso con Cavallo, al afirmar que «el sistema financiero debe ayudar con tasas más bajas».

«Siempre se lo pedimos y se lo seguiremos pidiendo; tasas más bajas y mejores condiciones de acceso al crédito», enfatizó.

Sin embargo la respuesta del sector no se hizo esperar. «Solo se reducirán las tasas y se facilitará el acceso al financiamiento cuando la confianza retorne a la Argentina», contestó el presidente de la Asociación de Bancos, Eduardo Escasany.

Apuntó además que para lograr el marco necesario para una baja de tasas «la acción política debería encausarse en un camino de dar más confianza a la sociedad, sin señales equívocas o inconsistentes».

Otro de los que golpeó, aunque en ese caso por afuera de la reunión de los banqueos, fue el ex ministro de Economía de la gestión menemista Roque Fernández. Dijo que con las medidas de tipo cambiario adoptadas por Domingo Cavallo se abandonó la Convertibilidad. «Abandonar la Convertibilidad me parece un poco riesgoso», dijo antes de ingresar al complejo Costa Salguero para escuchar a Cecilia Bolocco. (Ver pag 26)

Aplausos

El Presidente, fue aplaudido al iniciar su discurso por un auditorio colmado, que repitió el gesto en tres oportunidades más.

Recordó que él fue «el primer presidente que logró bajar en un año el gasto primario en 1.200 millones, eliminando gastos políticos y haciendo más eficientes los organismos públicos», dijo y añadió que «los recortes no se anuncian, se implementan».

Luego felicitó a los inversores españoles por creer en el país y fustigó como un «sabotaje sin sentido» la invitación del gremialista Moyano a realizar un boicot contra las compañías ibéricas.

En lo que resultó el único anuncio de su discurso destinado a insistir con reiteración que el combate al déficit fiscal será una concepción «estratégica» de su gobierno, De la Rúa aseguró que la reconversión del PAMI y el ANSES se hará manteniendo sus principios esenciales pero atacando la burocracia y la política allí, donde todavía se llevan importantes recursos».

«El próximo paso importante es profundizar la reconversión del PAMI y el ANSES», reveló De la Rúa, que fijó el período de racionalización «en el plazo de seis meses en que se concretará una profunda reestructuración y eficientización de ambos organismos para que cumplan cabalmente sus objetivos».El Presidente, sin entrar en el terreno de las disputas le constestó a Escasany con autocrítica, al reconocer que «estamos ante una crisis social importante que no crece, pero que está ahí como unas herida abierta».

(Infosic, Télam y AR)

FIEL solicita ajuste del Estado

El economista de la Fundación de Investigaciones Latinoamericanas (FIEL), Manuel Solanet, propuso la supresión de 314 unidades administrativas en el Ejecutivo, recortes de 94.850 cargos, la introducción de criterios de eficiencia para el personal y concursos públicos para la elección de puestos de decisión.

Al presentar el trabajo de FIEL «Una Política Económica para la Década» durante la Reunión Anual 2001 de ABA, Solanet sostuvo que para llevar adelante la reforma «no hay conflictos ideológicos, sino sentido común» por lo que consideró que «hay que tener la decisión de llevarla adelante».

El ex secretario para la Modernización del Estado, agregó que la reestructuración del estado se debe hacer con criterio «base cero», esto es mediante un nuevo diseño de la administración pública, ya que consideró que «es infructuoso» intentar llevarla adelante sobre recortes de gastos en el sistema actual.

Además, sugirió implementarla mediante un decreto amparado en la actual ley de los «Superpoderes», que concede facultades extraordinarias al Poder Ejecutivo, y con respaldo de la Ley de Solvencia Fiscal.

El economista comentó que en una charla con un actual funcionario del gobierno surgió que de todo el presupuesto que manejaba en su jurisdicción «solo el 15% llega a los beneficiarios, mientras que el resto se pierde en burocracia».

«Se dice que es muy difícil bajar el gasto público que básicamente el gasto ha crecido por el pago de los intereses de la deuda y por el sistema previsional y que no queda mucho por hacer. No es así», aseguró Solanet.

En ese sentido explicó que «mas allá de los efectos cualitativos, el universo sobre el que se puede actuar para bajar el gasto representa 10 mil millones a nivel nacional, 20 mil millones por el lado provincial y 5 mil millones en el municipal, lo que equivale al 50 por ciento del total», señaló el experto.

Al respecto, consideró que anualmente se pueden ahorrar: a nivel de estado federal unos 3.100 millones, a nivel provincial, 6.500; y a nivel municipal por 1.500 millones, con un total de 11.100 millones.

Sostuvo que la reforma del Estado «debe fijar reglas y sistemas que incentiven la eficiencia y la calidad» por un lado, y por otro debe contemplar la reestructuración de la administración.

En cuanto a la introducción de nuevas reglas para el Estado, señaló que se debe contemplar «la gestión por resultados, que permita la identificación de los objetivos y que imponga premios y castigos». (DYN)

«Argentina sufre una crisis profunda»

El ex ministro de Economía, Ricardo López Murphy, afirmó que la Argentina sufre «una crisis profunda y seria», y señaló que ese problema se debió al «incorrecto diseño de las políticas macroeconómicas seguidas en los «90 y por el excesivo incremento del gasto público» que se generó durante esa década.

Reconoció que las transformaciones en los «90 «fueron extraordinarias y nos llevaron a insertarnos en el mundo», aunque admitió que «también presentaron falencias».

Entre esas falencias mencionó primero, «el nivel de crecimiento de gasto publico. Es una cuestión aritmética: la economía creció el 50% y el gasto público lo hizo en un 90%, durante ese período».

En el marco de la segunda jornada de la Reunión Anual de la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA), indicó que la segunda falencia fue «la falta de política anticíclicas».

«No supimos o no pudimos generar las instituciones que nos permitieran ahorrar para tiempos adversos que son muy extensos», destacó el ex ministro.

Asimismo, reiteró que el tercer problema es la «baja flexibilidad en nuestro sistema cambiario. Al haber un patrón monetario altamente rígido, la Argentina necesitaba otros sistemas muy flexibles», como el laboral o el impositivo.

Además, indicó que «la Argentina sufrió problemas de precios internacionales, problemas con otras monedas -como con el dólar y el real-, y la compleja situación de vecinos», agregó el ex ministro, en alusión a Brasil.

También opinó que todos estos factores «generaron crisis y dificultades en el país que aún estamos viviendo».

Por otra parte, lamentó que haya «una nueva onda en contra del proceso de globalización en el mundo y sobre todo en la región», que, según dijo, «probablemente ha afectado la convicción que tenemos de cuan exitosos podemos ser en la Argentina siguiendo las reglas del mundo que ha crecido y se ha desarrollado con firmezaq en los siglos XIX y XX».

A su criterio, este concepto es «un profundo error» para la Argentina, sobre todo de diagnóstico, porque consideró que «así se subestima la fuerte característica de cambio que está viviendo el mundo».

Las oportunidades

«La globalización en un país que está alejado del mundo, como la Argentina, le crea múltiples posibilidades», agregó el economista de FIEL.

López Murphy destacó los beneficios que tiene la Argentina para aprovechar estas posibilidades, como que «se ha sabido desarrollar un área de paz, sin conflictos de límites con los vecinos».

«Tenemos las condiciones básicas para no tener problemas. Un buen diagnóstico sería aprovechar las circunstancias tan favorables que se presentan al país y los beneficios de la revolución científico técnico», agregó, ante un auditorio sin sillas vacías.

En el mismo orden, opinó que esta mala interpretación puede darse porque los que «no son exitosos quedaron afuera de este proceso» de globalización.

«El problema de la globalización no es participar sino ser ignorado», agregó el ex jefe de Economía durante el actual gobierno de Fernando de la Rúa.

Lo que se dijo

Jorge Avila (economista del CEMA): «Argentina no está saliendo de la recesión, sino que está cayendo en una recesión más profunda, porque Cavallo está haciendo las cosas mal. Cree que la economía se reactiva a pedacitos porque para él la economía es un conjunto de compartimentos estancos».

Según Avila, el clima social de «intolerancia» puede agudizarse, porque luego de tres años de recesión «hay un gran descontento social» que no se resolverá con planes económicos sectoriales sino «haciendo lo que todo el mundo pide, que es una rebaja importante del gasto público».

Daniel Artana (economista de FIEL) «Argentina tiene escandalosos niveles de evasión fiscal, que llegan al 50 por ciento en el impuesto a las Ganancias, por lo que necesita una profunda reforma tributaria. Es un montón de plata (la que ingresaría al fisco) si tuviéramos como Chile una evasión del 20 por ciento. En todos los países hay evasión, pero en Argentina está a niveles escandalosos».

Juan Llach (ex ministro de Educación): Propuso una reforma impositiva, cuyo eje es el reemplazo del IVA, al que calificó de «impuesto distorsivo», por un tributo al consumo que no grave a ninguna de las etapas intermedias del proceso de producción. Para ello pidió «un impuesto al consumo y a las ventas minoristas, con IVA a tasa cero en todas las etapas intermedias», y aseguró que «sería un tributo claramente no distorsivo, donde quedarían excluidos los insumos, los bienes de capital y las ventas mayoristas por definición».

Manuel Herrera (economista): «Cavallo mintió cuando expuso los supuestos beneficios de las últimas medidas. Lo que hace es cambiar las cosas de lugar, como hacen los prestidigitadores, para seguir beneficiando a los sectores que sostienen a las fundaciones de donde salen los ministros y funcionarios». A la hora de especular con futuras inversiones en el país trazó un panorama sombrío. «Visto desde afuera, no es bueno invertir en un país con un tercio de la población con problemas de trabajo, cuatro millones con necesidades básicas insatisfechas, 14 millones de pobres y, además, 1.650.000 chicos con graves deformaciones cerebrales que generan incapacidades permanentes».

Guillermo Mondino (jefe del Gabinete de asesores de Economía): «La economía necesita una reforma tributaria en forma urgente, la cual debe hacerse en forma de shock, ya que el actual sistema incentiva la falta de crecimiento y la informalidad. El problema tributario no pasa por la presión que existe en la Argentina, la cual no es anormal respecto de otros países».


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