De los frutales al cultivo bajo cubierta

Con trabajo arduo, los pimientos dan rentabilidad.



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alternativa productiva

Roberto Schutz conoció el trabajo de la chacra desde pequeño, se hizo entre frutales y aprendió las labores de la actividad a la que siempre se dedicó su familia, integrantes de los primeros pobladores de la localidad.

Para poder continuar con el mismo rumbo, el productor buscó su alternativa en el cultivo bajo cubierta, la modalidad que económicamente le permite sortear los graves problemas de rentabilidad que tienen hoy los pequeños chacareros de la colonia.

Todo fue aprendizaje y esfuerzo continuo.

Lo encontramos colocando las “guías” para los pimientos, –en total 1.500 plantines ataba ese día– y cada uno debía llevar tres hilos.

“Esto no es nada, luego hay que atarlos y llevarlos bien, esto tiene de mucho trabajo artesanal”, explicó Roberto.

En la chacra de los Schutz se desmontó hace más de 20 años el monte frutal para iniciar el cultivo bajo cubierta con tomates hace unos 12 años.

En los últimos cinco años, desarrolló el cultivo del pimiento con la misma modalidad, y es ésta producción la que comercializa en el mercado de abasto de Cipolletti, que le compra todo lo que saca.

En busca de rentabilidad

Explicó el chacarero que, si bien empezó con el tomate, su precio en temporada –teniendo en cuenta que también se obtiene con el cultivo a campo abierto en la región– le hizo imposible la venta a un valor redituable, por lo que desde hace cinco años que sólo se dedica a los pimientos.

“Es un cultivo más complicado, pero el tomate en invernadero ya casi nadie lo hace porque hay mucha competencia con el de campo debido a que el invernadero trae costos mucho más altos… Durante un mes es redituable y luego, los otros meses, son valores muy bajos (los que se obtienen) para la venta; y el pimiento que se hace en la zona tiene la ventaja de que tiene un largo período de poscosecha para la venta porque no debe ser fumigado por la mosca de la fruta, y entonces aguanta mucho más que el que llega de otros lados y por eso es buscado”, destacó Roberto.

Asegurar la venta

Sin embargo, aclaró que “no es lo mismo vender pimientos que tomate” porque el consumidor final no compra por kilo, por ejemplo, entonces “una vez que logré una venta asegurada de la producción de pimientos, me largué” a producir y actualmente tiene sus tres naves destinadas a los pimientos.

Destacó que el pimiento bajo cubierta no se asolea, rinde tres veces más que el de campo y que una vez cortado, si se mantiene en el fresco (no a pleno rayo de sol, en un cajón fuera de la verdulería) puede durar unos 10 a 15 días manteniendo aún sus condiciones (sin arrugarse).

trabajosa rotación

El cultivo le lleva aproximadamente un año: en septiembre se realiza el trasplante a cubierta, en diciembre inicia la cosecha hasta prácticamente fines de abril o mayo y hasta que llega la primavera, nuevamente, cambia la producción por lechuga.

“Los días son cortos, fríos y sin calefacción y la lechuga se las banca esos tres meses fríos de junio, julio y agosto –bajo cubierta–; luego desarmo todo y vuelvo a preparar la tierra antes de cerrar y volver a poner los pimientos”, detalló.

empeño

La plantación y el seguimiento del pimiento a resguardo de la intemperie implican un laboreo diario y artesanal, dice Schutz.


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