De Tucumán y sin escalas



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Cerca de una fogata, Carlos enfrenta su primera lucha contra la helada.

Carlos Romero es muy delgado y tiene 31 años.

Su cara curtida da cuenta del tiempo que lleva trabajando a la intemperie, a sol y sombra. Es de Tucumán y desde los 15 años viene al Valle todos los veranos a desempeñarse en las chacras. “Desde muy chico vengo a trabajar a esta zona, hago la temporada y me vuelvo a mi ciudad con mi plata”, cuenta orgulloso.

En enero llegó a trabajar a esta chacra y en esta oportunidad no regresó a sus pagos tras terminar con su labor. “Por suerte hubo más trabajo y me quedé”, dice.

Debido a las fuertes heladas que durante la madrugada ponen en riesgo las plantaciones, Romero forma parte de la guardia nocturna que se encarga de proteger la producción de las bajas temperaturas. Son horas críticas en las que todos deben estar muy atentos a los grados que marca el termómetro.

“Yo hoy me quedo toda la noche trabajando, porque es importante defender la cosecha como sea”, explica mientras se frota las manos cerca de un fogón, y agrega que “en poco tiempo la temperatura puede cambiar, por eso tenemos que estar preparados”.


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