El “plan qué querrán” del gobierno neuquino

07 dic 2018 - 00:00

Acostumbrado a prometer lo que los neuquinos anhelamos, el gobierno de la provincia una vez más presentó un listado de intenciones y algunos números que en teoría darían argumento a su “plan”. No resulta sorprendente que nuevamente quieran hacernos creer que las necesidades de cada sector de nuestra sociedad fueron escuchadas y traducidas en un plan de gobierno. Ya tuvimos un Neuquén 2020, un Plan Productivo y ahora tendremos el Plan Quinquenal. Puedo anticipar que cualquier expectativa que exista sobre él es exagerada, teniendo en cuenta que uno de los logros alcanzados para que el gobierno la catalogue como “la mejor provincia” es haber sextuplicado la población...

El período de Omar Gutiérrez se ha caracterizado por los actos y eventos más que por las obras y la gestión eficiente, que se promocionan como matinées de verano que maquillan la ausencia de políticas de fondo. Un gobierno que basa sus acciones en caprichos y tendencias momentáneas más que en necesidades, o en observación social y científica. Ese es el “plan qué querrán”. Se promete lo que la gente quiere escuchar sin importar el futuro. Es un compendio de intenciones y un diagnóstico, exageradamente optimista, que no presenta un plan de trabajo para una provincia como la nuestra, y mucho menos para los próximos cinco años.

En el 2008, el entonces gobernador Jorge Sapag presentó entre aplausos y muestras de alegría, en Casa de Gobierno, el Plan Productivo Provincial, con forma de ley (2669) aprobada en la Legislatura neuquina. Los objetivos a lograr tenían, en su mayoría, un plazo de diez años.

Eso pareció no ser suficiente, de hecho no lo fue, y el gobernador Omar Gutiérrez en 2016 presentó un nuevo plan. Ese tampoco alcanzó, por eso le lavaron la cara y volvieron a presentarlo este año, 2018, con más páginas y más diapositivas de PowerPoint.

Originalmente, el Plan Productivo (2009) contemplaba que la pesca aportaría hasta 5.000 toneladas en el 2012, partiendo de las 1900 toneladas que se habían producido ese año. No sólo no se alcanzó esa meta, si no que este año se proyecta que haya 400 toneladas menos. En el 2009, se prometía que la producción hortícola incorporaría 250 hectáreas por año a esa actividad; lo que en el 2018 equivaldría a multiplicar por diez esa superficie. Ese objetivo tampoco se logró. Hoy, tal como se anuncia en el Plan Quinquenal, hay 600 hectáreas dedicadas a huertas.

Respecto de la producción de cerezas, Jorge Sapag había planeado que la provincia tuviera 600 hectáreas en actividad en el 2018. Partiendo de las 300 que había en el 2009, sólo se pudo incrementar un 10% la superficie, alcanzando las 330. Los frutos rojos arbustivos, como la frutilla, serían protagonistas de la producción neuquina por estas fechas. Según la proyección, a esta altura deberíamos tener 500 hectáreas de frutillas y 300 de berries, un total de 800. El cálculo falló, hoy hay en nuestro territorio 70 hectáreas de frutos rojos.

Respecto de la ganadería, el plan del 2008 anunciaba que se incrementaría anualmente en 3.000 los quilos de lana mohair a los 25.000 que se esquilaban. Hoy, Neuquén debería producir unos 55.000 kilos si el plan hubiera funcionado. Pero algo falló y tenemos la misma cantidad que hace diez años.

Todas estas promesas contemplaban además la regularización de la propiedad de las tierras, cosa que obviamente no se ha cumplido.

En 1998 en la provincia había 39.000 hectáreas bajo riego (sistematizadas), de las cuales la mitad se situaban en el departamento Confluencia. Hoy, apenas llegan a 20.000 en todo el territorio neuquino. Y eso a pesar de que en el 2016, en un Plan Productivo (otro más), el gobernador Omar Gutiérrez anunciaba que para este año tendríamos 39.000 hectáreas nuevamente bajo riego.

El plan del 2009 anunciaba que solamente en el departamento Minas se construirían 200 km, 30 puentes y se repararían 400 km de rutas existentes para fomentar la industria forestal. Lo que se concretó en diez años fueron 13 kilómetros de asfalto, una pasarela y dos puentes. De reparaciones no tenemos noticias y de construcción tampoco.

Como un símbolo de lo que no se hizo y lo que no se hará estos años, el Plan Quinquenal sólo dedicó dos párrafos a la cuestión ambiental ligada a la extracción de hidrocarburos de las 140 páginas que tiene el informe. Por supuesto, no se hace mención a ningún plan de trabajo.

No menos importante es hacer referencia a la procedencia de los fondos para la realización de obras. Entre otras, el gobierno en su compendio de obras en ejecución o finalizadas lista la planta de tratamiento cloacal de Senillosa (obra financiada en un 70% por Nación), los hospitales de Añelo, Zapala y San Martín de los Andes, todos construidos con fondos nacionales. En el plan 2019-2023 también se anuncia la ampliación del gasoducto Cordillerano, obra que realiza el gobierno nacional y que comenzó antes de que se diseñara el plan provincial.

No creo necesario agregar más información. El único plan que tiene el gobierno provincial desde hace 20 años es una promesa continua, un soberbio modo de intentar mantenerse en el poder. Nunca hubo un plan, todo fue una eterna campaña electoral.

El futuro que prometieron ya pasó, ahora los neuquinos merecemos gobernar para cambiar lo que se hizo mal, trabajar para el presente y educar para el futuro.

*Concejal del bloque Cambiemos de Neuquén

En 1998 en la provincia había 39.000 hectáreas bajo riego, la mitad en el departamento Confluencia. Hoy, apenas llegan a 20.000 en todo el territorio neuquino.

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