Debut complicado de Icare: paran los municipales

Por el anuncio de una rebaja salarial, el gremio paraliza desde hoy la comuna. Anoche el jefe comunal hizo un llamado por los medios para que se revea la medida.

SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- Los trabajadores municipales de Bariloche iniciarán hoy un paro en protesta contra la rebaja salarial del 14% que anunció el intendente Alberto Icare. El conflicto cobra especial gravedad porque el municipio arrastra con sus empleados una deuda de tres masas salariales. Según lo dispuesto por el Soyem, el paro será por tiempo indeterminado y cada día irán "evaluando" la situación para decidir cómo continúa la protesta.

Anoche, Icare lanzó un enérgico mensaje a la comunidad, por las radios y los canales de televisión locales, instando a los empleados municipales a concurrir a sus lugares de trabajo. "Las consecuencias que este paro de actividades implica tienen grave incidencia en las políticas dispuestas para la contención de la crisis social, la emergencia climática y la prestación de servicios", dijo.

Reiteró que durante su campaña anunció las medidas que aplicó y dejó entrever que fueron avaladas por el voto en las urnas y que si no se toman medidas concretas no hay posibilidades de superar la crisis.

"Prefiero decirlo y no mentir, porque sabemos que de seguir como hasta ahora, el dinero para los salarios a fin de mes no va a estar", afirmó. Anunció que por intermedio "de la Dirección de Defensa Civil se están instrumentando los mecanismos necesarios para poder realizar el despeje de nieve de las calles principales de nuestra ciudad, el esparcido de arena y sal en los lugares peligrosos y el traslado de leña del Plan Calor a los casos más críticos".

La medida adoptada por el Soyem ayer fue inesperada por el flamante gobierno. A pesar del atraso en el pago de haberes, la transición previa a la asunción de Icare transcurrió en relativa calma y casi no hubo medidas de fuerza.

Pero en los últimos días la secuencia fue fulminante: el nuevo intendente juró el sábado, ayer al mediodía anunció en la asamblea gremial la rebaja de salarios y apenas una hora después los trabajadores decidieron parar.

Icare se presentó ante los trabajadores acompañado de tres de sus secretarios y explicó las medidas cosechando unánime desaprobación. Aunque invocó su intención de "ir de frente y no mentir", la franqueza le sirvió de poco. Tuvo que escuchar airadas quejas de trabajadores, que también le pidieron mano dura con los grandes contribuyentes que no pagan. Le dijeron que no quieren ser ellos las víctimas de una crisis que no provocaron, mientras los gobiernos anteriores no rinden cuentas de sus errores.

El nuevo intendente dijo que para atacar el déficit -que ronda los 500 mil pesos mensuales- resolvió bajar de 7 a 6 horas el turno laboral del personal, con la respectiva reducción salarial.

También habló de poner "en disponibilidad" a todos los trabajadores. Explicó que esa figura servirá para disponer cambios de funciones y reforzar aquellas áreas que no están bien cubiertas, por ejemplo el cuerpo de inspectores. El recorte también alcanzará a los funcionarios políticos y en total significará un ahorro de 170 mil pesos por mes. Icare aclaró que el ajuste "no es definitivo" y podrá revertirse si mejoran los ingresos.

En este último rubro habló de citar y proponer planes de pago a los grandes morosos, redefinir el cobro de tasas con una nueva zonificación y lograr una fiscalización eficiente. Nada que no hayan prometido también sus antecesores. Para los directivos del Soyem el recorte salarial "es la misma receta menemista que viene exigiendo la provincia desde que estaba Feudal para poner al día la coparticipación".

Con timidez, los funcionarios recordaron que a pesar de la crisis en el municipio nunca hubo recortes de salarios como en la provincia y en la Nación. Pero el argumento sonó poco feliz porque llega en pleno contexto inflacionario y cuando ya hay un atraso importante en los pagos.

Un gabinete de diez personas

Durante la mañana de ayer el intendente Alberto Icare tomó juramento a los seis secretarios que integran su gabinete.

En Hacienda lo acompaña el contador Jorge Rojas, con vasta experiencia en instituciones bancarias y empresas cooperativas.

La secretaría de Gobierno quedó a cargo de Felipe Sutija, un empleado de la CEB reconocido también como dirigente de la colectividad croata. En Turismo asumió Hugo Cejas, quien ya fue subsecretario del área durante el gobierno de Atilio Feudal.

El ingeniero Fernando Martín, empleado del DPA, juró como secretario de Obras Públicas y los otros dos cargos quedaron para referentes del PJ: en la asesoría letrada Manuel Vázquez y en la secretaría de Promoción Social Cristina Soria.

Es la primera vez en mucho tiempo que se realiza la jura de funcionarios con un acto abierto a la prensa, ya que los últimos recambios que dispuso el ex intendente Feudal y los secretarios que ejercieron durante la transición habían jurado en privado.

Icare dijo que en total lo acompañarán 10 funcionarios políticos, ya que a los nombrados se suman cuatro directores.

Una planta muy reducida en comparación a la que había impuesto Feudal al comienzo de su gestión, pero algo mayor a la utilizada por Di Biase en la transición. (AB)


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