“Del banco al colchón”, efecto default selectivo
Miguel A. Knecht*

La palabra default o suspensión de pagos es un término habitualmente utilizado en finanzas para hacer referencia a una situación en la que el prestatario no hace frente a las obligaciones legales que tiene con sus acreedores en la forma establecida en el contrato de reconocimiento de la deuda. Si hablamos de un default financiero es cuando una persona u organización no puede afrontar el pago de los intereses de una deuda cuando llega el vencimiento. En síntesis, se produce esta suspensión cuando un deudor no puede cumplir con la obligación legal de pagar su deuda.
En nuestro caso, el cese de pagos empeorará la situación económica. Con este, vamos por el 9º default, siendo que la última vez que entramos en cesación de pagos fue el 23/12/2001 y duró 15 años. Recordemos que en el 2014 un juez en Estados Unidos prohibió que Argentina le pagase a sus acreedores si antes no saldaba la deuda con los llamados “fondos buitre”.
Pero, ¿qué está ocurriendo en la actualidad?
Durante el 29/8/19 se retiraron de los bancos u$s 909.000.000 en una sola jornada, cuando lo habitual era u$s 300.000.000. Es más, se estima que aproximadamente u$s 4.000.000.000 se retirarán de todas las entidades crediticias radicadas en el país, ante el temor de que el Estado retenga a sus titulares dichos depósitos. Existe un estado general de psicosis colectiva que juega al “desconfío”.
O sea, lo que antiguamente visualizábamos como el proceso “del colchón al banco”, hoy se ha convertido en un fenómeno inverso, “del banco al colchón”, con las implicancias negativas que ello provoca. Ocurre que la memoria colectiva recuerda épocas de crisis (año 2001, corralito) en las que el Estado nacional retuvo los depósitos en dólares de los ahorristas y posteriormente les devolvió pesos argentinos.
La memoria colectiva recuerda épocas de crisis (año 2001, corralito) en las que el Estado nacional retuvo los depósitos en dólares de los ahorristas y posteriormente les devolvió pesos argentinos.
Esta desconfianza se presenta doblemente, ya que no solo los ahorristas particulares presentan una situación de desconfianza generalizada sino que la misma se transfiere a los inversores externos, porque ¿qué inversor puede invertir en un país económicamente inviable? Muy pocos. Sabemos que el default selectivo se presenta como una variable interesante, dado que no se decide la negativa o suspensión del pago sino que el mismo se extiende en el tiempo, lo que sería en la práctica un reacomodamiento de las fechas de cancelación, prolongando las mismas por un período mayor.
Por otra parte, el temor de los ahorristas ante esta peligrosa jugada de extracción colectiva de los depósitos predispone hacia una mayor desconfianza al Estado, ya que tenerlos bajo la propia custodia personal de cada ahorrista constituye un riesgo eminente.
En este análisis, resulta sumamente arriesgado retener los depósitos en las viviendas familiares, ya que acrecienta las posibilidades de un delito.
Por último, resulta lamentable el estado de las finanzas de nuestro país, que implica que quien resulte electo deberá adoptar medidas económicas traumáticas que recaerán e incidirán fuertemente sobre el eslabón más débil de la sociedad argentina que es el conjunto de los trabajadores asalariados.
*Docente, exconcejal del PJ, primer presidente de la Asociación de Consumidores de Viedma

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