Del desastre a la gloria II

Con diferencias, la historia se repite con la elección olímpica de la ordenada Tokio.



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BUENOS AIRES (Sergio Arregui, enviado especial).- Cuando hace miles de años los griegos comenzaron a disputar los Juegos Olímpicos lo hacían con el objetivo primordial de llegar a gloria máxima, de honrar a los dioses y así sentirse cerca de Zeus. Los JJ.OO. fueron suspendidos y en 1894 Pierre de Fredy fundó el movimiento olímpico moderno con la consigna de contribuir a la creación de un mundo mejor a través del deporte, que sirva para educarse, respetar valores y tener claro que “ lo importante no es vencer, sino haberse batido bien”.

El triunfo de Tokio, en la jornada del sábado sobre Estambul y Madrid, tiene mucho de los valores que intenta contagiar el movimiento olímpico.

Los japoneses viven en orden, respetando al prójimo, trabajando y levantándose cada vez que las tragedias golpean sus puertas. La historia parece repetirse, con sus diferencias.

La primera vez sufrieron la malicia de Estados Unidos y luego fue la mano de la naturaleza, pero siempre con la muerte y desastre como protagonistas.

El 6 y el 9 de agosto de 1945 dos bombas atómicas cayeron en su suelo. El país caía en un pozo del que pocos creían que iban a salir, pero con trabajo, paciencia y respeto reconstruyeron la nación.

Y fueron por más, 19 años más tarde organizaron los primeros Juegos Olímpicos realizados en Asia. El encargado de encender el fuego fue Yoshinori Sakai, un joven nacido el mismo día que cayó la bomba atómica en Hiroshima.

En los primeros meses de 2011 un tremendo tsunami lastimo a la nación del sol saliente. Imágenes desgarradoras, personas que eran tragadas por la tierra y llevadas por el mar, como si eso no fuera poco el desastre natural generó un gravísimo daño en la central nuclear de Fukushina.

Parece que nada detiene a los pequeñitos de ojos “achinados” porque nuevamente supieron levantarse, el sol volvió a salir y presentaron una candidatura excelente, sin fisuras, con el 90 por ciento de las instalaciones listas, con un tránsito fluido, con trenes que trasladan 22 millones de personas con una frecuencia de tres minutos y con la seguridad de saber que están en el camino correcto. Un país que acompañó a su capital para organizar los segundos Juegos en esa tierra, una isla que tiene como principales armas al trabajo, la conducta, el respeto y el compromiso. Valores que el movimiento olímpico se empeña en transmitir.

AP

La ciudad japonesa, la llama, la pista de atletismo… Los JJ.OO. 2020 serán bien cobijados.


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