“Demostraron gran madurez cívica”

La desigualdad, dice, involucra a la dirigencia empresarial y social.

entrevista a la intendenta

La intendenta interina María Martini no suscribe la idea de que Bariloche sea un municipio inmanejable, destaca la vocación comunitaria de los vecinos y admite que las crisis recurrentes tienen mucho que ver con un déficit de la dirigencia, “y no sólo de la dirigencia política”.

Más allá de los cimbronazos políticos que la instalaron en el cargo hasta la elección de septiembre próximo, luego de la destitución del intendente Goye, Martini piensa en el futuro y alienta la expectativa de convertirse en candidata del PJ.

En relación con los problemas que enfrenta la ciudad, cree que una de las prioridades debe ser la atención de los jóvenes, que hoy encuentran grandes dificultades para acceder a la capacitación y el empleo. También destaca la importancia de concentrar la gestión en “la pequeña obra pública” y en recuperar la presencia del municipio en las calles, mediante acciones tan variadas como la recolección de basura, el mantenimiento de espacios verdes y el control de alcoholemia. –

¿Es la de Bariloche una sociedad más compleja y difícil que cualquier otra?

–No creo que sea así. Es una sociedad que tiene sus diferencias, pero es más integrada de lo que muchos creen. Hay gente de todos lados y una vocación fuerte por nuclearse, por lo comunitario. Tenemos carencias y nos faltan muchas cosas, pero se va construyendo una identidad a pesar de todo. No comparto que Bariloche sea más difícil que otras comunidades. El otro día me preguntaba en qué ciudad se podría haber realizado un referéndum revocatorio del intendente como tuvimos el 7 de abril. No sé si en muchos lugares. Ese proceso demostró una gran madurez cívica de los barilochenses.

¿Cuánto tiene que ver la crisis institucional con los problemas cotidianos que enfrenta la ciudad?

–El diagnóstico, entiendo yo, debe ser más amplio y no quedarse en lo institucional. Bariloche tiene problemas serios, por ejemplo de desigualdad, pero hay que relacionarlos con una crisis que va más allá de la dirigencia política. También tiene que ver con la dirigencia empresarial, la dirigencia social, con diferentes sectores. Las condiciones están para dar el gran salto. Hay que diversificar la economía y el polo tecnológico va a ser una herramienta clave. Pero todo eso va a avanzar si la ciudad tiene los dirigentes para llevarlo adelante. A la provincia también le toca su parte. Por ejemplo en fortalecer las escuelas técnicas de la ciudad, para mejorar ese perfil tecnológico.

¿Cuáles son las prioridades de la gestión municipal?

–Lo primero es generar oportunidades para los jóvenes. Hay que trabajar mucho en capacitación y empleo, atacar la deserción en el colegio secundario. Ahora estamos trabajando con las cámaras empresarias y con los gremios en una ley de emergencia laboral, que permita conectar las demandas con la oferta de puestos de trabajo, para privilegiar la mano de obra local. Otra prioridad es el tema habitacional. En esto también hay un camino iniciado, con la expropiación de las 26 hectáreas y con la terminación del Plan de Ordenamiento Territorial, que está para presentar al Concejo. Este es el paso que falta para habilitar loteos sobre la Circunvalación, que hoy están vedados por la Carta Orgánica. Tenemos que trabajar, para lograr una ciudad más inclusiva.

Existe un conflicto fuerte con las tasas, porque algunos sectores resisten los aumentos resueltos con la nueva Fiscal y Tarifaria.

–La aplicación de la ordenanza en general dio muy buenos resultados, la recaudación ha mejorado y este año adhirieron al pago anual anticipado un 25% de los contribuyentes, que es un muy buen indicador de la confianza del vecino. Ahora el municipio tiene que mostrar funcionamiento. Hablo del trabajo de las delegaciones, de los Centros de Articulación Territorial. Los reclamos por las tasas eran esperables ante una reforma tan grande como la que se hizo. Hubo algunos errores o desproporciones con los taxis, con las habilitaciones comerciales, con la aplicación de las valuaciones fiscales. Pero ya hay un proyecto en tratamiento en el Concejo y se van a corregir.

La obra pública registra un atraso histórico ¿qué deben esperar los barilochenses?

–Una de las grandes carencias durante años ha sido la falta de gestión. Nos encontramos con proyectos de agua, de asfalto, que se cayeron por esa razón. Perón decía que había que poner a “los más buenos” en cada puesto. No nos podemos permitir la ineficiencia. Hay que recuperar la pequeña obra para la ciudad, la que se puede hacer con recursos propios. También tenemos confirmada la repavimentación de Onelli y Elordi que va a hacer Vialidad Nacional. Es fundamental ponerse a la cabeza de todos estos temas.

¿Y los servicios?

–Es cierto que falta infraestructura y se trata de obras millonarias. Pero muchos proyectos ya están en marcha. Está a punto de licitarse la planta depuradora modular, como paso previo a la obra definitiva. Y también tenemos todo listo para presentar al programa nacional “Más cerca, más municipio” los proyectos de refuerzo del gasoducto cordillerano y de la nueva línea de provisión eléctrica.

En el último tiempo hubo un aumento preocupante de hechos violentos en algunos barrios. ¿Cuál es su mirada?

–Hay una situación muy difícil que abarca a los jóvenes. Es necesario un seguimiento más fuerte, en educación, en desarrollo social. Planes específicos para trabajar en el desarme y en la prevención del consumo de drogas. La policía está para brindar seguridad pero de algunos temas que tocan lo social no se puede ocupar, no tiene el conocimiento técnico. Allí hay que actuar en paralelo, con mucha participación comunitaria. Uno de los caminos es apuntalar la inversión en recursos humanos.

La escuela tiene que estar más presente. El municipio, aun con sus dificultades, tiene inserción y presencia en los barrios, pero no siempre con las mejores herramientas.

La recaudación de tasas también es para eso. El Estado debe tener una mirada más atenta sobre las situaciones de carencia y los que menos tienen. Cuando asumimos (a mediados de enero) había una deuda acumulada de un año con los programas sociales. Y eso no puede ser. Hoy son prioridad, gracias a la buena recaudación que tenemos.


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