Dependencia Azul

La supremacía de Neuquén RC, un arma de doble filo.

El flojo rugby local y un futuro que preocupa.

13 nov 2012 - 00:00

La sensación es que el rugby zonal depende de un solo equipo, de Neuquén RC, que está a la avanzada y que incluso gana los torneos antes de jugarlos. Una sensación sostenida por las estadísticas y el nivel dentro del campo: los azules no perdieron una competencia local en los últimos tres años, fueron los que llegaron siempre a lo más alto a nivel nacional y, lógicamente, forman mucho más que la base del seleccionado de Alto Valle. El fenómeno genera dos lecturas: un profundo respeto y admiración por el trabajo que en los últimos años se realizó en el equipo capitalino y una honda preocupación por el estado general del rugby zonal. Juan Manson, el orientador del seleccionado, es tajante en su análisis: “Estamos sumergidos en un círculo vicioso, en una encrucijada de difícil solución. Creo que los logros de Neuquén y del seleccionado tienen que ver con una muy buena generación de jugadores, pero con fecha de caducidad. Donde se termine, estamos complicados. Es un punto de inflexión y si no hacemos un buen trabajo urgente, volveremos a ser de segundo orden”, explicó el entrenador. Manson ofrece alguna de las claves del éxito en los últimos tiempos: “Primero, que está en una ciudad con densidad demográfica, que reciben muchos jugadores y esos jugadores tienen una gran competencia interna; segundo, que en los cargos importantes (director deportivo, capitán general, encargados de juveniles y entrenadores) hay renovaciones pero también continuidad en las políticas deportivas; tercero, que existe una estructura de couching y seguimiento fundamental que permite respetar y mantener los objetivos en todas las divisiones”. Básicamente, Neuquén profesionalizó su matriz deportiva en todos los niveles. No lo hizo rentado, desde ya, pero consiguió una filosofía, comprometió a sus jugadores y eso lo mantuvo en el tiempo. También tiene un grupo de dirigentes y empresarios que apoya con convencimiento y sus rugbiers se sienten a gusto y comprometidos. Hubo una época ‘D’ en este cambio y se produjo en 2000, cuando el país se venía abajo y el deporte argentino pasaba por una profunda crisis. Así lo recuerda Diego Manson, uno de los entrenadores azules y jugador de aquel momento: “Ese año fue determinante. La dirigencia optó por jugar en la máxima división del torneo del Oeste, cuando Marabunta y Roca RC prefirieron estar en la ‘B’. Eso nos llevó a viajar a Mendoza fines de semana por medio. Nos costó mantenernos, pero volvieron muchos jugadores importantes y debutaron otros que ahora son la base como Gabriel Ochoa, Gader o Gadow. Cambió el compromiso: éramos 25 tipos que nos subíamos a un micro, que queríamos crecer, dejábamos trabajo, familia, todo por un objetivo común. Esa es la generación que ahora encabeza el rugby del Valle, y que intenta ganar todo el tiempo, superarse, salir campeones. La realidad es que crecen cuando más grande son los rivales y eso genera confianza”, explicó. Los datos coinciden con el relato de Diego Manso: Neuquén perdió apenas cinco partidos en los últimos tres años y medio (dos ante Sportiva de Bahía Blanca, y en el Torneo del Interior en semis contra Gimnasia y Tiro; la final pasada ante CRAI, de Santa Fe; y la semi del fin de semana pasado ante Córdoba Athletic). -¿Crees, como tu primo Juan, que cuando se acabe esta generación habrá graves problemas?, se le consultó a Diego Manson. -No soy tan pesimista porque esta generación transmite conceptos, aprendizajes y conductas a las que vienen. Sí creo que es negativo que la competencia interna no sea buena, que siempre gane el mismo. Por eso los demás clubes deben mejorar y ponerse a la par, por la salud del rugby regional. -¿Es un trabajo que debe lograrse sólo a nivel local? -Que la competencia falle no es sólo responsabilidad nuestra, también de la UAR, que debería asegurarnos una mejor. Para crecer hay que jugar con rivales superiores. Fijate lo que le pasa a los equipos de Bahía Blanca: hace tres años les ganábamos por 50 puntos, pero desde que se cruzan con Mar del Plata, mejoraron mucho. Luis Concetti, presidente del Roca RC y ex jugador del club, coincide en parte con Juan Manson. Coincide en que el desarrollo de Neuquén RC tiene que ver con la posibilidad de nutrirse permanente de jugadores partir de la densidad poblacional de la capital neuquina y ciudades cercanas; en el desarrollo interno del club y su estructura de trabajo; y en la extraordinaria generación de jugadores. Pero disiente en que, retirada esa generación, decaiga el nivel de los Azules. “Neuquén tiene muy buenos juveniles. Abajo sigue trabajando bien”, opina el roquense, que también le apunta al poderío económico de Neuquén RC, que le permite desarrollar planes de trabajo y de entrenamiento que terminan haciendo la diferencia. Al Roca RC sí le afectó el final de su generación dorada hace ya diez años, en la que sobresalieron Gustavo Piergentili, Marcelo Villablanca, Adrián Macsad y Miguel Boglio, entre otros. Desde entonces, el equipo Rojo perdió protagonismo en Primera. Un gran problema sin solución es la dificultad de nutrir su Primera. “Roca tiene muy buenos juveniles, pero los M17 se van todos a estudiar. De 10 quedan uno o dos y nos los podemos reemplazar”, apunta Concetti. Una solución posible está en las escuelas, sostiene el dirigente roquense. “Es la única forma de ampliar la base. Hubo un proyecto de rugby escolar para las escuelas rionegrinas, pero no pasó nada”, se lamenta. Y afirma: “El rugby está m al explicado. Se cree que los chicos se van a golpear y no es así. A la edad infantil es un deporte con tanto contacto como el fútbol”. La otra solución posible está en los barrios y allí aparece Alejandro Moreno, que no se parece a esos rugbiers que se ven por televisión porque es un rugbier de esos. Moreno se formó en el Roca RC y durante doce años jugó en el primer nivel del rugby europeo. Nacionalizado italiano participó con la Azurra del Mundial 2003 y de varias ediciones del torneo de las Seis naciones. Ya retirado y de regreso a su ciudad, es el entrenador de la M17 del Roca RC y su imán más importante para entusiasmar a los chicos y acercarlos a la práctica del rugby. Hoy, el rugby infantil del club cuenta con 120 chicos Pero no es fácil. Ni siquiera con la presencia de Moreno. “Hay muchos chicos que juegan muy bien al rugby, pero no tienen los recursos materiales para practicarlo y el club tampoco los tiene para becarlos, salvo algunas excepciones. Quisiéramos que fueran muchos más”, se lamenta Concetti. La otra clave del bajón del club es, para Concetti, su economía. “Tenemos un presupuesto mensual de alrededor de 30 mil pesos y los únicos recursos genuinos son los socios y algún cartel publicitario”, reconoce Concetti. Entonces asoma un a idea: la Federación Rionegrina. “Es una herramienta económica pero también deportiva y política. Nos permitiría tener mayor acceso al estado provincial, en lo económico y en cuanto a políticas de desarrollo del rugby en zonas marginadas como la Línea Sur y el Valle Medio, donde hay mucho entusiasmo, pero poco respaldo para su desarrollo”, se entusiasma Concetti, que inmediatamente aclara: “No se trata de romper con la Unión, sino de seguir siendo parte de ella pero a la vez construir una Federación rionegrina”. Y desde los márgenes, es Catriel el club que más se acercó a los protagonistas de siempre. Lo hizo a pulmón, por el esfuerzo de un grupo de entusiastas del rugby. Uno de ellos, Gustavo Cucato, no se ruboriza al decir que en el club petrolero intentan “copiar las mejores cosas de Neuquén. Su juego dinámico y moderno, el compromiso con lo físico, el trabajo institucional, lo que hacen en infantiles y juveniles”. En Catriel mejoraron la cancha y los vestuarios. Hay una comisión directiva, rugby infantil y femenino. Y también la certeza que “siempre las ayudas van para los tres clubes grandes”. Explica Cucato: “De la única forma que se sale de la mediocridad es aumentando las estructura de todos los clubes. Hay que dejar de discriminar a los equipos ‘chicos’, porque la Unión sólo le da importancia a Neuquén, Marabunta y Roca. Nosotros estamos afuera de los escritorios regionales. Deberían ayudar a los más pobres y exigirles a los clubes fuertes. Por ejemplo: hay chicos de Catriel, en gran nivel, que ya no quieren viajar a jugar con el seleccionado porque se sienten discriminados”, apuntó. La verdad es que el rugby zonal es un gran círculo, muchas veces viciado. Para explicarlo vale volver al ejemplo de Neuquén. ¿Qué ofrece? La mayoría dice un “muy buen predio”, seriedad, resultados y condiciones que otros no poseen. Cerca, su vecino Patagonia supo tener planteles nutridos e incluso hace seis años poseía la mayor cantidad de juveniles de la zona. Pero ahora lucha por permanecer en una cancha sin césped ni vestuario, en el predio de la Ciudad Deportiva de Neuquén. Al CUC le pasa algo similar. Entonces, “los padres deciden mandar a sus hijos al Neuquén”, explica Javier Lastreto, presidente de la Unión, quien ofrece un número claro. “Neuquén tiene 234 jugadores fichados, entre M-15 y primera. Puede formar hasta tres equipos por división”. El total de jugadores inscriptos de manera competitiva, entre los 14 clubes de la zona, es de 1.262. Casi el 20% son azules. Juan Manson cree que la de Neuquén “es una generación dorada” que “no tiene reemplazo”. Y que el flojo nivel del la competencia interna más el estancamiento general podría generar dos escenarios: “Que Neuquén se siga despegando, algo que no es bueno ni siquiera para Neuquén, porque el crecimiento de uno solo no sirve; o que comience a caer, porque tampoco tiene recambio en juveniles. Eso también llevará a que el seleccionado caiga” del primer nivel argentino, al que accedió este año. -¿Cuáles son las alternativas frente a este panorama? -Desde el seleccionado implementamos un plan de alto rendimiento que consiste en tener jugadores de diferentes equipos y equipararlos física y tácticamente. Eso puede suplir la mala competencia interna. Pero tiene que venir acompañado por el compromiso y más responsabilidad de los clubes. Es necesario tener entrenadores capacitados para ejecutar un rugby moderno, dinámico, duro y de contacto. Diego Manson no cree que el rugby zonal “vaya a sufrir una catástrofe”, pero entiende que “hay que trabajar para levantar la competencia local, para actualizarnos, modernizarnos. Si no, ahí sí estaremos en problemas”.

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