El retiro de Ginóbili: Gracias por todo, Manu

Fue el socio fundador de la Generación Dorada, un equipo que quedará grabado para siempre en la historia del deporte nacional. Llegó a San Antonio como una apuesta de Popovich, nadie imaginó que iba ser fundamental para la dinastía de los Spurs.

28 ago 2018 - 00:01

“Con una gran mezcla de emociones les cuento que decidí retirarme del básquet. ENORME GRATITUD para mi familia, amigos, compañeros, DTs, staff, aficionados y todos los que fueron parte de mi vida en estos 23 años. Fue un viaje fabuloso que superó cualquier tipo de sueño. GRACIAS!”, fueron las palabras que Emanuel David Ginóbili eligió para anunciar su retiro del básquet.

Lo hizo mediante su cuenta de Twitter oficial y, si bien era una decisión más que esperable, muchos todavía aguardaban disfrutar de él un año más en la NBA. Lamentablemente no pudo ser.

Las vueltas del destino quisieron que uno de los deportistas más importantes de la historia del país haga semejante anuncio en un día tan significante para el deporte nacional. Ayer se cumplieron 14 años del más que recordado triunfo a Estados Unidos por las semifinales de los Juegos Olímpicos de Atenas 2004. Para colmo hoy se celebra un nuevo aniversario de la obtención de la medalla dorada.

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El Pibe de 40 dijo basta y ahora sólo quedarán los recuerdos de jugadas icónicas, que marcaron un antes y un después, de las que con sólo recordarlas ponen la piel de gallina. Aquel doble a Serbia en el último minuto, las dos victorias ante el Dream Team (Estados Unidos), el Preolímpico de Neuquén, las medallas olímpicas, sus dos participaciones en el All Star de la NBA, la tapa a Harden, aquellas finales ante Miami en 2014 o frente a Detroit en 2005 son sólo un puñado de recuerdos increíbles entre cientos que hay para elegir.

Sus logros dentro de una cancha fueron incontables. Pero si hay algo que hizo aún más grande a Manu fue su actitud, su mentalidad ganadora y la importancia que le dio a todos y cada uno de los procesos que le tocó enfrentar.

Su mentalidad ganadora, junto a su tenacidad lo convirtieron en el hombre que cambió uno de los paradigmas del básquet estadounidense. Gracias a su potencia y su competitividad se convirtió, casi sin quererlo, en el jugador que le abrió las puertas de la NBA a basquetbolistas de todo el mundo.

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Resignificó la importancia del sexto hombre en el básquet. A él no le importaba arrancar un partido desde el banco, todo lo contrario: lo motivaba. Así, se ganó un lugar entre los mejores del mundo. Sin dudas se convertirá en el primer jugador argentino en ingresar al Salón de la Fama de la NBA, un lugar reservado sólo para aquellos que marcaron a fuego a este deporte.

Tampoco hay que olvidarse de su capacidad de liderazgo. Tanto en las buenas como en las malas, dio siempre la cara. Fue la piedra fundamental de un equipo que marcó a fuego al básquet argentino. Socio fundador de la Generación Dorada, Ginóbili junto a Luis Scola, Pepe Sánchez, el Chapu Nocioni, Montecchia, Oberto y muchos más, entendieron que sólo con el talento no alcanzaba.

Para ellos el proceso fue más importante que los resultados, el fin nunca justificó los medios y seguramente esa fue la mayor enseñanza que pudo dejar. Líder nato, aprovechó su gran poder de influencia sobre sus compañeros para contagiarles su pasión y amor por el básquet. Vaya si lo hizo.

Manu cerró ayer el último capítulo de su ilustre carrera. Esa que dejó un legado que va más allá de las derrotas y los logros obtenidos. Sólo nos queda por decir: gracias por todo, Manu.

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