Rápida y furiosa: Mony, la policía roquense que hizo 300 km en 80 hs casi sin dormir

Mónica Ñanculef logró llegar a la meta en la carrera de aventura más exigente: trekking, bici y cuerdas fijas al pie de un volcán ecuatoriano, entre lluvias, frío y caminatas por cornisas. “Tenés que ser tolerante al miedo, al dolor. Tenés que animarte y bancarte todo”.

27 jul 2018 - 16:10

Fueron unos 300 km en bici sobre cuestas empinadas de tierra, barro y asfalto, de trekking en senderos de montaña al borde del abismo, de tirolesa y rapel, cuerdas fijas sobre enormes paredones y un río correntoso abajo que obligó a suspender la etapa de kayak, para evitar más riesgos.

Fueron alrededor de 80 horas para completar el recorrido, con lluvias y temperaturas bajas, al pie del volcán Tungurahua en Baños de Agua Santa (Ecuador) con dos compañeras que conoció en la propia competencia y un capitán y navegador que la había invitado a unirse al grupo en formación cuando ambos corrían en una prueba en el norte neuquino, meses atrás.

Fueron casi cuatro días sin dormir, apenas una hora la primera noche, dos la segunda, una la última. Pese a todo, Mónica Ñanculef -38 años, atleta de elite, sargento primero de la Policía de Río Negro en Roca- logró llegar a la meta. Con sus nuevas compañeras y ahora amigas, la ecuatoriana Juanita García y la “mujer maravilla” catalana Gloria Sobrero. Y con el capitán y navegador Gabo Montero. Los cuatro llegaron juntos y se prometieron repetir la experiencia en las carreras de aventura organizadas por la AR World Series, las más exigentes del mundo.

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Desde el hotel en Barros de Agua Santa, luego de recuperar unas horas de sueño, acompañada por Juanita y Gloria, Mony le dijo a “Río Negro”: “Estamos cansadas pero por suerte no hubo lesiones, apenas las inflamaciones propias del desgaste. Y felices, porque logramos nuestro gran objetivo: llegar a la meta”.

#Rapidasyfurioso, el equipo que integraron, terminó en la 11° posición de una prueba en la que ocho teams abandonaron. “Hubo química entre las tres, pese a que nos conocimos acá. Fuimos tolerantes. Y parejas en la parte física. Nos entregaron un premio por haber finalizado la carrera y una mención especial por ser el único equipo en lograrlo con tres mujeres. Porque la organización pide que los equipos sean mixtos y en general son tres hombres y una mujer. En nuestro caso fue al revés. Por eso nos felicitó mucha gente, nos decían que era raro ver a tres chicas y un navegador. Gabo nos conocía por separado y nos invitó. También fue muy buena la relación con él. Después de esta gran experiencia, dijimos de seguir corriendo juntos”.

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¿Cuáles fueron los tramos más complicados? “El más difícil, en el que tuve más miedo, fue cuando íbamos por el borde de la montaña y abajo se veía el río, muy correntoso. Tuvimos que pasar por ahí agarrados de los yuyos, como que quedás gateando por la huellita que abrieron los que pasaron antes. Y si te caías, caías al río desde mucha altura. Y no podías ir por otro lado...”

Pero hubo más. “La parte de cuerdas fijas fue muy peligrosa porque el paredón era muy alto y abajo, si mirabas, tenías el río y la correntada... Y la tirolesa para cruzar el río fue de más de 100 metros. Lo mejor: hacerlo de una para no demorar a tu equipo...”

Mientras aprontaba todo para el regreso al Alto Valle, Mónica volvió a lamentar que la policía rionegrina no le otorgara una licencia excepcional para poder viajar a competir a Ecuador. En cambio, debió consumir días de sus vacaciones. Se reintegrará al área de Comunicaciones donde presta servicios en Roca y en los francos volverá al entrenamiento de cara al próximo desafío: el Raid del viento, la primera prueba de la AR World Series que se disputará en el país, entre el 9 y el 14 de octubre, con eje en Chos Malal. Compartirá equipo con su marido y preparador, Andrés Valenzuela, otro gran atleta de la región.

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