El costado solidario del Roña Castro: abrió un comedor en su gimnasio y ayudó a un sinfín de personas necesitadas

Durante la pandemia de coronavirus, el exboxeador decidió abrir un comedor solidario. La iniciativa creció, por lo que "Locomotora" fue más allá y organizó campañas de ayuda en distintos puntos del conurbano bonarense.

Por Redacción

Su gimnasio, una marca registrada de deporte y solidaridad.

Jorge Fernando “Locomotora” Castro no solo será recordado como uno de los boxeadores más importantes de Argentina. Su legado trascendió el deporte y llegó al corazón de los más necesitados, un costado solidario que desarrolló en los últimos años y con su propio gimnasio como sede estelar.

Aprovechando su fama y popularidad nacional, el Roña dispuso de sus recursos al servicio de personas que necesitaban ayuda para alimentarse.

Durante la pandemia de coronavirus, cuando la actividad deportiva quedó paralizada y muchos atravesaron dificultades económicas, Castro no lo dudó y abrió las puertas de su gimnasio en la zona sur del conurbano bonaerense para organizar una olla popular.

La iniciativa, que inicialmente buscaba acompañar a deportistas y sus familias, creció a tal punto que la «Locomotora» decidió ir más allá y ayudar a vecinos y a toda persona que también necesite asistencia.

El éxito del movimiento lo llevó a ampliar el espectro y llevar la corriente solidaria y popular a distintos puntos del conurbano bonaerense, entre ellos Villa Fiorito y Temperley. Aunque, en el mientras tanto, el excampeón del mundo siguió con la actividad en su propio gimnasio y colaborando con diversos comedores de municipios tales como Almirante Brown y Ezeiza.

En 2025, incluso, Castro, que falleció en las últimas horas a los 59 años, anunció un proyecto para abrir un comedor en Morón con capacidad para asistir a 500 personas. Con el tiempo, el nacido en Santa Cruz pero radicado en Morón advirtió que la crisis económica llevó a destinar esa atención y asistencia a jubilados que no lograban cubrir sus necesidades básicas.

“Ahora no vienen los pibes, viene la gente grande, personas de 70 años que se ponen a llorar porque se jubilaron y no le alcanza la plata. Antes me iba gente que no podía. Ahora va gente que era pudiente y ahora no puede”, había contado en octubre de 2025.

Cada vez más gente se acercaba su gimnasio y solicitaba ayuda para comer. Es por eso que el Roña decidió ampliar la distribución de alimentos. En poco tiempo pasó de entregar 80 a 100 bolsones semanales; paquetes que incluían arroz, polenta, yerba, azúcar, aceite, tomate, lentejas y arvejas, entre otras cosas.

“Todos los días viene gente nueva. Pero las familias son de seis personas. Y bueno, un plato de comida no se le niega a nadie”, había expresado.


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