La dura realidad de Alpine en F1: «Perdemos dinero, pero hay que tener ambición»

François Provost, director ejecutivo del Grupo Renault, habló sobre el presente de la escudería que integra el argentino Franco Colapinto. Pelear los primeros puestos resulta vital para generar ganancias y un mejor devenir a futuro.

Redacción

Por Redacción

Semanas atrás trascendieron rumores de una posible venta del team a un gigante chino.

Semanas atrás trascendieron rumores de una posible venta del team a un gigante chino.

Reflotando declaraciones pasadas, François Provost, director ejecutivo del Grupo Renault dueño de la escudería Alpine de Fórmula 1, volvió a poner sobre la mesa la realidad económica de la escudería francesa en la actualidad, asegurando que el negocio del deporte motor está muy lejos de ser redituable.

En diálogo con Emmanuel Macron, aunque sin tratarse de una rueda de prensa o un discurso preparado, el máximo responsable de Renault dejó dos frases contundentes que resumen parte del problema de Alpine: «Para tener repercusión en televisión hay que estar entre los tres o cuatro primeros» y «perdemos dinero, pero hay que tener ambición«.

En el comienzo de la charla, Macron planteó que la exposición televisiva y la repercusión internacional de la Fórmula 1 deberían compensar, al menos en parte, el alto coste que supone competir durante todo el año para los equipos de la parrilla.

Provost, sin embargo, agrega un análisis interesante. No basta con tener presencia en la parrilla para conseguir el retorno comercial que espera una marca, sino que también hay que aparecer en la pantalla mundial, y para eso considera imprescindible pelear en las primeras posiciones del campeonato mundial.

«Para tener repercusión en televisión hay que estar entre los tres o cuatro primeros. Si estás entre los tres o cuatro primeros, ahí sí tienes mucha más repercusión«, explica el directivo. Una respuesta que pone sobre la mesa una de las dificultades de Alpine y de muchos otros equipos, algo habitual en la F1 desde sus comienzos.

Si bien pertenecer al gran circo es un privilegio, no todas las escuderías reciben la misma atención. Y eso es algo lógico, debido a que no todos tienen el mismo estatus de competitividad. Las victorias, los podios y la lucha por las primeras posiciones concentran buena parte del interés televisivo y, en consecuencia, de los premios económicos de mayor calibre.

La segunda parte de la conversación es todavía más directa. Al explicar por qué Renault mantiene su apuesta por Alpine, en medio de rumores sobre la posible vente del team a un gigante chino, Provost reconoce una realidad económica que no suele aparecer expresada de esta manera en público: «Por eso seguimos apostando. Vale, perdemos dinero y todo eso, pero bueno… hay que tener ambición«.

El francés ratifica que la continuidad del proyecto no se explica únicamente por su rentabilidad inmediata. Y si bien existe una audiencia internacional consolidada y un interés creciente por parte de patrocinadores y marcas, solo pertenecer no garantiza que todos los participantes consigan convertir esa exposición en beneficios. Pero el Grupo Renault mira más allá del rédito inmediato.


Reflotando declaraciones pasadas, François Provost, director ejecutivo del Grupo Renault dueño de la escudería Alpine de Fórmula 1, volvió a poner sobre la mesa la realidad económica de la escudería francesa en la actualidad, asegurando que el negocio del deporte motor está muy lejos de ser redituable.

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