Desde Bariloche reclaman que se corra la barrera sanitaria

El titular del frigorífico Arroyo sostuvo que la barrera es comercial y no sanitaria y que encarece los precios.



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Alfredo Leiva

En Bariloche sostienen que no hay razones para mantener la barrera.

SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- El presidente del frigorífico Arroyo, Daniel Arroyo, declaró que las autoridades utilizan argumentos no válidos para sostener la barrera sanitaria en el Río Negro, y denuncia que esa barrera “es comercial y no sanitaria, y favorece a las industrias frigoríficas de Viedma y del Alto Valle”. En diálogo con este diario, el empresario expuso que “hace 5 ó 6 años que el país está libre de aftosa, y mientras más tiempo se tarde en determinar el momento de correr la barrera más se alargará el problema para la zona, porque desde el momento 0 se deberán cumplir ciertas pautas que incluyen un año de plazo para su completa implementación”. Arroyo no sólo se refirió a los comerciantes del sector como perjudicados por la situación, sino a la población residente y a los turistas y restaurantes, “que en Bariloche y la zona Andina se ven obligados a pagar hasta un 30 por ciento más por la carne con hueso”. Sostuvo que Argentina es uno de los cinco países libres de aftosa y vaca loca, y que hay intereses económicos que argumentan ante la Comisión Pro-corrimiento, que hasta que no haya stock suficiente de cabezas de ganado no se corra. Al respecto, dijo: “por qué tenemos que pagar valores mayores, tanto residentes como turistas y, no poder producir más y tomar más mano de obra”. Agregó que la situación afecta la producción y el trabajo local, porque “de 3.000 cabezas de ganado vacuno que se faenaban, sólo se faenan 1.000 y, de 250 trabajadores que empleábamos, hoy sólo se ocupan 170”. Dedicó un comentario también a la ausencia del Estado ante el contrabando de carne con hueso, carne de cerdo y menudencias al sur de la barrera, y afirmó que es “de muy difícil control y genera una evasión impositiva para los estados nacional, provincial y municipales”. El frigorífico Arroyo fue fundado en 1948, posee un moderno matadero en el camino que conduce a Ñirihuau Arriba, y unos 20 puntos de venta propios o concesionados en la ciudad y la zona. Daniel Arroyo reconoce que la barrera sanitaria tuvo una razón de peso en su momento para implementarse, pero ahora denuncia que prevalecen intereses económicos. Como ejemplo, argumentó que las industrias frigoríficas del Valle de Río Negro pueden ingresar hacienda de la Pampa Húmeda y también de la precordillera neuquina, y que en cambio en esta zona sólo pueden abastecerse de diciembre o enero hasta junio y el resto del año deben pagar más. “Hay consenso total en que la barrera es comercial y no sanitaria” insistió Arroyo, “pues todos concluyen que la oportunidad para determinar el momento 0 depende de los stocks de ganado y no de cuestiones sanitarias. El problema sanitario ya no existe”, subrayó. Por último, el empresario señaló que “no pueden existir barreras comerciales dentro de una misma provincia. Es anticonstitucional. Hay privilegios de los sectores económicos de una región en detrimento de otra, y eso genera perjuicios ”.


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