Destrozos que no fueron e incidentes inesperados
NEUQUEN (AN).- Dos chicos que aparentan ser de clase media, a escondidas pero con los rostros descubiertos, provocaron ayer un extraño incidente: uno de ellos rompió con un resto de hormigón el vidrio del móvil de exteriores de canal 13 de Buenos Aires. Los chicos se cuidaron en que nadie los viera pero no se percataron que sobre el mismo móvil una cámara registraba sus movimientos y la posterior fuga.
El canal porteño (que suma al canal del aire y a la señal de cable Todo Noticias) se ha instalado en esta ciudad hace una semana y ha transmitido en vivo en los horarios central. El jueves, el gobernador Jorge Sobisch reaccionó cuando el periodista de ese medio le preguntó si tenía autocrítica por este caso.
Con todo, el ataque al medio de prensa se transformó en el único hecho de violencia en una jornada donde el temor sobrevolaba a toda la ciudad. Sobre todo a partir de las reiteradas denuncias del gobernador Sobisch quien denunció que en los barrios se les ofrecían 50 pesos a los chicos para que cometan desórdenes y destrozos en Casa de Gobierno. A la vez, desde la mismísima Casa de Gobierno se difundió que el grupo Quebracho se aprestaba a hacer de las suyas aquí en Neuquén, sobre todo luego de los incidentes donde los activistas destrozaron un local porteño de Sobisch Presidente. La presencia de muchos personajes extraños en la avenida Olascoaga (¿serán acaso los miembros del servicio de Inteligencia del Estado?) mezclados con policías de civil marcó a las claras la preocupación que había en el gobierno. Sin embargo, no hubo hecho de violencia.
En pleno acto, miembros de ATEN rodearon discretamente a un joven de campera gris sobre el que se decía llevaba un arma de fuego. El joven, fuera quien fuere, dejó la manifestación en una rauda partida por la calle Rioja.
Por otra parte, los mismos integrantes del gremio docente interceptaron a jóvenes (menores de edad) que trasladaban piedras en bolsas y mochilas.
En la noche del domingo, grupos de docentes y estudiantes universitarios realizaron un par de escraches: a la radio LU5, apuntando a un periodista a quien ligan con el oficialismo, y la clínica que pertenece al mismo propietario de la emisora. El mismo grupo, fue hasta un local de la esposa del ministro Alfredo Esteves y otra al restaurante que sería de su propiedad. La marcha de ayer es la primera que se hace con la ausencia absoluta de policías. Ni siquiera estuvieron los efectivos de tránsito.