Detrás de la magia con Dorian Gray
Pleno, Pepe Cibrián Campoy disfruta de llevar "El retrato de Dorian Gray" a las provincias, donde recibe el respeto de la gente.
Con más de 30 obras en su haber, una dupla perfecta con Angel Mahler, y una constante producción Pepe Cibrián Campoy ha llegado a un punto de madurez donde su sensibilidad se regocija en la plenitud de haber hecho lo que le gustaba. Corrió todos los riesgos, pero consiguió un nombre único en el musical argentino. Un estilo, que como comentó a «Río Negro» reside en la fórmula de hacer lo que le gusta bajo el signo de la libertad ganada.
Hoy su obra «El retrato de Dorian Gray» comienza en el Centro Cultural de Cipolletti una gira que la llevará también al Círculo Italiano de Regina mañana, al cine-teatro Español de Neuquén donde ya se agotaron las entradas para la función del viernes y se realizará otra presentación el domingo a las 21, al Teatro Municipal de Zapala el sábado y al Teatro Municipal de Allen el lunes próximo.
– ¿Con Dorian Gray sigue la inspiración con la obra de Oscar Wilde?
– Te digo que todo es una casualidad. La obra que hice con mi madre sobre la vida de Wilde, es algo que yo empecé a investigar en 1984, cuando hice un musical sobre George Sand. Allí se cruzó Oscar Wilde y me impactó. Entonces investigué mucho, y pasaron diez años hasta escribirla y otros tantos terminarla. La tenía guardada, hasta el año pasado en que decidí hacerla. Lamentablemente no fue un éxito, a pesar de la buena crítica. No funcionó, cosa muy fuerte para mi ya que volvía al escenario con mi madre, que enfermó luego, y resultó todo bastante caótico.
Antes de eso habíamos hecho «El fantasma de Canterville», que se le había ocurrido a Angel Mahler, ya que teníamos que poner una historia en este teatro del Globo. Entonces volví a leer el cuento, aunque no lo encontraba teatral. Wilde hace una crítica al mal gusto americano y yo quería darle un sentido más crítico del imperio, en este caso americano. No le encontraba la vuelta, hasta que se me ocurrió contar lo que no hacía Wilde, que es el mundo de los fantasmas. Así se logró algo muy interesante y resultó un éxito de dos años.
«El retrato de Dorian Gray» lo descubrió desde muy joven Angel Mahler y desde hace años estaba ilusionado con hacerla. Pero me pasó lo mismo que con el 'Fantasma…', no le encontraba teatralidad. Hasta que Mahler me dio una serie de pautas que me ayudaron a escribir una pieza muy interesante, que transcurre en un clima angustioso en el marco de un obra en blanco y negro, densa pero atrapante, sensual, distante pero cercana, todo muy paradójico. Es una obra para mi muy bella, para la que Angel compuso una notable partitura. Es como un gran laberinto donde se habla de la belleza y el poder.
– Un personaje muy actual en su afán de juventud eterna, poder y corrupción
– Cierto, es un personaje atemporal en eso de pretender aferrars a la juventud eterna, algo inaferrable, porque obviamente somos transitorios. Me interesó mucho desde ese lugar al mismo tiempo que se convierte en un historia con episodios que colaboran al suspenso, algo que Juan Rodó logra captar en su interpretación. No del clásico Dorian rubio sino de un personaje oscuro, en cuero negro, solitario, patético. Una obra que en el Opera fue un gran éxito, porque la gente se conmueve mucho, lo mismo que en las giras. Porque salimos con todas las obras al país, por supuesto adaptadas a los distintos lugares. Tenemos gente muy capaz, ya que hacemos los espectáculos también desde la habilidad (magia) y tiene que ver con la estética, luces, vestuario y sonido. No es fácil, pero nuestro país siempre nos da buen resultado. Un ejemplo es el sur, que siempre nos ha recibido con toda amabilidad, cuando hay que pensar que la compañía a veces pasa un mes entero allí sin volver. Es recorrer distancias inmensas donde la gente es muy receptiva. En todo el país creo que tenemos buen crédito.
Julio Pagani
Nota asociada: El retrato del creador
Nota asociada: El retrato del creador
Con más de 30 obras en su haber, una dupla perfecta con Angel Mahler, y una constante producción Pepe Cibrián Campoy ha llegado a un punto de madurez donde su sensibilidad se regocija en la plenitud de haber hecho lo que le gustaba. Corrió todos los riesgos, pero consiguió un nombre único en el musical argentino. Un estilo, que como comentó a "Río Negro" reside en la fórmula de hacer lo que le gusta bajo el signo de la libertad ganada.
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