Detrás de las tragedias…

Los sucesos que terminaron en la brutal agresión que sufrió una joven sanantoniense a manos de su ex pareja obligan a reflexionar sobre la vulnerabilidad de las víctimas ante un sistema de protección deficiente.



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Violencia de género::opinión

¿Qué hay detrás de las tragedias, de esos episodios que hacen helar la sangre y ganan titulares en los diarios cuándo, una vez ocurridos, pueden leerse ordenadamente, con su sucesión de fechas, identidades y lugares?

¿Que hay detrás de esos hechos que se produjeron descarnadamente, y luego pasan a ser sólo el borrador de lo que se contará de ellos? ¿De esos sucesos que después, cuándo asumen su traje de letras de molde, parecen suspendidos en un presente constante, como si hubieran burlado la trama del tiempo y no tuvieran ni un antes ni un después, más allá de las novedades sumadas por la causa judicial en la que redundaron?

Afortunadamente, los periodistas pueden “abrir” las historias. Hurgar en ellas como en la pulpa de una fruta. Recuperar la esencia descarnada de lo que ocurrió, darle un contexto, ponerle un rostro que mire de frente e interpele, como pidiendo a su vez respuestas por lo que pasó.

Yo no sé que hay detrás de la última tragedia encuadrada en la problemática de violencia de género que ocurrió en La Plata, o de cada caso reciente en que a lo largo del país la violencia creciente hacia las mujeres nos está haciendo pensar que nos están matando como a moscas.

Sé, sin embargo, lo que existe detrás del intento de homicidio de Paola Andrea Canario, la joven sanantoniense de 30 años que el domingo último, al salir de la comisaría junto a su hermano, fue atacada a cuchilladas por su ex concubino, que le asestó a ella siete puñaladas y también hirió a su hermano con un puntazo en el pecho. Fue un año y medio después de que ella radicara 25 presentaciones policiales por hostigamiento y acoso, y a minutos de realizar el último pedido de ayuda, porque durante toda la tarde este sujeto había merodeado su vivienda y efectuado insistentes llamadas a su celular.

Fue después de que le dijeran “si vuelve a molestarte llamà al 101” y expresaran que no podían recibir una nueva denuncia por violencia familiar, porque ya había presentado una un año antes, y de que le aseguraran que no había motivos para detener a su ex, que a esa altura la estaba esperando agazapado afuera de la sede policial para intentar asesinarla.

Detrás de esta tragedia, hay dos años de trámites judiciales vanos. Hay instituciones como promoción familiar y salud mental, qué, según la jueza de familia de Viedma, no enviaron ningún informe realizando un seguimiento y control de la situación de la chica, por lo cual se presume que tal seguimiento no existió.

Hay policías que no realizaron “rondas periódicas” por el domicilio, como solicitó el juzgado de familia, ni establecieron una guardia permanente una vez qué, ya confirmada la peligrosidad del ex concubino, se solicitó desde ese estamento que se dispusiera una consigna ni bien se confirmara que el sujeto se hallaba en la ciudad.

Hay un juez subrogante de un juzgado penal que a instancias de un fiscal solicitó que se desestimara el pedido de iniciar una causa penal contra el hombre, que a principios de este año amenazó con un fusil a sus ex sobrinos de 12 y 22 años, mientras le decía a su ex cuñado que los mataría a todos si no le revelaban dónde estaba su ex pareja.

Detrás esta tragedia, hay una chica de 30 años que no duerme, y se recupera lentamente aunque no puede dejar de pensar que en cualquier momento el ahora detenido volverá para matarla. Hay dos niños de 7 y 8 años que extrañan a su madre, y un hermano que no entiende cómo, si siempre denunciaron y pidieron ayuda, su hermana terminó apuñalada, con lesiones por la que estuvo al borde de la muerte. Hay tambièn un detenido que ahora calla, pero durante un año y medio habló de asesinato.

¿Qué hay, entonces, detrás de las tragedias? Lo que puedo decir es que si detrás de todas las que surgen de situaciones de violencia de género existe esta misma trama de desidia e ineficacia que signó la de Paola, detràs existe un sistema que en lugar de proteger a las víctimas deja obrar a los victimarios, qué, cada vez más envalentonados, llegan al límite de consumar un crimen o al menos intentarlo, porque confirmaron que esa mujer que pide ayuda sin obtenerla, sigue siendo el blanco de su dominio, y nadie va a pararlo si quiere eliminarla.

Vanesa Miyar – Agencia San Antonio Oeste

(vanesamiyar@rionegro.com.ar)


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