Ideas para mejorar el Medio Ambiente

Una meditación sobre la urgente necesidad de aprender modos sostenibles de cohabitar la Tierra registra la agenda eco regional que algunos referentes plantean en este Día Internacional del Medio Ambiente. Sus saberes, compromisos y acciones llaman a sumarnos para cambiar nuestro futuro. Estamos a tiempo.

Mujeres que aman las chacras

“Somos un grupo de mujeres involucradas directa e indirectamente con la producción/creación en el Alto Valle de Neuquén. En 2019 nos unimos bajo el mismo deseo, que las chacras sigan existiendo como patrimonio. A todas nos une el amor por nuestro valle. Somos mujeres trabajadoras, rurales, activas, comprometidas, abiertas, resilientes. Somos madres, profesionales, hijas, hermanas, compañeras, esposas, abuelas, amigas. Somos “Mujeres que amamos las chacras”.

Sentimos como peligro el avance del proceso urbanizador sobre las tierras productivas que solo tiene en cuenta el lucro inmobiliario. Concebimos a este espacio agroecológico como parte de nuestra esencia y de nuestra historia y por sobre todas las cosas como pulmones verdes y fuentes de alimentos. Estas urbanizaciones en espacios rurales -especialmente en Vista Alegre y Centenario- producen contaminación, abandono y desarraigo. Necesitamos revalorar la conciencia ambiental de quienes apostaron hace más de 100 años a crear este patrimonio vivo y que en este día honramos.

Sandra González, sandra.mconectados@gmail.com


Aguas servidas en la vía pública

Un problema que afecta a toda la región son los derrames de aguas servidas en la vía pública, por sistemas obsoletos e insuficientes de conducción, además de la falta de capacidad de las plantas de tratamiento. Contaminan especialmente a los vecinos del derrame y más tarde llegan directamente a los ríos o indirectamente através del sistema pluvial.

El problema es de incumbencia directa de organismos como el EPAS, DPA y responsabilidad última de los gobiernos provincial y municipales, que privilegian obras como pisos de césped, veredas en plazas y sistemas de iluminación en desmedro de las obras sanitarias básicas.Una mención especial para la justicia, donde denuncias concretas no reciben el trámite adecuado.

La permanente denuncia en los medios y en las redes sociales, con detalles, fotos y/ofilmaciones, sin claudicar, finalmente obligaráa los responsables a atender el reclamo ciudadano.

Oscar Carlos Rossi, integrante del Observatorio Socio Ambiental Ciudadano, Red en Defensa de los Ríos y FUNDAGUA, Fundación Aguas, Neuquén. rossioscarcarlos@gmail.com

Total ausencia de la solidaridad intergeneracional

Por ahora, mantenemos una visión sesgada del uso de los recursos naturales sin asumir realmente las consecuencias de nuestros actos. Con la excusa de que los mismos deben cumplir una función económica no se ha alcanzado a vislumbrar que muchos de los recursos ya se han acabado (tierras dentro del ejido de la ciudad de Neuquén, tierras en áreas industriales) e incluso se han autorizado urbanizaciones públicas y privadas en zonas de riesgos ambientales exacerbados por actividades lindantes y por el cambio climático. Tal vez todavía hay gente que dude que muchas de las limitaciones que tenemos actualmente para acceder a similares recursos que tuvieron nuestros padres (tierra, agua, préstamos accesibles) son consecuencia de políticas aplicadas sin respetar la solidaridad intergeneracional.

¿Es posible seguir pensando las mismas soluciones de acceso a recursos sin medir las consecuencias? No es sólo un problema político; es un problema de responsabilidad ciudadana también. Grafica muy bien todo esto el ejemplo que pone Facundo Manes cuando expresa que debemos pensar al mundo como si fuera un colectivo. Los primeros se pudieron sentar en asientos cómodos y confortables, y a medida que se fue llenando, debemos entender que es parte de nuestras decisiones ser solidarios y hacer que otros puedan también subir. No porque ya estemos arriba vamos a dejar de hacer cosas para que otros suban, ¿o sí?.

Silvia F. Aun, ,abogada. Directora Instituto de Derecho Ambiental CAYPN. - silviaaun@gmail.com

Los políticos van a tener que responsabilizarse del abandono que venimos sufriendo

Como vecinas del barrio La Lomita consideramos que la problematica más urgente en la región es la falta de agua en los barrios populares de Roca. En este contexto de pandemia, y ante la multiplicación de casos de Covid-19, las personas que vivimos en asentamientos en la ciudad somos quienes estamos más expuestas al contagio, ya que la Municipalidad y Aguas Rionegrinas no están abasteciendo a los barrios populares con el suministro de agua potable.

En nuestro caso, en un mes y medio sólo se acercó un camión, que no alcanzó a abastecernos a todos. Aquí vivimos más de 30 familias, compuestas por bebés recién nacidos, niños, niñas, ancianos, personas con discapacidad, y tenemos que incumplir la cuarentena para salir en búsqueda del agua para consumo y saneamiento de nuestros hogares y leña para calefaccionarnos. Y también salimos de nuestras casas para llevar nuestros residuos hasta el basurero municipal porque el camión recolector no pasa por el barrio. Es más, muchos vecinos de Roca se acercan a la barda a tirar sus residuos y a

quemarlos, contaminando todavía más, el lugar en el cual vivimos. Responsabilizamos a las gestiones provincial y municipal por negligencia y abandono de persona, ante la indiferencia con la que atienden nuestros reclamos.

Si las autoridades realmente quieren controlar la pandemia deberían solucionar la falta de agua en los barrios populares porque nuestra vida se encuentra en peligro. Pedimos la difusión de nuestra situación como modo de ayuda y colaboración para que este tema esté en la agenda de prioridades medioambientales, debido a que sabemos que cuando los politicos se sientan expuestos, o cuando ya pase a mayores y la situación esté fuera de control, van a tener que responsabilizarse por el abandono que sufrimos.

Gabriela Ailin Correa, Estudiante de la Licenciatura en Sociología, Universidad Nacional del Comahue Integrante del Proyecto de Inventigación D111: "Resistencia de las mujeres a la ofensiva neoextractivista. Análisis desde la colonialidad de género, en Allen, Río Negro".
Integrante de la Asamblea Socioambiental Fiske Menuco
gabrielailinco@gmail.com

Clasificar y separar los residuos, una prioridad

Desde la Dirección de Ciudades Sostenibles creemos que como tema urgente a abordar es la gestión de los residuos sólidos urbanos (RSU), tomando como eje central la separación en origen. La gestión de RSU es un proceso complejo donde se encuentran involucrados muchísimos actores. Tiene implicancias tanto ambientales como sociales y económicas muy importantes; por ende es necesario encararlo de manera inmediata. Habitualmente se cree que los principales obstáculos se relacionan a fallas en el sistema de transporte, clasificación y disposición final de los residuos, pero consideramos que la respuesta está en compartir con la ciudadanía la necesidad de adoptar el hábito de la separación en origen de los residuos para generar así un cambio cultural, entendiendo que somos co - responsables del impacto negativo que realizamos sobre el ambiente ya que somos quienes generamos éstos residuos y que, concretando esta acción, podemos producir grandes cambios en miras a lograr una disposición final eficiente y amigable con el medio ambiente. Al ser una problemática compleja, tiene distintos niveles de acción. Sin embargo, comenzando en casa separando los residuos húmedos de los secos creemos que es la principal a implementar. Cada una y cada uno de nosotros produce en promedio un kg de basura por día, específicamente entre un 40-60% corresponde a residuos húmedos que pueden, además, ser compostados (residuos biodegradables como restos de frutas, verduras, cáscaras de huevo, entre otros) en casa. Con esta pequeña clasificación y separando correctamente los distintos tipos de residuos sentamos las bases para que la gestión pueda ser ordenada y eficiente. Si cada ciudadana

y ciudadano se compromete con esta acción estaremos aportando en la construcción de Ciudades Sostenibles, la cual, como indica el BID es “aquella que ofrece una adecuada calidad de vida a sus ciudadanos, minimiza sus impactos al medio natural, preserva sus activos ambientales y físicos para generaciones futuras (...)”.

Hernán Esteban Ingelmo, subsecretario de Ciudades Sostenibles, Neuquén
ciudadessaludablesciudadania@gmail.com

Qué puede hacer el ciudadano común

Cuando hablamos de los problemas ambientales instalados y evidentes en nuestra región como cambio climático, desertificación, pérdida de biodiversidad, contaminación de ríos y cuerpos de agua, nos preguntamos que puede hacer el ciudadano común para ayudar a mitigar los impactos producidos. La respuesta es fácil y posible, que intervenga activamente en su barrio o municipio planificando y ejecutando proyectos de recuperación o mitigación del algún conflicto local. Lo que no es tan fácil es que todos los ciudadanos tengan la posibilidad de hacerlo.

Es entonces donde aparece la importancia de la Educación Ambiental (EA) formal y no formal para capacitar y dar herramientas para la solución de problemas. La EA formal está a cargo de las instituciones educativas, es decir responde a las políticas del estado y es la que presenta mayores dificultades. En nuestro país la primera manifestación es auspiciada por la Fundación Bariloche (Septiembre 1974), pero desde entonces las buenas intenciones no siempre se vieron cumplidas y no podemos decir que tenga sólidas bases para consolidar su estructura. Si la intensión del Estado es seria debe promover e instalar una política educativa ambiental que cumpla la Agenda 21 (Cumbre de la Tierra-Eco Río 92) que garantice la apropiación de saberes ambientales.

Con las herramientas adquiridas el ciudadano estará en condiciones de participar en las múltiples ONG, Asociaciones, comisiones vecinales, elaborando proyectos que den solución a un conflicto regional o local y generando efecto multiplicador para concientizar a sus vecinos que los recursos del planeta son limitados y que debemos preocuparnos por las condiciones de nuestra existencia actuales y a futuro.

Meli Guerrero, ,FUNDAGUA - Fundación Aguas Patagónicas
rossioscarcarlos@gmail.com – meliguerrero49@gmail.com

La importancia de las Empresas B

Hay una problemática ambiental que alcanza a todas las localidades y es la de los residuos sólidos urbanos. Si bien su gestión compete a los municipios, requiere del apoyo de los gobiernos provincial y nacional, así como de la toma de conciencia de cada ciudadano. Desde el mismo momento en que realizamos una compra estamos generando residuo, al no tener en cuenta el material de empaque por ejemplo. Podríamos reclamar que los municipios realicen recolección diferenciada en los domicilios, pero sabemos que a veces no cuentan siquiera con los camiones necesarios. Podríamos pedir que se respeten los puntos verdes, pero ¿cuántos restos orgánicos encontramos en el contenedor que corresponde a seco y limpio? Quizás la salida esté en mayor número de programas de educación ambiental, con soporte en comunicación, para fomentar la actitud de cuidado. Sumando a esto, una gran parte del sector privado empresarial ha decidido ser gestores del cambio que quieren ver en el mundo. Son las Empresas B. Estas utilizan la fuerza del mercado para realizar impacto positivo social y ambiental a través de su negocio. Desde Sistema B Argentina damos a conocer este movimiento global, acompañando a las empresas en el camino de la sustentabilidad y el triple impacto (económico, social y ambiental). Trabajamos al inicio de esta problemática ambiental, fomentando una actitud responsable y comprometida, preservando los recursos para las generaciones actuales y futuras. Porque creemos que la tierra es la casa común de todos y una nueva manera de abordar la economía es posible.

Alejandra Montenegro ,Licenciada en Biología
comunidadbpatagoniargentina@sistemab.org

Día de hacernos cargo

Pensé en escribir un texto de la importancia de los microorganismos, de la importancia de vivificar los suelos a través de los preparados biodinámicos, de la importancia de resignificar los residuos orgánicos de cocina al separarlos y compostarlos, la importancia de Crear una ONG, para canalizar los huertos y montes frutales…. Bla, bla, bla… No obstante a ello decidí cuestionarme, ¿por qué no somos capaces de mantenernos en nuestra condición esencial de ser humanos? ¿Por qué tenemos que crear leyes de protección para mejorar la calidad de vida del hombre, mientras éste parado en el podio de la ignorancia continúa consumiendo y devastando su entorno inmediato? ¿De verdad

nos vamos a quedar sentados esperando a hacer algo cuando nos quedemos sin agua y sin aire para respirar?

¿Qué nos impide defender el paraíso que habitamos? ¿Por qué como sociedad no nos cuestionamos nuestro nivel de psicosis, por qué no nos cuestionamos qué es lo esencial en nuestras vidas? ¿En qué momento perdimos el sentido de la libertad, de la dignidad humana. ¿Habrá alguna manera de luchar por sacar los vertederos de la ciudad que no sea con actos concretos desde nuestro hogar? Imposible responder tantas preguntas si no nos damos cuenta que: todo lo que hacemos es para nuestro propio interés, desde un lugar equivocado, desde el podio de nuestro egocentrismo, o mejor dicho, desde una tremenda falta de humildad, falta de empatía, que en acto o no actos, se traslada a nuestro medio ambiente.

Ya no me cuestiono la muerte de un delfín un o de un pájaro, cuya causal fue por la bolsa que voló de mi vertedero; me cuestiono en qué momento elegí adquirir “cosas”, para cubrir carencias sostenidas por creencias que me acomodan.

Hoy viendo mi habitación llena de objetos, inermes, inertes, pienso…. ¿Será posible recuperar el verdadero valor humano sin siquiera cuestionarme cuando perdí mi libertad?. Formas de dictadura y de control que me impongo sin poder salir de oveja y mera consumidora y actuar en dinámicas que sean buenas para nosotros, los animales y la tierra.

¿Hay algo más importante que salir a caminar a la naturaleza con nuestros hijos al bosque y tomar aire puro, recolectando lo que el bosque tiene para mi sustento? ¿Porque gastar energía en vano alimentando al monstruo llamado internet?… más escribo, más contamino, más información, más contamino. Es hora de pensar distinto…reflexionemos. Dejemos de maltratar nuestro cotidiano. Si no fuéramos consumidores, no tendríamos contaminación. Son nuestros actos y no actos los que nos definen. Salgamos de la comodidad de lo más fácil que exige menos esfuerzos, esperando que la comida llegue a la puerta de casa sin cuestionar su procedencia. ¿Qué es el medio ambiente? Es tu pieza, es tu casa, tu patio, tu barrio, tu ciudad.

Esta mirada es la que tenemos que rescatar. Como uno vive, cual es nuestro medio donde vivimos, como imagino vivir.

Gracias vida, gracias Naturaleza, en tu día te pido perdón y me animo a preguntarme qué quiero para mí, para mis hijos para todos los que me rodean, hoy me animo a cuestionarme mi propio modo de consumo, sin delegar en el estado, el destino de mi propia vida, ya que la continuidad de la vida, que llamamos futuro, se construye en el presente y entre todos.

María Cristina Huenteman, Voluntaria de Huertos Comunitarios
Del Barrio Chacra 30- San Martín de los Andes
elamanecerdelamor@gmail.com

La desconexión del ser humano con la naturaleza de la que es parte

Mi experiencia académica, mi paso por la gestión pública, mi trayectoria como abogada litigante y asesora, durante 28 años, me han enseñado que no se trata sólo de contar con normas jurídicas que amparen nuestro derecho al ambiente sano, promuevan el desarrollo sustentable, provean a la información pública ambiental, garanticen el acceso a justicia etc. etc. (tenemos un marco legal sumamente amplio que nos da un buen sustento). No se trata sólo de acordar cuestiones de deslinde claro de jurisdicciones y competencias (porque el ambiente no sabe de límites políticos y ni de compartimentos estancos). No se trata sólo de aumentar los controles (sería imposible que haya un inspector en cada esquina). Eso ayuda, claro y mucho, pero no es suficiente.

En mi humilde opinión se trata de tomar conciencia como individuos y colectivamente, que cada acción u omisión que realicemos o dejemos de realizar impacta de alguna forma en nuestro ambiente. La gestión sustentable de nuestros actividades, supone una escucha profunda por parte de decisores políticos y económicos que incluya la participación ciudadana efectiva de todos aquellos actores involucrados en un territorio (empresas, sociedad civil, comunidades originarias, academia, asociaciones gremiales etc).

Y para ello hay que estar dispuesto a diseñar y fortalecer procesos de participación ciudadana en instancias de planificación y control, promover formas de consumo sustentable, apoyar con incentivos económicos y fiscales a aquellas empresas y organizaciones que promueven la sustentabilidad, desacelerar los procesos productivos, y sobre todo escuchar, escuchar, escuchar. Porque hay mucho saber colectivo que se está co-creando día a día y es desaprovechado por falta de articulación de canales eficientes. Es muy importante perder el miedo al ciudadano, al que piensa diferente, al que manifiesta sus necesidades, porque en el cuerpo colectivo están todas las respuestas, solo necesitamos escucharlas desde un lugar auténtico, suspendiendo nuestros juicios previos, nuestro cinismo y sobre todo nuestro miedo.

Sonia Laura Mora,Abogada especializada en Derecho Ambiental, Neuquén
sonialauramora@gmail.com



No hay un ejercicio de construcción de futuro sustentable

Hay una cuenca hídrica cada vez mas descuidada, contaminada y degradada a medida que crece la ocupacion humana en sus riberas, siendo el ejemplo más tremendo el Canal de los Milicos en Cipolletti, su recorrido y triste final en la naciente del río Negro y lo veo como indicador claro de nuestro fracaso a la hora de hacer un cuidado del medio ambiente de nuestra región. Pero por debajo veo dos temas claves que me gustaría compartir, quizá no como casos concretos y georreferenciados sino como constantes problemáticas que hacen bastante insostenible y degradante nuestro actual modelo de desarrollo.

La primera es la desvalorización de la naturaleza y los servicios ecosistémicos con el que esta región fue bendecida, agua, suelo, aire, biodiversidad. La segunda es la falta de acción climática local y estratégica que permita identificar, mitigar y adaptarnos a los impactos del calentamiento global en la región tanto a nivel territorial como a nivel de los mercados a donde la región coloca sus productos.

Lo que me inquieta es que al no haber ejercicio de construcción de futuro sustentable para la región como un todo integrado, entre Estados provinciales, sociedades locales y aparato productivo estamos entregados a la tendencia, a lo que nos lleva este patrón, reproduciendo una normalidad que nos lleva hacia escenarios cada vez menos auspiciosos. Esta pandemia es parte de una crisis sistémica más amplia que, junto a la crisis climática y la pérdida de la biodiversidad, resulta de la forma en que la especie humana ha interactuado con la naturaleza. Creo que la crisis está derivada de un modo de desarrollar una civilización irrespetuosa de la naturaleza como fuente de vida para la humanidad en el planeta. Nuestro sobre paso de los límites de la naturaleza tiene su correlato regional. Somos los hijos norpatagónicos de este modelo civilizatorio, cartesiano que separa a la humanidad del resto de la creacion y la hace operar sobre la base del credo en el crecimiento, el mandato es crecer crecer y crecer. Y que yo sepa, el crecimiento en si no es formula de felicidad. Esta visión de futuro compartido por formular, permitiría pensar transiciones lentas pero seguras hacia procesos regenerativos de desarrollo ( energías limpias, habitat sustentable y revitalización de los ecosistemas).

Pablo Lumermann, politólogo, Cipolletti
plumerman@gmail.com


La Huella Ambiental

Cada pequeña acción de cuidado del ambiente es muy importante, ¿por qué?

Aunque parezca que no se logra nada en cada acción individual para cuidar nuestro planeta la verdad es que podemos hacer mucho, incluso en un día.

Los profesionales del ambiente, los organismos públicos y las empresas utilizamos habitualmente herramientas para ponerle números referidos al desempeño ambiental de las instalaciones, proyectos y acciones de la vida cotidiana. Buscamos con esto encontrar formas de cuidar el planeta a la vez que mantenemos el nivel de vida de nuestra sociedad.

Estas herramientas demandan una gran cantidad de información, que habitualmente no está disponible o hay que generarla porque esta rama de la ciencia es relativamente nueva y porque cada caso tiene sus particularidades. El análisis, además, depende de la región o lugar en que se desarrolle la actividad y la disponibilidad de recursos en la misma. Así consumir en nuestra región una naranja producida en Salta demanda más recursos que si esa misma naranja la consume un habitante de Orán, por ejemplo.

Los técnicos utilizamos El Análisis de Ciclo de Vida que evalúa los impactos medioambientales de un producto, servicio o evento, considerando todas las fases de su ciclo de vida. Esta herramienta compila un inventario de entradas y salidas relevantes del sistema y de acuerdo a la normativa ISO 14.040 el proceso puede dividirse en cuatro fases, que están relacionadas entre sí. Una fase que define precisamente qué vamos a estudiar, otra que recogen los datos correspondientes a las entradas y salidas para todos los procesos del sistema que estamos estudiando, una tercera etapa en la que el inventario de entradas y salidas es traspasado a indicadores de potenciales impactos ambientales al medio ambiente, a la salud humana y a la disponibilidad de recursos naturales o en el caso que aquí nos interesa, el potencial de calentamiento global y una cuarta etapa en la que los resultados del Inventario y la Evaluación del Impacto de Clico de vida son interpretados de acuerdo al objetivo y alcance marcados inicialmente.

Esta herramienta generó la definición de muchos y múltiples indicadores para realizar las evaluaciones, lo que llevó a la Comisión Europea a especificar como método de análisis de impactos ambientales la Huella Ambiental.

Esta nueva herramienta, más sistematizada y relativamente más simple, pero más completa, utiliza 14 categorías definidas. En la red existen infinidad de sitios donde se puede consultar toda la información relativa a estas herramientas.

Todo esto parece complicado hasta para el mayor entusiasta por el cuidado del ambiente.

Ahora bien, siempre escuchamos que cada acción es importante por minúscula que esta sea, y realmente es así y funciona según las reglas que utilizan estas herramientas que presentamos sintéticamente en los párrafos anteriores.

Resulta interesante ser conscientes que aunque no podamos poner un valor al ciclo de vida de un producto, conocer su huella ambiental o conocerlos siquiera en su totalidad.

Al tener siempre presente que existe un ciclo de vida, podemos elegir la actitud a adoptar, por ejemplo consumir un fruto de estación, de producción local, de menor belleza pero buena calidad y satisfacer nuestra necesidad de alimentación. Y al mismo tiempo realizar un gran aporte a nuestro plantea. Evitamos el uso de combustibles en su transporte, el consumo de nergía eléctrica en la refrigeración del mismo, el uso de preservantes químicos, etc.

Simplemente imaginando el ciclo de vida, la huella ambiental, podemos acercarnos a un planeta sano y para todos, sin necesitar números.

Gerardo Luis Grisolía, ingeniero químico, especialista en ingeniería ambiental, magister en ingeniería ambiental, ingeniero señor en Remediación Ambinetal en Minería del Uranio.
tatogri@hotmail.com
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