Diálogo sí, diálogo no

Por Redacción





análisis

Arnaldo Paganetti

BUENOS AIRES (ABA).- Interrogantes acerca de dos niveles de diálogo se abrieron tras el contundente triunfo de la candidata del oficialismo Cristina Fernández de Kirchner, en las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias. Despejado según todos los indicios el camino hacia la presidencial del 23 de octubre – además de la mitad más uno de los votos, la oposición se desperdigó y apiñó a unos 38 puntos de distancia -, Cristina lanzó una convocatoria a la unidad en la noche de los festejos, el domingo, convencida que “el mundo es un gran tembladeral” producto de la crisis financiera que irradian Estados Unidos y Europa. En la rueda de prensa de la víspera, la pregunta fue inevitable: ¿llamará a los dirigentes que con diferentes modos e intensidad, cuestionan el modelo K? Entonces, Cristina tiró la pelota a la tribuna. Explicó que cotidianamente se reúne con empresarios y sindicalistas y que el ámbito para que las fuerzas debatan y acuerden es el parlamento. De paso, facturó: reclamó que se apure el tratamiento de la ley para limitar la extranjerización de las tierras. “Hay que pensar en las cuestiones cotidianas de la gente”. Luego bromeó al informar sobre un llamado telefónico, para felicitarla desde Italia, del jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri. “Le pregunté como estaba vestido. ´De bermudas, en un crucero por las costas italianas´. Suertudo…me pareció un buen gesto”, comentó. Pero el Congreso no tiene previsto, en lo inmediato, abordar el tema de la propiedad de la tierra. “De aquí a octubre, salvo una catástrofe, el panorama estará dominado por la competencia electoral, suavizada por el pronunciamiento popular que contradijo a varios encuestadores charlatanes”, expresó el titular de la bancada de senadores del FpV, Miguel Pichetto. De hecho, Cristina pidió prudencia para avanzar y anticipó que espera clarificar el tema durante la reunión del G-20, que se realizará en noviembre en Cannes, y a la que planea ir con una posición común con su colega brasileña, Dilma Rousseff. Por su parte, el aturdimiento que ganó a los principales exponentes del arco adversario al kirchnerismo, no solo les dificulta conversaciones con funcionarios del gobierno, sino que traba los contactos entre ellos para fijar una estrategia acordada con miras a una misión que hoy parece imposible: forzar el balotaje dentro de dos meses. Ayer fue un día de balances autocríticos. A pesar de los exámenes moderados, ningún candidato, aún el más rezagado, comunicó su decisión de renunciar. Una decisión de tal cariz dejaría sin paraguas al resto de los postulantes a cargos legislativos y municipales. Jorge Pinedo, operador por excelencia de Macri, abogó por buscar “una apertura” en las franjas opositoras, para generar una alternativa “amplia y eficaz”, pero tras cartón reconoció pesimista que antes debería producirse “un cambio cualitativo” que privilegie “el interés general, por sobre los particulares”. Sin mucho convencimiento, contó que su jefe le encomendó tomar contacto con aspirantes a la primera magistratura. “Debió haberse alegrado Mauricio al bajarse de la candidatura presidencial”, quiso saber una periodista. “A lo mejor sí….es posible”, admitió.


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