Dice que le tiró un huevo a Sobisch porque lo había votado y lo decepcionó

NEUQUEN (AN)- «Me dio bronca e impotencia ver ese desfile de camionetas 4×4 mientras mi ciudad retrocede y está como hace diez años. Soy recontra sobischista, desde que se armó la lista Blanca que lo sigo, pero estoy decepcionado».

Alcides Millaqueo relató ayer a «Río Negro» por qué el domingo pasado le arrojó un huevo a la camioneta que trasportaba al gobernador Jorge Sobisch, durante los actos por el aniversario de Barrancas, la localidad ubicada en el norte neuquino justo en el límite con Mendoza. Y también contó que la policía lo detuvo «como si fuera el peor delincuente», lo esposó y mantuvo encerrado en un calabozo «en condiciones inhumanas».

La vivienda de Millaqueo, un agente sanitario con 17 años de servicio, está en la entrada principal del pueblo. Por allí pasó la comitiva oficial, que describió «numerosa, costosa». Estaba en la vereda, los vio pasar y en un arranque de indignación arrojó contra la Gran Cherokee que trasportaba a Sobisch un huevo que impactó en el techo. «Lo hice porque sentí bronca, impotencia. A Barrancas vienen en la campaña electoral y en los aniversarios, siempre prometen las mismas cosas y nunca cumplen», relató Millaqueo vía telefónica.

Agregó que «tengo una hija y me pregunto todos los días qué futuro le espera. Acá ni siquiera hay escuela secundaria, los chicos tienen que viajar todos los días 35 kilómetros hasta Buta Ranquil para poder estudiar, salen a las 6 de la mañana cuando está oscuro y hace mucho frío».

El frío es otro de los problemas de la localidad. «Me indigna cuando lo escucho decir al gobernador que Neuquén tiene gas para toda la Argentina y para Chile, y en Barrancas no tenemos gas», señaló. «Y si querés calefaccionarte con leña, cargar una camioneta te cuesta 200 pesos y no dura nada».

Millaqueo relató la terrible experiencia que vivió después de hacer su protesta. «Apareció un móvil con cinco o seis policías, me sacaron a patadas de mi casa, esposado, y me metieron al patrullero con la cabeza contra el piso como si fuera el peor delincuente». Lo trasladaron hasta el calabozo de Buta Ranquil, donde había dos jóvenes arrestados por ebriedad. «En la celda de 2 por 3 había un inodoro al ras del piso, lleno de inmundicias, sin agua ni calefacción, estuve 12 horas encerrado con temperaturas bajísimas», relató Millaqueo. Hasta tuvo que soportar el disgusto de que un policía «se hiciera el lindo con mi pareja», según contó.

Añadió que «el lunes tengo que hacer el descargo en el juzgado de faltas. Tengo entendido que de la comisaría le mandaron un informe que no se ajusta a la realidad, dice que me abalancé sobre la camioneta. ¿Cómo voy a hacer eso si pasó a casi100 kilómetros por hora?». Millaqueo no está acusado de cometer un delito sino una contravención: ebriedad y desorden en la vía pública, que se castiga con multa. El agente sanitario dijo que es afiliado al MPN, tuvo un cargo político en la municipalidad y sigue a Sobisch desde que fundó la línea Blanca. «Pero ahora me decepcionó y es inalcanzable, no se puede hablar con él».


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