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Difícil prueba para la Justicia internacional



Parecía que ya casi no había esperanzas. Radovan Karadzic, el hombre canoso que alguna vez fue el señor de la guerra de los serbobosnios, ya no era un tema en el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia (TPIY) en La Haya.

Karadzic según la ex fiscal jefe del TPIY, Carla del Ponte, estaba muy bien financiado por el crimen organizado y parecía inubicable.

Sin embargo, dentro de poco conocerá a quienes lo juzgarán en La Haya y las celdas reservadas para el TPIY en la vieja prisión holandesa en Scheveningen. La detención del antiguo poeta y psiquiatra resuena como un golpe de timbal a través de los muros del tribunal que según el Consejo de Seguridad de la ONU deberá cerrar sus puertas en dos años.

Fue fundado en 1993 para perseguir los crímenes cometidos durante la Guerra de los Balcanes. Naciones Unidas gastará unos 160 millones de dólares en este y el próximo año para permitir que se haga justicia.

Sin embargo, para fin de año, según desea el Consejo de Seguridad, deben estar finalizados todos los procesos en primera instancia y para fines de 2010 debe haber pronunciado -según lo deseable-la segunda instancia. Una mirada sobre el plan de trabajo del tribunal alcanza para ver que esto no será posible. Incluso si Radovan Karadzic, según lo establecido, se enfrenta en poco tiempo por primera vez a un juez, hasta el primer día del juicio oral pasarán en toda regla varios meses. El proceso contra el ex presidente yugoslavo Slobodan Milosevic, comparable al de Karadzic por su calibre, llevó cuatro años y estaba lejos del final de la primera instancia cuando el acusado murió en marzo del 2006. Que se produzca una sentencia sobre Karadzic en dos años es apenas posible. la ONU deberá decidir ahora si dará el tiempo -y el dinero- necesarios para llevar hasta el final los procesos. (DPA)


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