Dilma ganó su primera pulseada política



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La presidenta enfrentó a los sindicatos por el salario.

AP

BRASILIA (DPA).- La abrumadora victoria del gobierno en la votación del nuevo salario mínimo en la cámara baja, en los últimos minutos del miércoles dejó en claro que la flamante presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, mantiene un control virtualmente total sobre la heterogénea base aliada en el Con- greso. La propuesta gubernamental de conceder un aumento de sólo el 6,86% para el salario mínimo –que pasará a unos 326 dólares– generó protestas por parte de organizaciones sindicales, que se aliaron a la oposición y a disidentes oficialistas para presionar por un reajuste más significativo. Pese a las presiones, casi todas las agrupaciones que integran la coalición progubernamental en la Cámara Baja votaron en favor del gobierno. Las propuestas alternativas del opositor partido Demócratas (DEM) y del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) fuero derrotadas fácilmente. Fue una victoria aplastante del gobierno, que sólo necesitaba 257 votos para aprobar su proyecto, que ahora será votado por la Cámara Alta, donde la bancada oficialista ocupa 63 de los 81 escaños. El resultado de la votación en la Cámara Baja reveló el éxito de la estrategia de Rousseff de presionar a los diputados aliados, en especial a los del centrista Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), el principal socio del Partido de los Trabajadores (PT) en el gobierno. Según el comentarista Valdo Cruz, un integrante del PMDB reveló que la mandataria envió un mensaje claro a los integrantes de la bancada oficialista: el de que no aceptaría ser derrotada en la primera votación que enfrentaría en el Congreso, y menos aún después de haber anunciado en la semana pasada un recorte de gastos de 30.000 millones de dólares para frenar la inflación.


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