Dime cómo eres y te diré…





Los resultados revelaron que, en general, la mayoría de las variables consideradas podían ayudar a predecir el riesgo de padecer un trastorno alimentario. La baja autoestima se reveló buena predictora del riesgo de purga-atracón y del riesgo de anorexia y purga/atracón.

La acción impulsiva y la ausencia de expresión emocional mostraron ser buenas predictoras del riesgo de anorexia. Otros de los análisis realizados mostraron que, entre las mujeres en riesgo de sufrir un trastorno alimentario, las que estaban mejor emocionalmente eran las que se hallaban en riesgo de sufrir anorexia, y las que peor, las que corrían el riesgo de caer en el círculo purga-atracón. Sin embargo, entre las mujeres que ya tenían un trastorno alimentario manifiesto, las que peor se encontraban emocionalmente eran las que tenían anorexia.

El estudio de Jimeno confirma que muchas variables emocionales son elementos importantes a tener en cuenta para detectar el riesgo de padecer un trastorno alimentario. Estas variables son determinantes a la hora de diseñar programas de prevención, que deberían tenerlas en cuenta. Las que sobre todo alertarían sobre un mayor riesgo de desarrollar un trastorno alimentario son el hecho de que el estado de ánimo de la persona se vea excesivamente influido por la alimentación, el peso y la figura corporal, que su autoestima sea baja y que, ante situaciones productoras de ansiedad, la persona no exprese las emociones y tienda a actuar de forma impulsiva.

Estos resultados aportan evidencias sobre el papel que cumplen los estados emocionales en el origen y predisposición a los trastornos alimentarios. Apuntan en la misma dirección que los hallados en otros estudios, donde analizaron el papel que desempeñan la baja autoestima y la falta de expresión emocional en general en el desarrollo de los trastornos alimentarios.


Comentarios

Para comentar esta nota debes tener tu acceso digital.
¡Suscribite para sumar tu opinión!

Suscribite

Logo Rio Negro
Dime cómo eres y te diré…