Diputados frepasistas rompieron con la Alianza

La mayoría del bloque consumó el divorcio. Alessandro se opuso a la medida. El justicialismo será hasta el 10 de diciembre la primera minoría en la Cámara.



La mayoría del bloque del diputados del Frepaso finalmente anunció ayer su separación de la Alianza y la recuperación de su autonomía, con respecto a las medidas del gobierno, con lo cual convirtió -indirectamente- al justicialismo en la primera minoría antes que se produzca el recambio del cuerpo en diciembre próximo.

El peronismo supera ahora por una veintena de legisladores a la UCR.

El proceso de quiebre fue traumático y provocó heridas en el interior del bloque frepasista, donde seis legisladores se negaron a sumarse a la decisión de la mayoría y quedaron sumergidos en la indefinición.

Ellos son el jefe de la bancada aliancista, Darío Alessandro, el vicepresidente de la cámara, Rodolfo Rodil, y los diputados Alberto Briozzo, Cristina Zuccardi, Marta Argul y Juan José Gariglio.

Los números indican que el Frepaso se quedará con 14 integrantes, al descontar a los seis anteriores y a dos socialistas populares, que también prefirieron tomar su propio camino.

La separación marcaría también el fin de Alessandro como presidente del bloque de la Alianza, un lugar al que llegó en 1999 cuando las fuerzas de la coalición se repartieron sus espacios de gobierno.

Poco después de concretarse el divorcio, el Frepaso distribuyó un comunicado donde anunció su “autonomía del gobierno nacional” y, para suavizar la jugada, ratificó su “voluntad de seguir trabajando estrechamente con el Radicalismo”.

Los legisladores también buscaron tranquilizar a la línea encabezada por Aníbal Ibarra, que ante sus necesidades de gobierno defiende la continuidad de la coalición. En ese sentido, el comunicado manifestó su deseo de “consolidar e incluso ampliar” la “Alianza allí donde es coherente con los principios que le dieron origen, tal es el caso del gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y de todos aquellos distritos en donde participa nuestra fuerza”. José Vitar es quien aspira a conducir el bloque frepasista, ante la negativa de Alessandro a seguir como jefe de la bancada reducida. En las sucesivas rondas de reuniones donde se discutió la situación de la bancada, el único que propuso seguir con la Alianza fue Rodil.

Alessandro, en cambio, se inclinó por un interbloque con la UCR, donde cada uno tuviera autoridades propias pero sin una conducción unificada.

Las propuestas moderadas fueron inútiles. La mayoría estaba decidida a cortar y nada iba a impedirlo. “(Cómo es posible un interbloque con una fuerza que es mayoritariamente opositora con otra esencialmente oficialista?”, se preguntó el diputado Carlos Raimundi, para contrastar la figura propuesta por Alessandro.

El nuevo bloque del Frepaso nace bajo la sombra de Carlos “Chacho” Alvarez, a quien todos señalan como uno de los impulsores de la separación. El grupo mayoritario rápidamente se apropió del nombre Frepaso, pero la disputa por su legitimidad todavía deberá ser resuelta los fragmentos que dejó la división.

La situación generó un insólito conflicto al nuevo diputado frentista Héctor Santiago Massei, quién asumió con mandato hasta el 10 de diciembre para suplantar en la banca al ahora ministro de Trabajo José Gabriel Dumón.

Massei fue un estrecho colaborador del extinto dirigente frentista Carlos Auyero y tiene amigos en el bloque del ARI.

Alessandro argumentó frente a sus compañeros que la situación del país es lo suficientemente grave como para sumar un nuevo conflicto a la coalición gobernante, en la que prefiere permanecer para reclamar un cambio de rumbo en la política económica. (Télam, DyN)

El socio menor de la Alianza ya no lo es

Luego de más de un año de sufrir una enfermedad terminal que ningún tratamiento pudo detener, el FREPASO quedó en terapia intensiva en coma cuatro y el desenlace definitivo sólo es cuestión de tiempo porque los virus que lo atacaron siguen carcomiendo su estructura. La separación formal del bloque de la Alianza en Diputados por parte de la mayoría de los últimos frepasistas que quedaban, no es más que una parte del largo conflicto interno de este espacio político que en la práctica hace tiempo que no existe.

En efecto, de los partidos que integraron esta coalición desde sus inicios, sólo quedan el Frente Grande y el Socialismo Popular, aunque este último tiene retiro a plazo fijo: el 10 de noviembre su Congreso oficializaría el divorcio.

Lo correcto entonces es hablar a partir de ahora de Partido del Frente Grande, aunque este título también entrará en discusión en un tiempo bastante breve porque por el momento no está claro quién es el dueño del nombre.

La situación está dada en estos términos: desde que Carlos “Chacho” Alvarez renunció a la jefatura de su partido y de la coalición que había creado, los frentistas se quedaron huérfanos de liderazgo y comenzaron las peleas por los espacios del poder y por la paternidad del progresismo argentino.

Alvarez intentó volver a la política de la mano de Elisa Carrió pero no fue bienvenido allí. Buscó entonces recuperar las banderas caídas y promovió desde la sombra la separación del frentismo de la Alianza para profundizar su enfrentamiento con el gobierno.

Sin embargo, se encontró allí con barreras muy fuertes como los intendentes frepasistas -entre ellos Aníbal Ibarra- que privilegian por ahora la unión con el sector de la UCR enfrentado con el delarruismo y que tienen la vista puesta en el 2003, con o sin radicales.

Alvarez quiere dividir para gobernar. Ibarra quiere gobernar para sumar. Alvarez quiere recoger lo que queda del Frente Grande para hacer desde ahí una cabecera de playa para volver a la política. Ibarra quiere afianzar el frentismo como ejemplo de gestión para ampliar su base política. Así están los tantos. La disputa no tiene razones ideológicas ya que ambos reivindican el progresismo. La pelea es por el poder de cara al futuro.

Mientras esta discusión continúa, los frentistas -otrora proclives a denunciar toda discusión partidaria que se olvidara de “los intereses de la gente”, parecen hoy ajenos a las urgencias argentinas donde la crisis económica y social se agrava a cada minuto.

Susana Grassi (DyN)

Puiggrós, tras los pasos de Cafiero

BUENOS AIRES (ABA).- Acosada por la falta de presupuesto y la virtual salida del Frepaso de los últimos cargos gubernamentales que actualmente ocupa con la Alianza, la secretaria de Ciencia y Técnica de la Nación, Adriana Puiggrós, aseguró que podría renunciar a su cargo en los próximos días.

La funcionaria tomaría esa determinación si el Gobierno no desembolsa en las semanas entrantes los aproximadamente 6.000.000 de pesos que se le adeuda a los organismos de investigación del país por el último trimestre del año y, también, si la fuerza política a la que pertenece decide la renuncia de todos los integrantes del partido y la ruptura definitiva con la Alianza.Puiggrós sentó su posición durante una entrevista con “Río Negro”, en la que además dijo que su futura decisión no afectaría la creación de los polos científicos en cuatro provincias prevista para el 2002 -entre las que se destaca la que funcionará en Bariloche, con una inversión de casi 2.000.000 de pesos-.

-¿Va a renunciar?

-Es difícil tomar esta decisión por las funciones que gestionábamos bien, y nos tenemos que retirar dejando un montón de programas que están funcionando, y abandonando compromisos internacionales y con los investigadores. Pero todo tiene un límite, que es el momento en que no podamos seguir gestionando todos esos proyectos. A Cafiero le pasó eso. Entró al gobierno decidido a llevar adelante una política social con pocos fondos, pero le dijeron que no iba a tener más que el 10 % del presupuesto de planes sociales. Y dijo: yo no me voy a quedar acá para ocupar un sillón. Ese es nuestro caso. Vamos a seguir estando si el Frepaso decide que tenemos que seguir. Si dice que nos tenemos que ir, yo voy a renunciar.

-¿Cuál es ese límite ?

-Que la cuota que el Gobierno debe mandar para el último trimestre del año llegue a un nivel que le permita a los organismos de Ciencia y Técnica a pagar los salarios, todos los insumos básicos que necesitan para trabajar y los servicios.


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