«Diseño curricular del secundario: una respuesta contundente a formas tecnocráticas»
La transformación educativa de la escuela secundaria es un proceso de construcción democrático y colectivo; todos los docentes del nivel, sin distinción alguna según cuál fuera la situación de revista, de titulación y de regiones hemos podido opinar, sugerir, debatir, acordar y disentir.
Las audiencias públicas encuadraron legalmente la participación de toda la comunidad rionegrina en este proceso y los encuentros con estudiantes aseguraron recuperar la palabra de los alumnos del nivel, quienes en primera instancia son los sujetos que justifican que los adultos hagamos este trabajo de manera absolutamente responsable.
El equipo encargado de acompañar las acciones de actualización, capacitación y redacción del diseño fue elegido democráticamente también, sin distinción de líneas partidarias y/o gremiales, entre los docentes de la provincia de Río Negro (no hay más que leer la lista de profesores en el diseño impreso). Está claro, entonces, que el modelo elegido para la construcción del Diseño Curricular de la escuela secundaria rionegrina es una respuesta contundente a formas tecnocráticas de formulación. Las formas tecnocráticas, como todos sabemos, niegan a los sujetos de la construcción curricular, los des-responsabilizan, pero aseguran procesos rápidos y sin anestesia, tan caros a las recetas neoliberales.
Este proceso contó además con la participación efectiva -ya que una resolución lo prescribió- del gremio docente Unter, en una primera etapa bajo la conducción del profesor Tolosa y en una segunda, con la conducción del profesor Marcelo Nervi. Asimismo, contó con la estrecha participación del vocal docente del CPE, profesor Héctor Roncallo, vocal que, como sabemos, es elegido por todos los docentes de la provincia afiliados o no al gremio pero que, como también sabemos, representa al sindicato.
Esta forma de organizar la construcción de un Diseño Curricular debiera ser un orgullo para todos nosotros; recupera la historia más interesante y valiosa, de acuerdo con mi opinión, de la provincia de Río Negro en esta materia. Gracias a esto podemos, todos los que consideramos que la Educación -así, con mayúsculas- es una condición indisociable del desarrollo de ciudadanías responsables, volver a colocarnos como protagonistas de la política educativa. Forjar una política educativa, ser copartícipes de su construcción, debiera ser para los docentes rionegrinos un tesoro a cuidar y profundizar, porque la historia de esta provincia así lo indica. Hoy, mensajes contradictorios de los que creen que se vulneran derechos personales adquiridos en un sistema que jamás obturó o impidió la palabra o el ingreso a la docencia de quienes quisieran ejercerla jaquean esta posibilidad.
Más allá de que nos guste o no todo lo que una gestión realice, es un rasgo de madurez democrática preservar aquello que merece ser preservado en función del interés colectivo; hoy ya no tengo esa certeza. La destitución, la negación de un trabajo que hicimos entre todos, a la hora de su implementación, me deja perpleja.
En el 2006 las convocatorias al trabajo colectivo estaban atravesadas siempre de desconfianza: «Esto está todo cocinado», «Nos están entreteniendo», «Ya tienen todo armado», etcétera, etcétera. La marcha del proceso ha demostrado que esto no fue así y el momento que atravesamos hoy también es un indicador que da cuenta de lo mismo: el ministerio, en el ejercicio de su autoridad, se transformó en garante del dispositivo que fue diseñado para llevar adelante esta construcción.
Luchar contra lo instituido (lo que tenemos hoy) desde lo instituyente (lo que podemos construir) es la vía regia para construir procesos sólidos y profundos en el desarrollo de ciudadanías responsables, críticas y creativas.
No es la intención de esta carta declamar la cantidad de horas cátedra en más que este diseño prescribe; tampoco la de explicar lo que este diseño, toda vez que empiece su marcha, con todos los acompañamientos previstos, va a propiciar en las escuelas y sobre todo en cada uno de los estudiantes de la escuela secundaria. La intención de esta carta es abrir la posibilidad a otra mirada que la que se viene publicando desde los medios masivos. Eliseo Verón, un especialista argentino en estos análisis, dice que los medios construyen realidades, velan en esta dinámica la estrategia por la cual otras quedan fuera de juego; estas reflexiones son un aporte para develar sentidos o quizá lo que desde mi humilde opinión es un gran sin-sentido: esperar que otros decidan por nosotros lo que resulta mejor para la escuela, negando la historia que venimos construyendo desde fines del 2005.
Termino con una cita de Follari: «Hay quienes esperan la llegada de cambios sociales estructurales para modificar una institución concreta; esperan un cadáver que nunca arriba al cementerio. Otros lisa y llanamente no quieren abandonar sus privilegios de docentes tradicionales modernizantes: son éstas formas diferentes de mantener la propia posición en la pirámide».
Los estudiantes, en el mientras tanto, esperan…
Prof. Stella Roche, DNI 21.387. 679
Ingeniero Jacobacci
La transformación educativa de la escuela secundaria es un proceso de construcción democrático y colectivo; todos los docentes del nivel, sin distinción alguna según cuál fuera la situación de revista, de titulación y de regiones hemos podido opinar, sugerir, debatir, acordar y disentir.
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